El collage de la semana se basa en el armamentismo que azota al mundo, como una máquina de guerra, destrucción y muerte.
La
industria armamentística jamás se acabará, representa los mayores beneficios
económicos para los países involucrados en ella.
No es
temerario afirmar que las potencias sean las promotoras de las guerras. Necesitan renovar periódicamente sus
depósitos de armas y crean los escenarios donde su producción entra en el
macabro mercado de la oferta y la demanda. No habrá interés en que haya paz
mundial, mientras existan los gobernantes, mercaderes de la muerte, que se
niegan a frenar esta infame producción.

