domingo, 10 de diciembre de 2023

Utopía

Un mundo feliz lejos de corporaciones y algoritmos, sin los vaivenes de una masa despersonalizada.

Por: Juán Fernando Uribe Duque/Opinión/El Pregonero de Darién.

Médico/Juán Fernando Uribe Duque.
El anhelo de un nuevo territorio en donde la virtualidad concrete una realidad de potencialidades y bienestar, en donde el deseo de construir una nuevo país devenga en posibilidades y el pensamiento comunitario genere gobernantes que gobiernen obedeciendo y no mandando, donde la tierra deje de ser una organización suicida y un territorio segmentado en impedimentos de  absolutos relativos que bloqueen la expectativa de un mundo mejor sin condenarnos a los gethos, a los condominios o a la depresión.

Ese otro mundo que ya se hace lejano, pero que puede retornar cuando volvamos a ser hermanos como dice la canción, cuando la mercadotecnia del desespero no irradie su luz mortífera y nos revele otra vez el engaño fantasmagórico de la vía que lleva a la destrucción en pequeñas cuotas de placer antes de la catástrofe; esa posible utopía que nos convoca más allá de la línea de fuga, dibujando paraísos imaginados donde no hay religiones, ni guerras, tampoco odios... donde el hombre habite la virtud y pueda morir tranquilo, abrazado y nutrido por el amor.

Un mundo feliz lejos de corporaciones y algoritmos, sin los vaivenes de una masa despersonalizada, donde una subjetividad compasiva e inteligente provoque un diálogo entre hermanos.

Ese mundo soñado, el de los cuentos de hadas y brujitas buenas, sin monstruos ni payasos asesinos, el mundo de un "Nunca Jamás" que se hace posible, desde una tierra que te mime y te abrace mientras la asumes alegre como su hermano, con respeto y sabiduría.

Ese mundo...