miércoles, 27 de diciembre de 2023

El negocio con las guerrillas

La legalización no da espera y los líderes del mundo lo saben, de lo contrario verán en las calles morir a lo mejor de su juventud.

Por: Juán Fernando Uribe Duque /Opinión/ El pregonero del Darién

Médico/ Juán Fernando Uribe Duque
Las reuniones para lograr un acuerdo de paz con las disidencias de las Farc y el ELN, son reuniones de negocios. Solo el carácter político se da en esos términos, puesto que el narcotráfico jamás se acabará y, por el contrario, evolucionará necesariamente hacia la legalización como ya se hizo con una gran parte de la marihuana.

La actual violencia que se genera en el Cauca es precisamente por ese motivo: la presencia del Estado incautando y combatiendo el sector financiero de las mafias, además de su pretensión de llevar en forma solidaria al campesino productor, opciones de educación, trabajo y salud en el marco de una economía lícita.

A los nuevos amos del poder del narcotráfico en Colombia en nada les conviene que el presidente Petro actúe de común acuerdo con los Estados Unidos y China para combatir el negocio y tratar de pactar una legalización con miras al cobro de impuestos logrando un viraje definitivo en la solución del impacto ecológico y el deterioro social consecuentes. Igual se hizo con el licor luego de casi veinte años de prohibición en Estados Unidos.

La incautación de 250 toneladas de cocaína con la colaboración internacional comandada por la Armada colombiana, puso en aprietos a los jefes mexicanos que actualmente dirigen el negocio en nuestro país. De ahí el recrudecimiento de la violencia, las masacres y el asesinato del alcalde. No es la inacción de la fuerza pública, como muchos creen, es la misma dinámica operacional del narcotráfico que otra vez hace crisis cuando un gobierno de verdad lo lleva a “hablar de negocios”.

La legalización no da espera y los líderes del mundo lo saben, de lo contrario verán en las calles morir a lo mejor de su juventud. El problema no es seguir con una guerra perdida, el problema es de enfrentarlo con medidas efectivas de salud pública.

Pregunto ¿Los habitantes de Estados Unidos hubieran preferido seguir bebiendo el whisky destilado en alambiques caseros o el producido en destilerías escocesas? Ahora, ¿prefieren consumir una cocaína refinada sin sus componentes adictivos o seguir con la pasta fabricada con éter, gasolina y ácido sulfúrico?

Otra cosa ¿Cuántos de nosotros somos asesinos por ver películas de asesinos? Todo es cuestión de educación y en Colombia ocupamos el último lugar… el último no, el 147…

Por favor abramos la mente, démonos ese gusto el próximo año.