domingo, 6 de septiembre de 2020

Carepa, un barco sin timonel y a la deriva

Hace muchos años que Carepa perdió su rumbo, su capacidad de gestión y hoy solamente tenemos obras abandonadas y la inexperiencia e incapacidad administrativa están a la vista.

Editorial Septiembre- El Pregonero del Darién

Algo extremadamente mal está ocurriendo en el municipio de Carepa, su retraso administrativo, su estancamiento social en general, pese a su privilegiada posición en el eje bananero son evidentes, carece de dolientes, muchos comerciantes de lo público, pero pocos dolientes.

Pero la responsabilidad recae en la ciudadanía, que lleva mucho tiempo eligiendo mal a sus mandatarios, vota por personas sin ningún recorrido en lo público, sin la mínima experiencia y luego el costo que hay que pagar es muy caro, no vota por programas de gobierno, les da pereza leerlos y eso es un grave error.

Hace más de una década Carepa está sancionada por la Empresa de Vivienda de Antioquia (VIVA), pocos ciudadanos lo saben, y por eso no es posible el desarrollo de proyectos de vivienda de interés social con esa entidad, como lo están haciendo Turbo y Apartadó, para citar solamente dos ejemplos. Tampoco ha habido un doliente capaz de arreglar ese entuerto.

Nos hemos enterado que la Subdirección del Control del Sistema General de Regalías, les ha oficiado a los ejecutantes de recursos sancionados con la suspensión preventiva de giros, a solicitar el levantamiento de dicha medida y como cosa rara aparece Carepa, lo que indudablemente retrasará el ingreso de esos dineros para las obras ya aprobadas y afectará los nuevos proyectos y lo convierte además en el único municipio de Antioquia que no ha llenado el aplicativo con la información.

De la misma manera nos hemos ido acostumbrando que cada que se presente un hecho de corrupción, aparezca en los registros de la prensa nacional nuestro municipio, y ya ni vergüenza ajena nos da.


Cuando comenzaron a demoler el antiguo estadio, alertamos que esa obra se convertiría en otro elefante blanco más a la lista de obras abandonadas en Carepa y nos dijeron “enemigos del desarrollo y resentidos sociales” que son los únicos epítetos que repiten como loros para descalificar otras opiniones, y el Concejo Municipal salió a toda prisa para aprobar un empréstito ya finalizando el mandato, a sabiendas que no alcanzarían a ejecutarlo y que la obra quedaría huérfana. Lamentable ese ha sido también el papel del Concejo Municipal, con muy reducidas excepciones.

El actual alcalde ganó en octubre de 2019 y no definió su gabinete si no hasta el último día, bajo una improvisación e inexperiencia que aterran. Dos de ellos renunciaron prematuramente y no tienen autonomía ni para comprar una resma de papel. Eso dice mucho de lo que nos espera de este mandato.

Mientras no haya control social, responsable por parte del Concejo Municipal, mientras no se constituyan unas veedurías, serias, responsables, mientras no tengamos unos medios de comunicación, igualmente responsables, vigilantes y críticos de lo público, los señores alcaldes seguirán haciendo lo que les dé la gana con las obras y con los dineros públicos, en medio del aplauso de los organismos de control, que no son más que máquinas de propaganda engañosa y perseguidores de tontos sin padrinos políticos.

Hoy tenemos el acueducto y el alcantarillado de la vereda El Encanto, como monumento a la pereza y a la corrupción estatal, las obras complementarias de la ciclorruta abandonadas y la misma ciclorruta en medio de huecos y piscinas por falta de los adecuados drenajes; las obras de ornamentación son un saludo a la bandera. La placa huella hacia la vereda Panorama, iniciada el año anterior, ya en septiembre y no concluye, los funcionarios escudados detrás del Covid, para no hacer nada, llevan una mentira distinta cada ocho día a los afectados, como en el caso de El Encanto.

Si no hay una comunidad, educada, formada, que reclame con vehemencia sus derechos, que las obras públicas sean concluidas de acuerdo con los presupuestos y cronogramas, una sociedad  que no crea  que el alcalde le está  haciendo un favor  por el cual hay que aplaudirlo, y no cumpliendo su deber para el cual fue elegido, que entienda que es el gerente  de  una empresa  en la que todos los residentes  del municipio  son los socios, nunca  vamos  a superar esta tragedia administrativa.