viernes, 9 de julio de 2021

El alcalde de Carepa no tiene ojo para un sucio

De razón cada día cobra más vigencia en la calle y redes sociales el cuento del “amor por lo mío”, por más que se apoye en la legalidad, embargar contribuyentes en plena pandemia es una alcaldada.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/el Pregonero del Darién

 Saben nuestros lectores que no hago parte de comité de aplausos de los alcaldes y que cada día estaremos más en solitario, pues la mayoría de los medios se han dedicado a la difusión de propaganda oficial, de publicar información engañosa de los gobernantes de turno, maquetas, anuncios y proyectos y pocas realizaciones. Esto se hizo normal, como normal se hizo la corrupción bajo la protección de poderosos padrinos que manipulan los entes de control y señalan a quien sancionar y a quien alcahuetearle.

Ya quisiera uno no tener que ocuparse de estos temas, asumir estos costos económicos y de seguridad, pero somos conscientes de la responsabilidad que tenemos frente a la sociedad, cada vez más desamparada y atropellada por los entes estatales.

Al señor alcalde de Carepa, se le ha ocurrido la brillante idea de embargar a decenas de contribuyentes morosos, dos semanas luego que el gobierno nacional comenzara el proceso de reapertura económica, después de año y medio de pandemia.

Por más que el mandatario se apoye en la legalidad y en su Estatuto Tributario para poner en marcha semejante adefesio administrativo, no dejará de ser un paso en falso que terminará por sepultar su imagen ante la comunidad, muy deteriorada, por cierto.

Tampoco estamos diciendo que no deben pagar los impuestos, no estamos apoyando la evasión, hay que pagar, pues de estos recursos vive la burocracia local y algo invierten, además son de ley, que por dura que sea es la ley y hay que cumplirla (Dura lex, sed lex)

Lo que estamos diciendo es que, no es el momento para embargar contribuyentes, sobre todo cuando no han recibido la más mínima ayuda del gobierno durante esta larga angustia del Covid-19; cuando cayó la producción, el empleo, las ventas con los establecimientos cerrados y toda la tragedia que esta pandemia le trajo a la comunidad en general.

Carepa no tiene estratos altos, castas poderosamente ricas, la gran mayoría de las familias están en los estratos dos y tres, y castigar con estas impopulares medidas no es precisamente un acto de justicia, de un gobierno que proclamó a los cuatro vientos el “Amor por lo Nuestro”

El Concejo Municipal dócilmente le ha aprobado el endeudamiento para facilitarle su gestión de gobierno, le ha brindado las facultades que ha pedido, con cero control político, el alcalde tiene otras alternativas distintas a las de asfixiar a los ciudadanos.

Buscó la más fácil, pero la más sensible e impopular de las medidas y es ahí donde uno se pregunta ¿dónde y quiénes son los asesores del alcalde, esos que le deben guardar la espalda?

Qué bueno que ese apego a la ley que le esgrime a los contribuyentes embargados lo aplicara a la poderosa EPM, para que cumpla sin más dilaciones los acuerdos que tiene con el municipio hace casi dos décadas y de los que se ha burlado en la cara de todos los alcaldes, verracos para atropellar al más débil, pero cobardes, lacayos y arrodillados a la hora de confrontar al poderoso.

Podrá ser legal, muy legal, pero no justo, que la única ayuda que la alcaldía de Carepa le lleve a un grueso número de ciudadanos sea el embargo de sus cuentas en medio de una situación anormal, tanto para ellos como gobernantes que se encontraron al inicio de sus mandatos con una pandemia que dinamitó todas sus iniciativas, y de unos ciudadanos inermes, siempre abandonados por el poder gubernamental.

Bien baja la popularidad del alcalde de Carepa, con un pueblo que no ha visto sino frustraciones en sus mandatarios desde hace una década y con medidas de esta naturaleza, muy seguramente seguirá bajando y tal vez por ello es que cada día cobra más vigencia en los corrillos políticos y en redes sociales, el slogan “Amor por lo Mío”, parodiando el escudo con el que el alcalde se presentó a las urnas.

Urabá-julio/2021-