lunes, 25 de mayo de 2026

Semana de grandes decisiones electorales

Estaba claro que la extrema derecha combinaría todas las formas de lucha para derrotar al Progresismo, tal y como lo hicieron hace cuatro años. Nada de sorpresas.

Tal y como están las cosas hoy, a una semana de ir a las urnas, todo indica que el presidente de los colombianos será el filósofo Iván Cepeda Castro que, el Progresismo tendrá cuatro años más para cristalizar las reformas que la extrema derecha frustró por razones estrictamente electoreras y cuyo costo político está pagando en la plaza pública como lo dicen las encuestas.

Es Cepeda un hombre ponderado, equilibrado, coherente y de gran capacidad de escucha, quienes lo conocen de cerca le auguran un gobierno más exitoso incluso que el de Gustavo Petro, quien trazó la ruta y deja grandes proyectos en marcha, él recogerá una amplia cosecha en este sentido, aunque los problemas financieros están en el radar.

Tiene además grandes posibilidades de armar fuertes bloques en Cámara y Senado, bajo el diálogo constructivo y los consensos, además los más recalcitrantes voceros de la extrema derecha, al menos algunos de ellos entenderán que bloqueando al gobierno legítimo, constitucional, elegido en las urnas, no les ha servido sino para fraguar su derrota, que los réditos políticos fueron nulos. Miremos por ejemplo la lista de los “quemados” en las elecciones parlamentarias, como se fundieron poderosos opositores cuya única tarea fue insultar y bloquear a Petro.

La reforma agraria, el fortalecimiento de la educación gratuita con presupuestos sólidos, la reconstrucción del alicaído sistema de salud y su cubrimiento a todo el territorio nacional como lo ha venido haciendo el actual mandato, son imperativos que deben seguir con los ajustes que el nuevo mandatario considere hacer dentro de su fuero de Jefe del Estado.

Desde luego que el doctor Cepeda trae su agenda propia, pero las bases del progresismo son las mismas que se resumen simplemente en justicia social, palabra tan esquiva y que produce urticaria en la extrema derecha, cuando debería ser el pilar de todas las propuestas partidistas.

Esta semana será dura, arreciará la campaña sucia, la desinformación soportada en los grandes medios de los gremios de  la producción y en la manipulación mediática de las plataformas digitales, no creamos que ya agotaron todo el odio y la podredumbre que  encierran, tienen dinero, prensa  que les bate el incensario, sobre todo el señor Uribe Vélez está bajo un peligroso desespero que lo tiene delirante al ver como la candidata que lo llama su “padre” se desploma, su delirio lo ha puesto a llamar a lo que queda de guerrillas o disidencias para que no escuchen a Cepeda que según él les incumplirá y que escuchen a su Paloma derribada en las encuestas, algo impensable hace un par de semanas, se  ha atrevido a decir  que Cepeda fraguó la muerte del senador Uribe Turbay, hecho por el que deberá responder ante la justicia claro está.

Hace poco, unos falsos audios grabados desde una cárcel en el Tolima sacudieron el escenario político, le atribuían a la guerrilla estar presionando a favor de Cepeda Castro, por fortuna el montaje cayó pronto, pero faltan más y quizá más oprobiosos.

De cuerdo con expertos conocedores de la estadística, existen grandes posibilidades que Cepeda finiquite su triunfo en primera vuelta, también aseguran que ganaría en ambos escenarios o sea en una segunda vuelta de llegar a ocurrir.

El abogado candidato, quien busca destronar a Uribe dentro de la extrema derecha, nos asustó mucho con su rimbombante anuncio de “destripar a la izquierda”, quizá de la misma forma que lo hacía con los gatos o peor, ese solo anuncio y conociendo la forma como han destripado la izquierda en Colombia en el pasado reciente donde no han ahorrado ni el uso de la motosierra, aterroriza a izquierdistas, moderados y centristas. “Que la muerte nos coja confesados” decían los viejos.

