Las últimas reflexiones del obispo de Apartadó, monseñor Hugo Alberto Torres Marín, son una amplia y juiciosa reflexión, con un enorme peso social.
Editorial mayo: El Pregonero del Darién/ Wilmar Jaramillo Velásquez
En una extensa entrevista con el diario capitalino El Espectador, e influenciado por el Papa Francisco, como lo deja entrever en el diálogo, Monseñor, Hugo Alberto, aboga por una juventud huérfana de oportunidades, objeto de una educación de mala calidad y reivindica la lucha social de los manifestantes.
La
Iglesia tiene una gran responsabilidad social en el mundo, en muchos países
juega papel decisivo, no hay que olvidar que la lucha de Cristo, fue de enorme
profundidad social, de revelarse ante la injusticia, ante el hambre, ante la
acumulación de la riqueza, ante los oprobiosos impuestos, los mercaderes de la
fe.
Hoy los tildarán de castrochavistas, los amenazarán y hasta lo asesinarán como ha ocurrido en muchos casos, pero el verdadero seguidor del camino de Cristo, tiene que basar sus acciones en el amor al prójimo, al hambriento, al desnudo, al huérfano del poder y eso es precisamente lo que plantea el Obispo de Apartadó, palabras más palabras menos.
Monseñor
conoce la realidad regional, la inequidad rampante y está completamente seguro
que, de no haber un acto generoso de justicia, de conciencia social en el empresariado,
tarde que temprano los ambiciosos proyectos industriales y comerciales, se
verán enfrentados a revueltas y reclamos como los de hoy, pero con mayor
fuerza.
Al
Obispo se duele del mal estado de las vías, sabe de las tragedias de los
campesinos para entrar y salir de sus veredas, de obreros que hoy aún habitan
casas con pisos de tierra, así como también hay escuelas en estas mismas
condiciones.
El
diálogo con la prensa nacional de Monseñor, es una radiografía seria y juiciosa
de Urabá y su entorno, sin aspavientos, sin alharacas, con responsabilidad, sin
inculpaciones o señalamientos, ojalá sus palabras lleguen a los verdaderos
receptores antes que sea tarde, en Cali
y Buenaventura nunca escucharon estas
voces y hoy cuando la bomba social estalla, creen que la van a resolver a
balazos, Urabá ya probó la violencia con creces, de
todas las pelambres, aun resiste a fuertes rezagos de la muerte, por eso
tenemos que apostarle a propuestas más
creativas.
“El
gremio empresarial les debe mucho a sus trabajadores, y es en la vida de estos
que se be ver reflejado también el crecimiento económico que viene viviendo
Urabá desde hace décadas”. Dijo el prelado de la Iglesia Católica.
También
se refirió al abandono del gobierno y la poca inversión social por parte del
sector productivo, la necesidad de la diversificación de la agricultura, la forma
como estudiantes deben caminar largos trayectos para ir a un aula sin
conectividad en tiempos de pandemia, sin infraestructura sanitaria, carentes
hasta del servicio de agua. Insiste en “la inversión en los jóvenes que cargarán
el futuro del territorio”
“Pienso
que el presidente habló primero con todo el mundo, menos con quienes buscaban
ser escuchados en las manifestaciones, olvidando así lo importante que es
escuchar la verdad de las personas que exigen sus derechos en el paro” dijo al
referirse a la actual situación del país.
Monseñor
a mediado en varios conflictos sociales en Urabá, incluyendo el actual, además
de ser veedor de los acuerdos firmados recientemente entre campesinos de Bajirá
y el gobierno nacional.
Monseñor,
no se esconde detrás de las comodidades de su diócesis, sale al trabajo de
campo, le pone el pecho a la brisa, por eso tiene autoridad en la zona, por eso
le creen, por eso ha sido vocero en momentos críticos para el orden público.
La
Voz de monseñor Hugo Alberto Torres Marín, es para escucharla y a tiempo, ojalá
no lo hagamos muy tarde, como lo hicieron en Cali y Buenaventura.
