Están hartos de la corrupción de unos cuantos perfumados de fácil labia y apellidos preclaros…
Por:
Juán Fernando Uribe Duque /Opinión/ El pregonero del Darién
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| Médico/Juán Fernando Uribe Duque |
Nos volveremos asertivos, queridos, bien hablados, haremos más deporte, dejaremos el comentario procaz, de nuestra boca sólo saldrán palabras agradables y así, tal vez, la vida sea más llevadera y mejor nuestra relación con el entorno; seremos mirados con placidez, nuestra compañía será agradable, no despertará prevención, de nuestros labios no saldrá crítica alguna que nos haga pesados o insoportables.
Hasta
ahí, prometemos y cumplimos por un tiempo, nos aguantamos hasta reventar...
pero al salir a la calle, al parque, a la avenida o a las plazas, vemos una
multitud inusitada, efervescente, vociferante y brincona; bailan y cantan por
nosotros, llevan pancartas, festones, comparsas, los músicos activan a gran
volumen sus instrumentos, los bailarines ríen y gritan, se organizan las madres
con sus hijos, las parejas de novios participan en corales improvisadas
gritando consignas y peticiones.
Dicen
estar cansados de vivir en un país infradesarrollado, en donde tener un buen
trabajo es una odisea, en donde salir es un riesgo y habitar el campo es casi
un suicidio; están hastiados de que les roben el futuro aquellos que lo
planifican sin querer vivir en él, están hartos de la corrupción de unos
cuantos perfumados de fácil labia y apellidos preclaros, hastiados y temerosos,
descontrolados por el caos de la pobreza, que los condena a las barriadas y a
los créditos imposibles, a la dificultad
constante, a vivir de migajas, al día, fiados, suplicando una prórroga.
Yo
también quiero bailar con ellos, danzar y gritar, desnudarme y empaparme con
esas aguas que a mí también me mojan. Me gustan las mañanas de las
convocatorias y ver las caras del Esmad confusas con ganas de unirse a las
marchas y en lugar de bombas, arrojar algunas flores...
¡Feliz
año para todos!