Volver al pasado de los falsos positivos cuyo número desgraciadamente sigue en aumento, volver a la criminalización de la protesta social, a la mutilación de nuestros jóvenes por parte de la fuerza pública cuando reclaman salud y educación, volver a las escombreras o a las atrocidades del viejo DAS, no es tampoco la opción, debemos seguir apostándole al gobierno de la paz, por difícil y satanizada que esté, a la vida, al amor.

Veo en Cepeda un hombre sereno, culto, con una hoja de ruta para gobernar bien estructurada, con una amplia puerta del diálogo nacional abierta y ojalá que en esta ocasión la obtusa extrema derecha no se la tire en las narices como lo hicieron con Petro y tengan más disposición de país, de nación, que de partido.

“Las oposiciones fuertes son necesarias; incluso saludables. Vigilan, controlan y equilibran el poder. Pero otra cosa muy distinta es convertir la oposición en una estrategia permanente de bloqueo institucional, político y social, cuyo propósito no sea corregir al gobernante sino impedirle gobernar”

“Quizás el verdadero desafío para el próximo gobierno no será ganar las elecciones, sino evitar que el país siga convirtiendo cada elección en una guerra interminable. “El encomillado es un aparte de un acertado editorial del portal antioqueño El Correo, en el que resume sabiamente la forma como la oposición le puso el palo a la rueda al gobierno Petro.

Hay una enorme cantidad de proyectos en marcha, sobre todo infraestructura vial, educativa y en salud pública, que un gobierno adverso al cambio bloquearía totalmente, simplemente por el odio a Petro, causando un incalculable daño al país en general.

Gustoso madrugaré este domingo 31 de mayo con mi familia y mis amigos cercanos a votar para que el cambio siga su marcha, no nos devuelvan al pasado, no nos vayan a destripar, no vuelvan a desfinanciar la paz para privilegiar la guerra y mucho menos nos conviertan en falsos positivos.

Urabá/mayo-2026.

 

 

lunes, 20 de abril de 2026

Sin justicia no existe Estado Social de Derecho

El problema más grande que tiene Colombia, por encima de las guerrillas, el narcotráfico y la corrupción generalizada, es la falta de justicia, pero seguimos mirando para el otro lado.

Resulta extraño, paradójico que ninguno de los actuales candidatos presidenciales asuma el tema de la justicia como una de las urgencias más grandes que tiene el país y terminen por las ramas hablando de lo mismo, de temas coyunturales, casi que la rutina en una campaña en busca de votos, que es para ellos lo más importante.

El temor de abordar temas álgidos por miedo a perder el favor electoral los aleja de realidades tan visibles como la urgencia de una profunda y estructural reforma a la justicia, la misma que el Congreso le viene negando al país durante las últimas tres décadas.

La desvencijada clase política se ha dedicado a ponerle paños de agua tibia al paciente, mientras este colapsa, hace metástasis en todas las esferas del gobierno, nos vienen  engañando con el cuento peregrino que los problemas del país son las guerrillas, el narcotráfico y la corrupción, pero no profundizan que todos estos gérmenes se expanden por Colombia como una plaga apocalíptica es justamente por la falta de una justicia fuerte, oportuna, sólida, digna e imparcial, pero a la vez dura y contundente contra el crimen.

La Constitución del 91 enmarcada bajo la premisa en un estado garantista nos entregó herramientas como la Fiscalía General de la Nación, una apuesta moderna para luchar contra el delito y la impunidad, pero 35 años después los despachos siguen bajo la misma paquidermia, los procesos amarrados con cabuyas en los estantes y la impunidad galopando sobre un 93 y hasta un 99% en algunos casos.

Los legisladores han armado las leyes a su antojo, a la medida de sus delitos, hoy un delincuente de las entrañas del Congreso, condenado en segunda instancia por corrupto, puede salir de la Picota a votar en contra de las reformas sociales, a burlarse del pueblo en su cara, en medio del aplauso de su partido, porque ese Estado garantista no solamente, le da una primera oportunidad, sino una segunda y una tercera en casación para alegar su defensa. Ellos mismos hicieron la ley.

Desde luego que esto no es estar en contra de un estado garantista que es mucho mejor que uno represivo, pero al delito hay que ponerle freno dentro del marco de la ley.

