Las protestas, denuncias y condenas a Israel y su protector estadounidense por el genocidio que comete contra el pueblo palestino son muy válidas.
Hubo
muchas personas, hasta dirigentes y analistas políticos, que esperaron que el
gobierno de los Estados Unidos apoyara la misma. Sin embargo, el resultado no
sorprendió a quienes realmente conocemos la naturaleza de dicho gobierno, esté
quien esté a cargo en la Casa Blanca.
Una
vez más- a lo largo de estos últimos 70 años protegiendo al gobierno sionista
israelí en el Consejo de Seguridad- los Estados Unidos ejercieron su derecho de
veto y esto impidió que la resolución fuera aprobada.
Algunos
reportan que esto ha afectado la credibilidad de ese Consejo y de la ONU.
Dicha
resolución fue elaborada por más de 95 estados miembros de la ONU y tuvo el
respaldo de 13 de los 15 miembros del Consejo, pero la credibilidad del mismo y
de la organización ya había sido afectada – solo en el caso palestino-
prácticamente desde su mismo nacimiento.
Se
puede consultar el sitio web de la ONU para ver el comportamiento de Estados
Unidos cada vez que se analizó en el seno del Consejo de Seguridad un tema que
pudiera afectar en algo al régimen de Israel. Allí encontrará los orígenes de
esta última posición del gobierno yanqui: veto en todos los proyectos
principales de resolución.
Eso,
para no hablar de proyectos de resoluciones que no fueron aprobados, por la
misma causa, cuando se pretendía aislar al régimen racista de Pretoria o cuando
se quería dejar claro los derechos del pueblo del Sahara, solo para poner dos
ejemplos.
Y
qué decir de la irreverente posición estadounidense ante las disímiles
resoluciones aprobadas por la Asamblea General de la ONU sobre temas que ellos
consideran que afectan sus intereses.
Tal
vez el ejemplo más claro sea el del bloqueo ilegal e injusto que se ha impuesto
al pueblo cubano durante más de 60 años y que por más de 30 ocasiones ha sido
rechazado por la mayoría de los estados miembros de la organización.
Sin
embargo, cuando el gobierno estadounidense ha querido incursionar en otros
países e imponer su voluntad, sí han servido las Naciones Unidas y han buscado
todas las formas posibles, hasta la amenaza de retirar su pago a la organización-
que todos sabemos que es significativo e importante- para lograr que se haga su
voluntad.
Ejemplos
sobran: Iraq, Yugoslavia, Afganistán, Siria, Yemen, Rusia.
Entonces,
¿Por qué avergonzado?
En
los tiempos que corren, cuando el mundo dispone en grandes cantidades de las
armas más modernas y mortíferas que existen, cada día nos alejamos más de la
razón y nos acercamos a enfrentamientos que, de producirse, serían
catastróficos más allá de quien saliera vencedor en los mismos.
Está
más que demostrado que a través de la ONU, de no lograr cambiar la posición
estadounidense- algo harto difícil por las vías de los consejos, la extrema
diplomacia y las buenas intenciones y deseos- nada vamos a lograr que realmente
beneficie al pueblo palestino, cuya solución se conoce desde el mismo 1945 pero
no se ha llevado a la práctica por el contubernio del gobierno estadounidense,
y otros también responsables, con Israel, al que sí ayudaron a crear y han
apuntalado en todos los sentidos hasta el momento.
Y
no hablamos de advertencias hechas en el 2023, sino cuarenta años antes.
En
el Palacio de la Cultura de Nueva Delhi, India, durante la VII Conferencia
Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, nuestro Comandante en Jefe Fidel
Castro Ruz dijo el 7 de marzo de 1983: “Póngase fin cuanto antes al genocidio
del pueblo palestino, que tiene lugar ante los ojos atónitos del mundo.
Protéjase el derecho elemental a la vida de sus ciudadanos, de sus jóvenes y
sus niños. Respétese su derecho a la independencia y a la paz, y nada habrá que
temer de los documentos de las Naciones Unidas”.
Las
protestas, denuncias y condenas a Israel y su protector estadounidense por el
genocidio que comete contra el pueblo palestino son muy válidas, y nos alegra
que cada día se sumen más países y personalidades a ellas. Las acciones de todo
tipo para ayudar a los palestinos son importantes, bienvenidas, necesarias y
hay que incrementarlas.
Pero
nuestra incapacidad de impedir que un país siga haciendo su voluntad contra
todas las banderas tiene que avergonzarnos.
Salvando
las grandes diferencias entre un caso y otro, permítame referirme al
enfrentamiento Rusia- Ucrania – cuyas causas documentamos en un trabajo
publicado en este mismo sitio el pasado 14 de julio.
