Mamá no me infunda violencia, que mi padre es un
hombre pacífico, yo no quiero ser violento, quiero estudiar mucho para servirle
a la sociedad.
Por: Wilmar Jaramillo Velásquez
Columnista
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EL PREGONERO DEL DARIÉN
Mamá, se que usted me
tiene secuestrado, porque ha roto la relación sentimental con mi padre y de eso
yo no tengo la culpa, solamente quiero hacerle unas reflexiones de niño, porque
estoy creciendo rápidamente, no solo de estatura, sino de pensamiento y de
conciencia, en mi colegio cada día aprendo más, mi padre me orienta cada que está
con migo y mis abuelitos son mis mejores maestros. Pronto este secuestro al que
estoy sometido se romperá, y yo tomaré mis propias decisiones. Eso sí, sin
odios, ni rencores con nadie, a toda mi familia la amo de corazón.
Por eso, cuando usted
manda golpear a mi padre, utilizando a personas hasta inocentes, usted no
entiende que esos golpes me duelen, me hieren más a mí, yo quiero crecer en un
mundo sin violencia, sin egoísmos, sin mentiras, pero en la cuna me están inculcando
todo lo contrario. Yo como los otros niños, tengo sueños e ilusiones, y me veo
montado en enormes ruedas, cabalgando por los campos, volando por los aires en
globos y en aviones gigantes, protegido por el Hombre Araña, sueño con ser
grande e importante para la sociedad, pero usted cada día me hace ver más
pequeño, menos niño, menos inocente, por ejemplo el día que usted mandó golpear
a mi padre, que usted transmitió tanto odio, tanta venganza, sufrí mucho y como
usted misma vio, lloré mucho, me hubiese gustado que pudiese haber leído mis
ojos, mi mente y mi corazón para, que me acompañara en el llanto, pero eso no
fue posible, haz seguido sembrando la cizaña y el rencor y eso me pone muy
triste.
Mamá, usted no sabe como
la amo, parece no comprender, no tengo otros medios de comunicarle todo a mi amor,
que con un fuerte abrazo y la caricia de un beso, solamente le pido una
oportunidad, que me deje querer a toda mi familia por igual, como el amor es
infinito, me sobrará para todos.
Usted sabe mamá que soy
un buen estudiante, que son muy juicioso, aunque como niño, no me faltan las
pilatunas y hasta las rabietas, comprensible si se trata de un niño en crecimiento,
pero también sabe que me gusta más reír que llorar y espero que entienda eso.
En las noches, cuando
intento dormir, me hacen falta los cuentos que mi padre me lee, y cuando esto
no ocurre, hablo con los ángeles y les pregunto ¿porqué mis padres se alejaron
y yo, el más frágil, el más pequeño, el más inocente, terminé secuestrado y
prestado unos fines de semana como si fuese un objeto, no un niño? Pero sobre
todo mamá, no olvide que estoy creciendo más rápido de lo esperado y pronto
romperé estas cadenas, eso si, sin romper la cadena del amor que siento por
todos.