La justicia un siglo después sigue siendo para ruanetas, para aquellos que no tienen, ni la plata para costearse una rimbombante defensa con los tradicionales abogados de la mafia, ni el poder, ni las influencias para dilatar un proceso hasta revertirlo a su favor.

Otro hampón es beneficiado por los igualmente hampones y supuestos administradores de justicia para que salga a reorganizar su partido y recorrer el país, a burlarse no solamente de la justicia sino de la sociedad en general que observa impávida, impotente como los carteles del delito se adueñan metro a metro de Colombia.

Ojalá Iván Cepeda, próximo presidente de los colombianos tenga la inteligencia, la capacidad y la voluntad política para armar un bloque valiente y resuelto desde el Congreso para darle un vuelco total al sistema de justicia, sin temor al costo político, sin miedo a las mafias que hoy manipulan el aparato judicial desde un promiscuo municipal en un apartado pueblo, hasta las encumbradas “Altas Cortes”, la sal se corrompió por completo.

El Estado Social de Derecho debe descansar sobre el pilar de una recta justicia, sin esta, ese estado será fallido, un simple término naufragando en el abismo de la retórica. En síntesis, sin justicia, no existe Estado Social de Derecho.

La Fiscalía General de la Nación, no puede ser la plataforma para amparar el crimen organizado, trasnacional como opera hoy, ni mucho menos una arma política para proteger el gobierno de turno, entrampar  la paz y hacer fracasar un proceso que durante seis lucros anheló el pueblo colombiano, los tiempos de Hitler y su temida Gestapo reviven en actuaciones de la misma Fiscalía, alias “Papá Pitufo” no hubiese construido ese imperio del crimen, no se habría fugado a Europa, de no contar con el apoyo de poderosas fichas dentro de establecimiento.

Las llamadas “Altas Cortes” denominadas así quizá por la altura de los edificios donde operan, se convirtieron en núcleos intocables de ese poder mafioso. “Si caigo yo caemos todos” exclamó un magistrado cuando le abrieron una investigación por corrupto. Ahí está la radiografía.

En ese marco trágico operan otras joyas como: La Contraloría General de la Nación, la Procuraría General, el Consejo Nacional Electoral y ahora han metido en el mismo lodo al Banco de la República. Armas políticas, instrumentos de presión contra un gobierno al que las elites mafiosas del poder detestan.

Entre tanto, la impunidad reina en todo su esplendor, algunos estudios revelan que en Colombia solamente un 5% de los delitos son judicializados, la impunidad en general se campea entre un 93 y hasta un 99%, el 93% de las denuncias no avanzan, no se resuelven, en temas de corrupción en algunas regiones la impunidad raya el vergonzoso 99%

Sobre el esclarecimiento de crímenes contra líderes sociales ni hablar y que tal sobre delitos sexuales en el marco del conflicto. Solamente el 2% llega a sentencias condenatorias.

La impunidad la alimenta también la falta de confianza en el aparato judicial, muchos no creen, no tienen confianza, simplemente no denuncian, convencidos que no pasará nada y si a esto le sumamos la carga laboral en los despachos judiciales, la acumulación de procesos, la falta de personal, entonces apague y vámonos.

Entre tanto, mientras el país se hunde en la impunidad, en el mar de los delitos, la falta de justicia en general, los dignatarios duermen sobre los laureles, arropados en extravagantes sueldos, gabelas y prebendas, engordan multimillonarias pensiones, trafican con puestos para sus hijos, parientes cercanos y hasta para sus amantes alcanza. Son infalibles, están por en cima de la Constitución, de la ley, del presidente de la República y cuando alguien se atreve a cuestionar su accionar, entonces ponen el grito en el cielo, no solamente en Colombia, sino donde papá Estados Unidos que es donde llegan todas las quejas de los subordinados. “La democracia está en peligro” gritan, la misma que ellos están acribillando, “Están interfiriendo la separación de poderes” dicen, para seguir durmiendo el cómodo sueño con que la fortuna y la política los privilegió. Son sencillamente ciudadanos infalibles, intocables, amos supremos de la patria.