No
se había apagado el sonido de los primeros disparos cuando el gobierno
estadounidense sumó a un grupo de países- lamentablemente con la participación
de algunos del sur, que tanto han sufrido y sufren debido a su política
imperialista- para lograr sanciones en todos los foros posibles, especialmente
en las Naciones Unidas.
Hasta
lograron llevar la política a los organismos deportivos internacionales, donde
sancionaron a Rusia y han impedido que sus deportistas puedan lucir su bandera
y escuchar su himno cuando son ganadores, permitiéndoles participar solo como
neutrales, sin país, algo extremadamente humillante.
Luego
de casi dos años de enfrentamiento, la vida ha demostrado que la partida del
régimen ucraniano era perdida desde el inicio. La inicialmente sólida coalición
de apoyo se ha ido fraccionando y debilitando, aunque las sanciones contra
Rusia continúan.
Y
si miramos hacia el otro lado, lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza
desde hace dos meses, encontramos una situación totalmente diferente.
Allí,
el grueso de las más de 15 mil bajas mortales no iban en tanques, aviones o
buques de guerra, no eran dotaciones de emplazamientos coheteriles y
artilleros, no eran ni simples combatientes armados de un lanzacohetes o fusil
de asalto para enfrentarse a la agresión israelí…no, son civiles, especialmente
mujeres y niños muy pequeños que están siendo masacrados inmisericordemente a
los ojos de todo el mundo.
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| Juan Hernández Machado |
Continúan
las reuniones de cualquier tipo a nivel internacional en las que los representantes
de Israel y los Estados Unidos son recibidos con amplias sonrisas, estrechones
fuertes de mano, gozando de sus plenos derechos, con las esperanzas puestas en
que mientras el genocidio palestino continua podemos encontrar caminos comunes
para practicar deportes, combatir el cambio climático, hacer avanzar los
derechos humanos y hasta llegar a conclusiones sobre la inmortalidad del
cangrejo.
Hay
razones de sobra para sentirnos avergonzados ante esta situación.
Hoy
más que nunca se impone lograr la reforma de las Naciones Unidas, que durante
más de treinta años está en discusión pero nada se ha logrado.
Hay
que continuar las denuncias y críticas al genocidio del pueblo palestino a
manos de Israel con el apoyo del gobierno de Washington, y hay que incrementar
la ayuda a ese hermano pueblo… pero hay que ir más allá.
No
debemos sentir ninguna pena, remordimiento o temor por pasar de la palabra a la
acción – y no nos referimos a tomar un arma en las manos para combatirlos- en
los mismos frentes económico, político, comercial, financiero, deportivo,
ideológico que ellos han utilizado para combatir a quienes no califican dentro
de sus esquemas preconcebidos.
Los
pueblos del mundo somos la mayoría. Si logramos limar diferencias que existen-
algunas de ella artificiales creadas por los propios Estados Unidos para
mantenernos divididos y así doblegaros más fácilmente- y unirnos más, más
temprano que tarde veremos un resultado diferente.
Sabemos
cuál es la solución a este grave conflicto, a la que se refiriera nuestro Comandante
en Jefe Fidel Castro el 3 de septiembre de 1979 en el Palacio de Convenciones
de la capital cubana durante la sesión inaugural de la VI Conferencia Cumbre
del Movimiento de Países No Alineados, cuando dijo:
«La base de la paz justa en la región comienza por la retirada total e incondicional de Israel de todos los territorios árabes ocupados y supone para el pueblo palestino la devolución de todos sus territorios ocupados y la recuperación de sus derechos nacionales inalienables, incluido el derecho de retorno a su patria, a la libre determinación y al establecimiento de un Estado Independiente en Palestina, de conformidad con la Resolución 3236 de la Asamblea General.
Ello implica la ilegalidad y nulidad de las medidas adoptadas
por Israel en los territorios palestinos y árabes ocupados, así como del
establecimiento de colonias o asentamientos en tierras palestinas y en los
demás territorios árabes, cuyo desmantelamiento inmediato es un requisito para
la solución del problema.»
El
gobierno de Estados Unidos votó contra la humanidad al vetar esa resolución en
el Consejo de Seguridad de la ONU. Volvió a estar aislado y eso ha provocado
que se comience a comprender mejor que se puede lograr una paz justa a nivel
mundial, pero no con los Estados Unidos que hoy tenemos. Mucho nos queda por
hacer a nivel internacional para no tener que avergonzarnos ante hechos como
este por no haber hecho lo suficiente a nuestro alcance.
12
de diciembre 2023.
*Miembro
de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba.
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