Un soñador que ve realizar sus sueños, que sigue transitando caminos a paso firme, que no olvida por un instante su tierra Urabá.
Editorial de enero -
El Pregonero del Darién
Una
prueba de que los sueños si se realizan, la vive el artista plástico de
Apartadó, Jesús Cataño, Chucho, como le llaman sus amigos, ligado a varios
procesos culturales, exigente con su trabajo y quien un día un poco desmotivado
por la falta de respaldo, por la politiquería asqueaste con la que se maneja la
cultura, comenzando por los mezquinos presupuestos, empacó sus pinceles y
colores para probar suerte en otras latitudes.
Se
instaló en Bogotá, ciudad que alterna con Medellín, donde su obra tuvo una
evolución visible, dio un giro importante, logró participar con sus trabajos en
varias exposiciones dentro y fuera del país, siempre pensando y soñando con
Urabá.
Ahora
regresa con una ganada madurez a cumplir uno de sus sueños, organizar un
encuentro regional de arte, que no tenga nada que envidiarle a los realizados
en cualquier ciudad capital del país e incluso del exterior.
Ya
34 artistas le confiaron sus obras, la empresa privada que lo conoce, le ha
brindado importantes apoyos para que este acto se realice sin limitaciones, será
con toda la pompa, desde la iluminación y disposición de los escenarios, de las
obras, el catálogo, que será un libro de arte de gran estética, todo calculado,
por quienes dominan estos menesteres.
La
exposición estará dispuesta durante el mes de abril en el Centro Comercial
Plaza del Río, cuya gerente, Norma Alzate, abrió las puertas y ha puesto toda
su entereza y diligencia para cumplir con las expectativas.
El
segundo aspecto que llama la atención en esta iniciativa, es que será un homenaje
al acuarelista de San Juan de Urabá, el maestro Julio Carlos Angulo, siempre en
mora de resaltar su obra y su figura. Magnifico que hoy sus pupilos, los artistas jóvenes se animen
a tamaño homenaje, muchos de ellos incluso viajan a su tierra para conocerlo y
disfrutar de sus amenas charlas, de la forma serena y diáfana con la que transmite
el conocimiento, de su modestia, tal vez el don más grande que posee, por
encima de su talento.
Ya
imaginamos el regocijo de su discípulo en España, Luis Arteaga, Lucho, otro artista de Urabá radicado hace varios años en Europa, al conocer de esta noticia.
Tendrá
entonces Urabá la posibilidad de apreciar el arte directamente de sus creadores,
reunido en solo sitio, en un hecho de poca ocurrencia, que de paso será la
semilla para darle continuidad a una bienal que motive y realce el trabajo de
nuestros artistas plásticos, que acá se dan silvestres.
Reconocer
también que el encuentro se hará sin que su organizador haya tenido que acudir
a la mendicidad en los despachos públicos, donde unos alcaldes indolentes dejan
a los artistas en espera horas, para luego no resolver nada, si es que los
atienden, someterlos a esos vejámenes no es humano, no es respetuoso para con
ellos. Este punto hay que valorarlo mucho, al menos ahí les queda la semilla,
si es que mañana reaccionan y cambian esa mentalidad arcaica, que la cultura o
el deporte no dan votos.
Bienvenido Chucho, el encuentro tiene el éxito garantizado y por anticipado. Vale la pena seguir soñando.