Por eso les produce urticaria una Asamblea Nacional Constituyente, aun siendo una figura constitucional, para ellos es simplemente obra de dictadores. Así están de felices en su zona de confort. “Carteles de la toga”, mejor nombre no le ha podido asignar a semejante esperpento, a semejante engendro en el que convirtieron la justicia.

  • Urabá/abril 20/2026.

domingo, 15 de marzo de 2026

Revolcados en el mismo lodo, todos manoseados

Tal y como estaba previsto nos vamos a las urnas, todos contra Cepeda y el progresismo, la misma gavilla de todos contra Petro. Les daremos la misma medicina.

7 de cada 10 votos depositados en Antioquia en las pasadas elecciones fueron para el Pacto Histórico, le podemos decir a “Fico” y a Rendón que si Antioquia es petrista, salvaremos a Colombia.

No tengo el mismo optimismo desbordado de algunos amigos en que Cepeda puede ganar en primera vuelta, pero tampoco lo descarto, en la política  todo es posible, miren al retardatario de Álvaro Uribe abrazado a la comunidad LGTB.

Tampoco me extraña el reciclaje que está haciendo el Centro Democrático de toda la escoria política en torno a  su desesperado intento de retornar al poder, para ellos es una simple operación matemática, sin proyecto, sin ideas, sin propuestas para solucionar los graves problemas de los colombianos.

Como se dedicaron a hundir  todas las reformas sociales del progresismo, simplemente  no tienen nada que proponer, entonces  su estrategia  sigue siendo la misma, calumniar, mentir, descalificar e insultar. El pueblo los conoce, pero ellos creen que se siguen dirigiendo a los analfabetos políticos de  hace veinte años. Su torpeza no tiene límites.

Me extraña sí que tantos progresistas se hayan alarmado porque el señor Juan Daniel Oviedo selló alianza  con la extrema derecha para derrotar a Cepeda, basta con mirar la investigación que hizo el periodista, Daniel Coronell para comprobar que siempre  ha sido de allá, que ahí no hay nada nuevo distinto a ejecutar una avanzada del uribismo para capturar unos votos, tramoya  que les salió bien, al menos por ahora, ya lo utilizaron, ya firmó, ya se tomó la foto, ahora les vale un comino, porque en la lejana posibilidad  de ganar la presidencia le escupirán la cara y el patrón jamás le pasará al teléfono. Lo único importante es que entregó su aspiración a  la alcaldía de Bogotá donde sí tenía grandes posibilidades. Entregó todo por nada.

Recuerdo hace unos años  había  un señor en Medellín , Gilberto Tobón Sanín, con gran aceptación popular, llegó a sacar 170 mil votos en una elección para senado, tenía credibilidad, un día le dio por convertirse en abogado del Diablo, decir  que el matarife no tenía nada que ver con los falsos positivos  y hasta  ahí llegó, la mayoría de sus seguidores lo abandonaron y hoy escasamente funge de  vieja chismosa en unos medios sin audiencia ni credibilidad. El favorcito le salió caro. Así terminan los judas, espero que no se ahorquen, con el castigo social es suficiente.

Hay sorprendidos porque los vende patria, parias y comerciantes de  la política, hijos de Galán llegaron a los brazos del uribismo, ellos no son Luis Carlos Galán Sarmiento, son mercachifles del poder, las ideas de su padre nunca les han interesado, prefieren al verdugo que el honor.

También fue reciclado Paulino Riascos, llegó aún arrastrando las cadenas a implorar un mendrugo en la campaña del CD, luego que su pueblo afro lo expulsara del Congreso por traidor, y así  sucesivamente todos esos quemados, repudiados por el pueblo le hacen fila al dueño del Centro Democrático con su paloma y su candidatura incluidas, en busca de una bendición. Uribe  anda nuevamente fingiendo esa vocesita  de maricón de closet, con la que hace llorar beatas y camanduleros en Antioquia, con la que cautiva tontos, hasta que les puede dar en “la cara por maricas” como él mismo lo decía siendo presidente.

