De razón cada día cobra más vigencia en la calle y redes sociales el cuento del “amor por lo mío”, por más que se apoye en la legalidad, embargar contribuyentes en plena pandemia es una alcaldada.
Por:
Wilmar Jaramillo Velásquez/el Pregonero del Darién
Saben nuestros lectores que no hago parte de comité de aplausos de los alcaldes y que cada día estaremos más en solitario, pues la mayoría de los medios se han dedicado a la difusión de propaganda oficial, de publicar información engañosa de los gobernantes de turno, maquetas, anuncios y proyectos y pocas realizaciones. Esto se hizo normal, como normal se hizo la corrupción bajo la protección de poderosos padrinos que manipulan los entes de control y señalan a quien sancionar y a quien alcahuetearle.
Ya
quisiera uno no tener que ocuparse de estos temas, asumir estos costos
económicos y de seguridad, pero somos conscientes de la responsabilidad que
tenemos frente a la sociedad, cada vez más desamparada y atropellada por los
entes estatales.
Por
más que el mandatario se apoye en la legalidad y en su Estatuto Tributario para
poner en marcha semejante adefesio administrativo, no dejará de ser un paso en
falso que terminará por sepultar su imagen ante la comunidad, muy deteriorada,
por cierto.
Tampoco
estamos diciendo que no deben pagar los impuestos, no estamos apoyando la
evasión, hay que pagar, pues de estos recursos vive la burocracia local y algo
invierten, además son de ley, que por dura que sea es la ley y hay que
cumplirla (Dura lex, sed lex)
Lo
que estamos diciendo es que, no es el momento para embargar contribuyentes, sobre
todo cuando no han recibido la más mínima ayuda del gobierno durante esta larga
angustia del Covid-19; cuando cayó la producción, el empleo, las ventas con los
establecimientos cerrados y toda la tragedia que esta pandemia le trajo a la comunidad
en general.
Carepa
no tiene estratos altos, castas poderosamente ricas, la gran mayoría de las
familias están en los estratos dos y tres, y castigar con estas impopulares medidas
no es precisamente un acto de justicia, de un gobierno que proclamó a los
cuatro vientos el “Amor por lo Nuestro”
El
Concejo Municipal dócilmente le ha aprobado el endeudamiento para facilitarle
su gestión de gobierno, le ha brindado las facultades que ha pedido, con cero
control político, el alcalde tiene otras alternativas distintas a las de
asfixiar a los ciudadanos.
Buscó
la más fácil, pero la más sensible e impopular de las medidas y es ahí donde
uno se pregunta ¿dónde y quiénes son los asesores del alcalde, esos que le
deben guardar la espalda?
Qué
bueno que ese apego a la ley que le esgrime a los contribuyentes embargados lo
aplicara a la poderosa EPM, para que cumpla sin más dilaciones los acuerdos que
tiene con el municipio hace casi dos décadas y de los que se ha burlado en la
cara de todos los alcaldes, verracos para atropellar al más débil, pero
cobardes, lacayos y arrodillados a la hora de confrontar al poderoso.
Podrá
ser legal, muy legal, pero no justo, que la única ayuda que la alcaldía de Carepa
le lleve a un grueso número de ciudadanos sea el embargo de sus cuentas en
medio de una situación anormal, tanto para ellos como gobernantes que se
encontraron al inicio de sus mandatos con una pandemia que dinamitó todas sus
iniciativas, y de unos ciudadanos inermes, siempre abandonados por el poder
gubernamental.
Bien
baja la popularidad del alcalde de Carepa, con un pueblo que no ha visto sino
frustraciones en sus mandatarios desde hace una década y con medidas de esta
naturaleza, muy seguramente seguirá bajando y tal vez por ello es que cada día
cobra más vigencia en los corrillos políticos y en redes sociales, el slogan
“Amor por lo Mío”, parodiando el escudo con el que el alcalde se presentó a las
urnas.
Urabá-julio/2021-
