viernes, 1 de diciembre de 2023

Un solo partido y la defensa de Petro

Los colombianos de a pie no hemos podido entender que defender a Petro, su gobierno, es defender al país, los cambios y la justicia social en general.

Wilmar Jaramillo Velásquez/Opinión/ El Pregonero del Darién.

Wilmar Jaramillo Velásquez.
Con perplejidad seguimos viendo colombianos pobres y uribistas reclamando a Petro los derechos y garantías que el uribismo les robó, replicando el discurso de odio de la extrema derecha, hasta por la mísera paga con la entrada a un partido de futbol.

Cuanta vigencia cobran hoy las tesis sobre la estupidez del historiador y economista italiano, Carlo M. Cipolla o del teólogo y filósofo alemán, Dietriech Bonhoeffer, este último colgado por órdenes de Hitler y quien fuera uno de los primeros hombres pensantes que advirtiera sobre el peligro del régimen nazi en el mundo.

Colombia ha caído en el grado más alto de estupidez y de pereza mental, logramos un gobierno decente que mira por primera vez  la injusticia social, que lucha  contra  los poderosos demonios del poder económico y de  la concentración excesiva de  la riqueza, para garantizarle los mínimos a los nadies. Pero asfixiados por esa estupidez incontrolable hoy estamos retrocediendo, al punto de entregar  nuevamente el poder a esas bandas criminales que construyeron un estado para robárselo, para garantizar sus privilegios como familias de “bien” como se autocalifican, bien corruptas, bien ladronas y bien abusivas  del poder.

No hemos entendido que tenemos que salir a defender el gobierno de Gustavo Petro desde la trinchera que nos corresponda, desde la posición en la que cada uno nos encontremos por humilde y modesta que sea.

Defender a Petro es defender a Colombia, las reformas, la justicia social, es combatir la desmedida corrupción que se apoderó del país. Petro es un símbolo de dignidad nacional, no podemos “dejar pasar esta ocasión única y feliz, o ya veremos los grillos y las cadenas que os esperan” como dice la historia. Necesitaremos otros dos siglos para volver a tener un líder de estas dimensiones.

La bancada parlamentaria, así se incomode ante la crítica, todos los funcionarios al servicio del cambio deben asumir su papel protagónico en defensa de este mandato del pueblo, la historia no les perdonaría una actitud distinta.

Las amas de casa, los obreros, los estudiantes, los intelectuales, los sindicalistas, los profesores, todos los ciudadanos de a pie, debemos salir a defender con vehemencia nuestros derechos sin mezquindad, seguir avanzando en el cambio y no dejarse desviar e hipnotizar por la propaganda fascista de unos medios de comunicación manipuladores que son propiedad de las mismas familias y oligopolios que se consideran dueños absolutos de la nación.

"Las masas nunca han sentido sed por la verdad. Se alejan de los derechos que no les gusta y adoran los errores que les enamoran. Quien sepa engañarlas será fácilmente su dueño, quien intente desengañarlas será siempre su víctima" Gustave Le Bon (psicología de masas, 1985)

Será este el destino de Colombia, todo lo  que encierra esta  frase?. Yo me niego a creer, a resignarme.

Si no tenemos la gallardía, el valor de defender esta oportunidad histórica para lograr los cambios mínimos para el pueblo desprotegido, ante la voracidad de una oligarquía acostumbrada a vivir del sudor de los menos favorecidos, no tendremos derecho a reclamar mañana cuando tengamos la soga al cuello o las cadenas en los tobillos.

Un solo partido

En días recientes la dirigente progresista María José Pizarro lanzó, una audaz propuesta para fusionar las 13 agrupaciones que conforman hoy el Pacto Histórico en un solo partido, nos habla de un frente amplio para el cambio, algo similar a lo propuesto por el presidente Petro y que pocos han escuchado.

Propone también la señora Pizarro ingredientes tan vitales, sanos y necesarios para avanzar, como: grandeza, generosidad y cohesión, ojalá exista voluntad en los jefes de estos partidos para construir semejante órgano de poder político para hacer frente real a una extrema derecha siempre unificada a la hora de torpedear los grandes anhelos del pueblo, como lo han demostrado ahora frente a las reformas del progresismo.

Hace unos años en los albores de la creación del Polo Democrático Alternativo se ventiló una propuesta similar pero los dueños de esos pequeños bloques de poder se negaron a disolver sus personerías jurídicas, para mantener su pedazo de poder en la geografía política nacional, más por vanidad, egos e intereses personales que otra causa.

Hoy el panorama es otro, tenemos presidente, una visible bancada parlamentaria, amplia representación desde el poder popular regional, si logramos apartarnos de esos egos, de ese fatal individualismo, estaríamos dando pasos de gigante en la construcción de una patria justa.

No será fácil formar listas y presentar candidaturas, hasta ahora esto ha sido el nudo gordiano para hacer realidad esta utopía, pero no es imposible, tenemos que intentarlo.

Para las elecciones del 2026, jurídicamente es imposible presentar una gran coalición como las que se han venido dando hasta ahora, entonces es mucho más imperante la construcción de un solo partido, fuerte, democrático, pluripartidista, pluriéctnico y pluricultural, que arrope el país que soñamos, un partido fuerte con grandes opciones de poder, un partido que le devuelva la dignidad al ejercicio político, que lo rescate de las mafias que lo corrompieron. Miremos por ejemplo a Morena en México, como está avanzando.

¿Será la suerte de Colombia la misma de Argentina y la mezquindad  de nuestra dirigencia prefiere entregar el poder a una fiel copia de Milei en los próximos años?

Bienvenida la propuesta de la señora Pizarro, manos a la obra, creo que por fin empieza a tomar fuerza esa propuesta en la que tanto ha venido martillando el médico Luis Alfonso, siempre preocupado por la falta de un partido de estas dimensiones que acompañe al presidente, que defienda sus propuestas, sus reformas en el legislativo y en la calle si es del caso.

Bien lo ha dicho el dirigente Augusto Osorno, “no debemos renunciar en la búsqueda y consolidación de la utopía"

Pereira-Risaralda, diciembre-2023.