Llegó en busca de bendición uribista el antiguo alfil del MOIR Aurelio Suárez, seguramente acolchonando el aterrizaje de Jorge Enrique Robledo, igualmente rechazado en las urnas por su vieja y fiel militancia por traidor.

Nada de esto es sorpresa, como tampoco es la de el Tigre de papel, toda esta pandilla será un solo bloque en contra del progresismo y es a  toda esa bandola  a la que tenemos que derrotar en la urnas.

A los antioqueños encabezados por “el directorio político que se hace llamar periódico El Colombiano”, que distorsionaron un discurso de Cepeda en Medellín para desprestigiarlo, les tenemos  que decir, lamentablemente Antioquia tiene una amplia responsabilidad frente al paramilitarismo, la ilegalidad, el narcotráfico  y la violencia en general, males terribles que el propio Cepeda quiere combatir, cerrar semejante capítulo y para ello el negacionismo no aporta nada.

Como en el viejo tango de Enrique Santos Discépulo, Cambalache, terminarán todos en el mismo lodo, todos manoseados porque es lo mismo “ser derecho que traidor y los inmorales nos han igualado”

Tenemos claro que el progresismo tiene que vencer al Centro Democrático y sus apéndices camuflados en la U, El Partido Liberal, Conservador, Cambio Radical, Mira, unos Verdes, la ASI, hay que derrotar el fraude de la Registraduría, al Procurador  que hoy se cree emperador, al Consejo Nacional Electoral, a las cortes y sus carteles de la toga, las mentiras de los medios de desinformación del empresariado, disfrazados de medios de comunicación.

Las elecciones del ocho de marzo nos dicen claramente y con números que tenemos la gran oportunidad de elegir al senador Iván Cepeda como presidente, hay que armar un sólido bloque, con trabajo serio, alejado de intereses personales, la oposición lo sabe y de ahí el nerviosismo.

El pueblo sediento del cambio entregó las mayorías al progresismo el pasado ocho de marzo, el presidente Petro conserva más del 50% de favorabilidad, lo que significa  la aceptación de su programa de gobierno.

Pese al palo en la rueda puesto por el Centro Democrático, el electorado progresista es consciente  que la reforma agraria se debe seguir consolidando, que hay que reconstruir el sistema de salud saqueado por la extrema derecha, que la gratuidad en la educación se debe fortalecer, avanzar en la defensa de la vida, la naturaleza, además de una férrea lucha  contra el cáncer de la corrupción como lo plantea el mismo Iván Cepeda Castro. La JEP, el coco del uribismo y sus secuaces debe ser  defendida, protegida hasta que cumpla su función final.

Entonces a votar con juicio, a convencer indecisos, a cuidar los votos de la rapiña mafiosa que se los roba en las urnas y a la señora Paloma que quiere conquistar petristas, decirle que si ya demandó el salario vital, si ya hundió la reforma a la salud, si  busca el hundimiento de la Reforma Pensional, si quiere dividir  el Cauca entre negros y blancos, que más no puede ofrecer? Que los chistes se cuentan es en Sábados Felices y hasta les pagan por ello.

Puerto Triunfo Antioquia-marzo/2026

sábado, 7 de febrero de 2026

Algo huele a podrido en el CNE

 Ya no es en Dinamarca donde algo huele mal, es en nuestro propio patio, el olor a podrido parte del Consejo Nacional Electoral y se extiende por todo el aparato judicial de Colombia.

El aparato judicial colombiano se hace pedazos ante la insensibilidad de jueces, magistrados y un Congreso cómplice de sus fechorías de las cuales son beneficiarios directos. Ninguno le apuesta  a una reforma, aspiran morir aferrados a los privilegios, sus extravagantes sueldos y multimillonarias pensiones. La rebaja de sus sueldos ordenada por el presidente Petro, traerá  amplias retaliaciones.

A estas cúpulas del poder desmedido nos les importa el país, no solamente viven de sus negocios personales sino que comparten una vulgar burocracia entre familiares y amigos en las mal llamadas altas cortes, que de altas cada vez tienen menos.

