domingo, 5 de octubre de 2025

Una mujer a la presidencia de Colombia

Votaré en la consulta por Carolina Corcho para presidenta y por Matador para el Senado. “Si perdemos estos momentos de efervescencia y calor, ya veremos los grillos y las cadenas que os esperan”



Wilmar Jaramillo Velásquez

 Como es la hora de tomar partido, asumir responsabilidades, decisiones que puedan incomodar, pero no podemos seguir viendo los toros desde la barrera, en lo personal ya resolví que votaré en la consulta del Progresismo por la doctora Carolina Corcho para presidencia y para Senado por Julio César González Quiceno (El popular Matador). Además, mi paisano y colega, solamente que él dice claramente en una caricatura, lo que yo intento decir en dos o tres cuartillas.

 Siempre he tenido un buen concepto de la capacidad, inteligencia, decoro y honradez en la mujer para administrar. Las estadísticas hablan solas, son mucho menos las mujeres inmersas por ejemplo en la parapolítica, encarceladas por ladronas de lo público. Otro ejemplo, desde lo privado la mayoría de la banca y grandes corporaciones están en manos femeninas.

Si tenemos dos siglos de vida republicana y ya un poco maduros de pensamiento, ¿no será el momento de romper esa hegemonía machista y darle la oportunidad a una mujer de por sí brillante y probada en claridad y honestidad?

 Esta semana en una tertulia en Urabá me decían que el único pecado de “La Corcho” como se refieren hoy muchos a ella y no en sentido peyorativo, era no tener pecados.

Y es ahí el gran dilema de la extrema derecha amangualada hasta con “tibios” y troyanos, para descalificarla han tenido que recurrir a lo más burdo, ordinario y vulgar de la lexicografía partidista, llegando al extremo de asociarla hasta con el Sindicado Antioqueño, su archienemigo, por el tema de la reforma a la salud.

Pero no encuentran nada de fondo, entonces viene la calumnia y los típicos montajes que caen como castillos de naipe. Además, una cosa aprendí, la experiencia y los hechos me indican que cuando el uribismo y sus asociados de siempre la emprenden contra una persona, una idea, una reforma, un partido, es porque estos son muy buenos, algo así como el efecto boomerang.

De la señora Corcho me gusta y destaco su coherencia, lealtad, capacidad de análisis, su inteligencia y la forma precisa y concisa de afrontar los debates, nada de tibiezas, la criticaban por solo abordar temas de salud, pero cuando comenzó a enfrentar temas de la economía nacional, la paz y hasta de defensa considerados los más sensibles y complejos les cayó la boca a todos. Está preparada para foguearse en el auditorio donde la inviten.

 Carolina Corcho es garante indiscutible de seguir la conducción del Estado por las sendas del progresismo, de liderar una Asamblea Nacional Constituyente para garantizar las grandes reformas que el país actual exige, ya que el Congreso se negó rotundamente a su aprobación, por mezquindades partidistas.

Un solo ejemplo, las últimas tres décadas ha fracasado una profunda reforma al aparato judicial que elimine las desigualdades de una justicia para los ruanetas, justicia express  e impunidad para las elites, la silla giratoria que convirtió a las altas cortes en vulgares carteles de la toga como el espectáculo que el país acaba de presenciar con la elección del magistrado Carlos Camargo, reformas fracasadas bajo argucias y pactos entre el legislativo y el judicial para no pisarse la manguera y seguir disfrutado de privilegios y favores mutuos.

El país no podrá quedar en mejores manos doctora Corcho y póngale más cuidado al llamado “Fuego amigo” que es soterrado y disfrazado de cínicos, abrazos y sonrisas de fariseos, al menos el fuego y los ataques constantes de la extrema derecha y sus confederados es de frente y lo conocemos muy bien.

 Matador

En lo referente a mi candidato al Senado Julio César González Quiceno, el popular Matador, la única presentación es que el elector sepa distinguir entre el Julio Cesar González que aparece en el tarjetón con el numero 58 y el Matador que conocemos todos los colombianos, un poco más de la mitad que elogian su trabajo desde la caricatura y el resto que lo odia, lo insulta y lo amenaza.

 Pocos como Matador conocen los intríngulis de la política, pocos como él la han analizado en detalle minucioso desde la psicología personal y de masas.

Matador es un férreo defensor de la paz y de la vida, ha puesto a pensar el país político desde sus agudos y hasta arriesgados trazos donde personifica lo peor de una clase política ambiciosa, cicatera, individualista, alejada del sentir nacional, concentrada en sus bolsillos y en la defensa del poder económico, como nadie la ha desnudado y exhibido en público.

 El voto de Matador es única y exclusivamente de opinión y ese es además el voto que a mí me cautiva. Entonces Matador, ahora que el país ganó la batalla contra la muerte y tortura de los toros, le toca sacar la espada y entrar a matar la indiferencia y la corruptela enquistada en ese viejo y roído cascarón que le sobrevive a nuestra raquítica democracia llamado Congreso.

Que bueno y oportuno recordar estas palabras del Tribuno del Pueblo, el 20 de julio de 1.810: “Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor, ya veremos los grillos y las cadenas que os esperan”

(El popular Matador). Además mi paisano y colega, solamente que él dice claramente en una caricatura, lo que yo intento decir en dos o tres cuartillas.

                                                                      Urabá/octubre 05/2025