Todo lo contrario, a lo afirmado por el ex fiscal al servicio del crimen Humberto Martínez, desde la tribuna de su patrón y cómplice en Odebrecht, (El Tiempo) hoy la fuerza pública pasa por un excelente momento.
Wilmar Jaramillo Velásquez/Opinión/ El Pregonero del Darién
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| Wilmar Jaramillo Velásquez |
Le repugna al cuestionado ex fiscal general de la nación Humberto Martínez Neira, la Seguridad Ciudadana, la de la paz y la convivencia, la de la vida y el amor que promueve el presidente Gustavo Petro, pero añora la seguridad democrática de uno de sus aliados, la de la muerte, los falsos positivos y el despilfarro, la que condujo a amplios sectores de la fuerza pública a la corrupción, el crimen y la cárcel.
Para continuar haciendo el mandado a la extrema derecha, queriendo confrontar la fuerza pública con el jefe de estado, Martínez sale de abogado del diablo, papel que siempre ha ejercido con lujo de detalles, a cuestionar el legítimo reacomodo de las Fuerzas Armadas, de su cúpula y lo muestra como un atropello a la dignidad militar.
Por el contrario, el país se liberó de un grupo de “héroes” al servicio del uribismo, no del país, de “zapateiros y montoyas” que hasta frustrados golpistas resultaron.
Le recuerdo a Martínez Neira que esa fórmula también la aplicaron sin éxito, otros admirados socios por usted, como, Felipe Zuleta, Vicky Dávila, María Fernanda Cabal y María Isabel Rueda, entre otros extremistas.
Lo suyo es un refrito ya ensayado, lo mejor será que cambie la formula por otra más siniestra a ver si logra sus criminales objetivos.
En un poco más de dos centurias de nuestra vida republicana, así como la fuerza pública acumuló, experiencia y patriotismo, también se enquistaron en ella poderosos carteles del hampa, al servicio del narcotráfico, las guerrillas, los políticos y el paramilitarismo, causándole daños irreparables.
Usted que dice haber fungido como Fiscal General de la Nación, no se enteró de los innumerables procesos y condenas en contra de este tipo de militares, porque su función se dirigió fue a defender poderosos carteles de la contratación.
Por eso ignora semejante realidad.
En estos momentos hay procesos en los Estados Unidos en contra de encumbrados generales acusados de corrupción, usted debe saberlo muy bien, pero pasa de agache, como sobre las decenas de militares que hoy acuden a la satanizada por usted, justicia Especial para la Paz (JEP) a confesar sus crímenes, todos ellos ejecutados en su aheleada y añorada seguridad democrática.
El nuevo gobierno no está haciendo cosa distinta a practicar lo predicado por el presidente Petro durante su campaña, modernizar, humanizar, formar y sacar a nuestra fuerza pública del lodazal en la que la metió el uribismo y sus viejos socios de la corrompida clase política.
La fuerza pública se ha estabilizado, comienzan a asimilar los cambios, le han abierto posibilidades de ascensos sin maquinarias ni funestas roscas, serán profesionalizadas con acceso a la educación superior, gozan de respeto, se siente cómoda transitando hacia la paz y la cizaña como la que usted destila a diario, no le hará mella.
También trata usted de enlodar al contralor para las Fuerzas Armadas y la Seguridad Nacional, el abogado Luis Eduardo Parra, hombre probo a quien no pudo montarle un expediente para desprestigiarlo, distinto de ser amigo del presidente.
Eso no más prueba la decencia y honradez del funcionario.
El Contralor no hace cosa distinta que cumplir con su deber, usted aboga es por una cúpula corrupta ya en uso de retiro dedicada a disfrutar de sus fortunas mal habidas, pero la actual le marcha al país, a la patria, no a los jefes de los partidos.
Lo militares honestos decentes, cumplidores de sus deberes constitucionales, nada tienen que temer de un gobierno que trabaja duro por devolverles el honor y la dignidad, los que insistan en el delito, serán expulsados de las instituciones castrenses y sometidos a la ley, de una cosa si debe estar seguro señor Martínez, es que este no es el gobierno del tape tape que tanto usted defendió y promovió desde la fiscalía.
“La mala hora de la fuerza pública” como título Martínez Neira su ridícula columna del anterior fin semana, intentando enfrenar al ejecutivo con el poder militar, llegó tarde, justamente cuando el revolcón en la esfera militar y policial estaba hecho, llegó tarde a servir de parlante a los ideólogos de la extrema derecha: Felipe Zuleta, Vicky Dávila, María Fernanda Cabal y María Isabel Rueda.
Sobre intención de dañar al abogado Luis Eduardo Parra, como dicen los jugadores de billar, allí también tacó burro, en su vida pública y privada no encontrará el más mínimo insumo para destruirlo.
Defensivamente esta oposición perdió tiempo de oro para enfrentarse con argumentos, inteligencia y sabiduría al gobierno de un presidente que destila coherencia dentro y fuera del país. Terminaron en un costurero de viejas chismosas, disociadoras y sin rumbo, mientras que el mandato avanza y muestra grandes progresos y realizaciones que justamente la prensa de Odebrecht y sus compinches se niegan a reconocer.