Un estado social de derecho como se predica en Colombia debería estar soportado en una administración de justicia sólida, con credibilidad y objeto de un respeto ciudadano ganado al rigor de sus actuaciones. Hoy  nadie cree en ella y mucho menos la respeta, sus fallos cada día la hunden más en un lodazal del cual parece imposible salir. Tampoco les interesa, disfrutan del circo que han montado al lado del imperio de la ley. “Respeten nuestra independencia, la separación de poderes” con esta mañida frase amparan toda su inmundicia.

Siempre ha sido así  con muy pocas excepciones, que desde luego las hay muy buenas y notables, ahora sus desmanes se hacen más visibles, pero eso menos les importa, ya actúan como psicópatas, degustando sus crímenes.

Nos han ilustrado con un viejo dicho europeo: “Algo huele mal en Dinamarca” pero en Colombia no huele mal, hiede y ese olor a podrido se extiende desde el Consejo Nacional Electoral  que debería ser el máximo rector del ejercicio político en nuestro país, a convertirse en la Gestapo de la extrema derecha para intentar devolverla al poder mediante escandalosos fallos, ante la imposibilidad de ganar en las urnas. Siempre incapaces de ganar limpiamente.

La llegada del Progresismo al poder levantó la alfombra perfumada que cubría la justicia, para dejar al desnudo la descompuesta alcantarilla que había debajo, se han aliado la cortes para cogobernar en contra de las decisiones del Ejecutivo, hundir las leyes  que no lograron sabotear sus socios en el Congreso, tumbar empleados, senadores y congresistas para romper equilibrios en estas corporaciones. Tuvieron la desfachatez de liberar a un senador para que ayudara a  hundir  dos reformar y luego lo volvieron a poner preso.

"Con el CNE, ocurrirá lo mismo que con el antigio DAS, lo liquidarán al llegar al máximo grado de descomposición"

Todas estas mañas le están dando la razón a Petro y al pueblo en general para que una Asamblea Nacional Constituyente tome fuerza y poco a poco la idea se vaya consolidando.

Con el CNE ocurrirá lo mismo que con el antiguo DAS, llegó a un grado de descomposición tan alto que nada lo salva de su desprestigio generalizado y lo tendrán que liquidar por corrupto.

Los actuales “Magistrados” con  Álvaro Hernán Prada a la cabeza, el delincuente uribista y actual jefe de la Gestapo, llevarán sobre sus hombros el “honor”  de haber liquidado ese organismo tras llevarlo al más alto grado de podredumbre institucional.

Fue gratificante para el país ver al exmagistrado del CNE, Luis Guillermo Pèrez, decirle en la cara a hampones como Prada a quien le dijo que se debió declarar impedido por el juicio que tiene ante la Corte Suprema de Justicia por un caso en que el candidato Cepeda es víctima y al Conjuez Hollman Ibañez le manifestó que había publicado actos en contra de Cepeda y que había trabajado con de La Aspriella, el contrincante del mismo Cepeda, a ambos les dijo en su rostro de mármol que se debieron declarar impedidos frente al fallo que inhabilitó a Cepeda Castro de participar en  una consulta interpartidista y advirtió sobre las acciones penales que entablará en su contra

Les agregó que le están haciendo gran daño al país, a la democracia y a las instituciones.

A propósito del Juicio en la Corte Suprema contra Prada, la orden es protegerlo hasta que termine su periodo en la alcantarilla del CNE? Qué siga destruyendo lo que queda de las instituciones? Nos  están conduciendo a un estado fallido, dirigen al país al despeñadero, sin justicia no habrá estado social de derecho.

 Ver el enlace con las declaraciones del exmagistrado Luis Guillermo Pérez:

https://www.facebook.com/share/v/14L4wVA3mw7/

Urabá-07-febrero-2026.

 

lunes, 19 de enero de 2026

La extrema derecha construyó a Petro

Tenemos que agradecer a este sector político, ciego y torpe, la edificación de un líder indestructible, fuerte, economista digno de un Nobel. Hombre de acero para resistir tempestades.

