Estaba claro que la extrema derecha combinaría todas las formas de lucha para derrotar al Progresismo, tal y como lo hicieron hace cuatro años. Nada de sorpresas.
Tal y como están las cosas hoy, a una semana de ir
a las urnas, todo indica que el presidente de los colombianos será el filósofo
Iván Cepeda Castro que, el Progresismo tendrá cuatro años más para cristalizar
las reformas que la extrema derecha frustró por razones estrictamente
electoreras y cuyo costo político está pagando en la plaza pública como lo
dicen las encuestas.
Es Cepeda un hombre ponderado, equilibrado,
coherente y de gran capacidad de escucha, quienes lo conocen de cerca le
auguran un gobierno más exitoso incluso que el de Gustavo Petro, quien trazó la
ruta y deja grandes proyectos en marcha, él recogerá una amplia cosecha en este
sentido, aunque los problemas financieros están en el radar.
Tiene además grandes posibilidades de armar fuertes
bloques en Cámara y Senado, bajo el diálogo constructivo y los consensos,
además los más recalcitrantes voceros de la extrema derecha, al menos algunos
de ellos entenderán que bloqueando al gobierno legítimo, constitucional, elegido
en las urnas, no les ha servido sino para fraguar su derrota, que los réditos
políticos fueron nulos. Miremos por ejemplo la lista de los “quemados” en las
elecciones parlamentarias, como se fundieron poderosos opositores cuya única
tarea fue insultar y bloquear a Petro.
La reforma agraria, el fortalecimiento de la
educación gratuita con presupuestos sólidos, la reconstrucción del alicaído
sistema de salud y su cubrimiento a todo el territorio nacional como lo ha
venido haciendo el actual mandato, son imperativos que deben seguir con los
ajustes que el nuevo mandatario considere hacer dentro de su fuero de Jefe del
Estado.
Desde luego que el doctor Cepeda trae su agenda
propia, pero las bases del progresismo son las mismas que se resumen
simplemente en justicia social, palabra tan esquiva y que produce urticaria en
la extrema derecha, cuando debería ser el pilar de todas las propuestas
partidistas.
Esta semana será dura, arreciará la campaña sucia,
la desinformación soportada en los grandes medios de los gremios de la producción y en la manipulación mediática
de las plataformas digitales, no creamos que ya agotaron todo el odio y la
podredumbre que encierran, tienen
dinero, prensa que les bate el
incensario, sobre todo el señor Uribe Vélez está bajo un peligroso desespero que lo
tiene delirante al ver como la candidata que lo llama su “padre” se desploma,
su delirio lo ha puesto a llamar a lo que queda de guerrillas o disidencias
para que no escuchen a Cepeda que según él les incumplirá y que escuchen a su
Paloma derribada en las encuestas, algo impensable hace un par de semanas,
se ha atrevido a decir que Cepeda fraguó la muerte del senador Uribe
Turbay, hecho por el que deberá responder ante la justicia claro está.
Hace poco, unos falsos audios grabados desde una
cárcel en el Tolima sacudieron el escenario político, le atribuían a la
guerrilla estar presionando a favor de Cepeda Castro, por fortuna el montaje
cayó pronto, pero faltan más y quizá más oprobiosos.
De cuerdo con expertos conocedores de la
estadística, existen grandes posibilidades que Cepeda finiquite su triunfo en
primera vuelta, también aseguran que ganaría en ambos escenarios o sea en una
segunda vuelta de llegar a ocurrir.
El abogado candidato, quien busca destronar a Uribe
dentro de la extrema derecha, nos asustó mucho con su rimbombante anuncio de
“destripar a la izquierda”, quizá de la misma forma que lo hacía con los gatos
o peor, ese solo anuncio y conociendo la forma como han destripado la izquierda
en Colombia en el pasado reciente donde no han ahorrado ni el uso de la
motosierra, aterroriza a izquierdistas, moderados y centristas. “Que la muerte
nos coja confesados” decían los viejos.
Volver al pasado de los falsos positivos cuyo
número desgraciadamente sigue en aumento, volver a la criminalización de la
protesta social, a la mutilación de nuestros jóvenes por parte de la fuerza
pública cuando reclaman salud y educación, volver a las escombreras o a las
atrocidades del viejo DAS, no es tampoco la opción, debemos seguir apostándole
al gobierno de la paz, por difícil y satanizada que esté, a la vida, al amor.
Veo en Cepeda un hombre sereno, culto, con una hoja
de ruta para gobernar bien estructurada, con una amplia puerta del diálogo
nacional abierta y ojalá que en esta ocasión la obtusa extrema derecha no se la
tire en las narices como lo hicieron con Petro y tengan más disposición de
país, de nación, que de partido.
“Las
oposiciones fuertes son necesarias; incluso saludables. Vigilan, controlan y
equilibran el poder. Pero otra cosa muy distinta es convertir la oposición en
una estrategia permanente de bloqueo institucional, político y social, cuyo
propósito no sea corregir al gobernante sino impedirle gobernar”
“Quizás
el verdadero desafío para el próximo gobierno no será ganar las elecciones,
sino evitar que el país siga convirtiendo cada elección en una guerra interminable.
“El encomillado es un aparte de un acertado editorial del portal antioqueño El
Correo, en el que resume sabiamente la forma como la oposición le puso el palo
a la rueda al gobierno Petro.
Hay
una enorme cantidad de proyectos en marcha, sobre todo infraestructura vial,
educativa y en salud pública, que un gobierno adverso al cambio bloquearía totalmente,
simplemente por el odio a Petro, causando un incalculable daño al país en
general.
Gustoso madrugaré este domingo 31 de mayo con mi
familia y mis amigos cercanos a votar para que el cambio siga su marcha, no nos
devuelvan al pasado, no nos vayan a destripar, no vuelvan a desfinanciar la paz
para privilegiar la guerra y mucho menos nos conviertan en falsos positivos.
Urabá/mayo-2026.