Gustavo Petro ya era un líder indiscutible tras su paso por el Congreso donde brilló con luz propia, desde esa trinchera enfiló baterías hacia la Presidencia de la República. Todo con un cálculo milimétrico, ni sus viejos compañeros de lucha en el M-19 donde se destacó por su activismo político, casi que ideológico y donde las armas no fueron su pasión lo podían creer.

Sin la soberbia, el odio enfermizo, los desmanes y el saqueo permanente a lo público, o la violencia desmedida  contra la oposición y otros sectores vulnerables del país, perpetrados por la extrema derecha y sus cómplices enquistados en la vieja clase partidista, Petro no habría alcanzado el liderazgo que ostenta hoy, no hubiese tenido tremenda argumentación para confrontarlos hasta derrotarlos.

El paramilitarismo, el despojo, el desplazamiento, las masacres, la persecución a quienes no pensaban como ellos, fueron el combustible que edificaron al Petro de hoy. Con el poder de semejantes argumentos elaboró su discurso, con una arquitectura inamovible, con credibilidad y respeto a su ideario. Así la extrema derecha le pavimentó el camino a la Casa de Nariño.

Ya en el poder, la misma extrema derecha se alió hasta con el diablo para destruirlo, armaron un sólido paquete con por menos diez medios de comunicación para desinformar, construir falsas narrativas de la quiebra del país, de su entrega a Cuba y a Venezuela, venden la ruina de los empresarios, hunden la economía, elevan el precio del dólar y se inventan cuanta falacia se les ocurre y las replican las 24 horas por dichos medios y sus redes sociales intentando generar caos y retomar el poder al costo que sea.

Desde el Congreso y los activos carteles de la toga bloquearon sus más significativas reformas y le armaron un cerco económico para asfixiar su mandato, pero ignoraban que estaban combatiendo con un hábil economista digno de un Nobel quien buscó fórmulas, pagó deudas  impagables que le dejaron para profundizar la crisis de su gobierno como la del Fondo de Estabilización de los Precios del Combustible y explicó con plastilina que el aumento del salario vital no disparada la inflación.

Cuando ninguna de estas argucias minada el poder presidencial, entonces esta extrema derecha apátrida o cipaya como el mismo Petro la denomina, acudió a un decadente imperio en manos de un psicópata que se cree presidente del mundo dispuesto a incendiarlo y de matar a quien se oponga, para que invadiera nuestra patria y sometiera al presidente.

En momentos en que el imperio ya tenía las tropas en la frontera, ocurrió lo impensable, Petro estaba agendando un encuentro con el emperador para el próximo mes de febrero.

Todo se les derrumbó, hoy  vagan sin rumbo por el país a la candidata del Centro Democrático le gana en la encuestas el margen de error, no pasa  del 3%.

Todo esto sumado a los resultados del gobierno en todos los aspectos, inflación, desempleo, turismo, recuperación del campo, estabilidad del peso como moneda oficial, el bajo precio del dólar, el crecimiento de la economía en general, la inversión y credibilidad extranjera, la reforma agraria.

La conjugación de todos estos elementos los tiene a la bartola, desconectados del país real y como si algo faltara, el candidato del Progresismo Iván Cepeda, figura imbatible en todas las encuestas y ya hay algunos optimistas afirmando que la campaña se puede dirimir en primera vuelta. Una locura total.

A fuera, la oposición incapaz de proponer sin insultar y descalificar, se revuelca en su propia bilis, sus cómplices como los medios de comunicación se debaten en una crisis, ética, moral y financiera que los dirige a la bancarrota, se fusionan, recortan nóminas, cierran emisoras, reacomodan a sus periodistas más incendiarios, pero la suerte ya está echada para ellos, solamente el Grupo Prisa registra un déficit de 900 millones de euros, la tecnología digital los carcome día a día, pero ellos siguen armándole tramoyas a Petro. Basta solamente con mirar la puñalada en El Tiempo el anterior domingo contra Iván Cepeda para ver el camino por donde se hunden.

Todo les resultó en un efecto Boomerang. La extrema derecha tiene ahí de frente el Petro que si no construyeron ayudaron a edificar, lo moldearon, lo blindaron con acero, como dicen los sindicalistas, lo forjaron al calor de la lucha.

Urabá -enero/2026.