lunes, 29 de marzo de 2021

Semana Santa para todos, incluyendo a los ateos

Sin importar credos religiosos, esta semana debe servir para la reflexión y para fijar la mirada y el corazón, frente a tantas rectificaciones que debemos hacer de nuestra existencia.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/Columnista/ El Pregonero del Darién.

El mundo católico conmemora esta semana, la llamada Semana de Pasión, el calvario vivido, según ellos, por Jesús, que finalmente lo llevó a la muerte.

Independiente del credo religioso que la persona practique, en un mundo cada vez más arrasado por el materialismo, la comercialización hasta de la fe, por medio de cual han creado verdaderos imperios económicos.

En un mundo cada vez más complejo y difícil de habitar, bajo una desigualdad social aterradora, donde el mal pareciera haber derrotado el bien, como la corrupción, ganó la batalla a los colombianos.

Wilmar Jaramillo Velásquez.
No olvidemos que hay personas con la mente llena de salmos y versículos bíblicos, pero con un corazón cerrado, sellado a la bondad, a la caridad, a la solidaridad.

No olvidemos que hay ateos mucho mejor cristianos que aquellos que no salen de la iglesia, dando ofrendas con su dinero sucio.

Si la Semana Santa no nos sirve como bálsamo y reflexión, de rectificación a los caminos desviados que hayamos tomado en nuestras vidas, se habrán perdido dos mil años de enseñanzas.

Esta semana se debe dicar a alimentar el alma, a abrir el corazón, a descifrar esa significativa palabra de paz, pero hay algo más importante, al perdón, muchos no saben ni entienden el universo de esta expresión, a la vista tan elemental y sencilla. Perdonar es difícil, pero quien lo experimenta conoce su verdadero poder, como puede llegar a aliviar más al que perdona que al perdonado. Es una sensación indescriptible.

La paz en Colombia no ha funcionado, simplemente ante la incapacidad de la inmensa mayoría de perdonar, de preferir hundirse día a día en el lodazal del dio, de trasmitirlo de generación en generación, de partido político en partido político, entre rojos y azules y estos a los otros por ser comunistas y así sucedidamente, pero sí muy orondos, cínicos y perversos, en las iglesias pontificando de ser muy cristianos. Tal vez muy sepulcros blanqueados.

Así, que desde el sitio donde se encuentren, en los ríos, en el mar, en las casas de campo, simplemente al calor del hogar, dedicar estos espacios, para meditar, para alimentar el alma, porque muy seguramente el estómago estará lleno.

Tenemos que aprender a conocer, a disfrutar las riquezas, las bondades del corazón, del alma, de la paz, del perdón, de la solidaridad, de ese compartir con aquellos que menos tienen. Todo eso, sin importar si eres cristiano, ateo o evangélico, se revierte en serenidad y gozo para el espíritu.

Tenemos que aprender a disfrutar ese dios de Espinoza, desde la luz del día, de las flores, las corrientes de agua y la naturaleza en todo su esplendor. Ese en un cielo tangible, que está ahí a su lado, con solo abrir los ojos cuando amanece el nuevo día. Claro que también puede escoger vivir en ese infierno de Dante, también está lo mismo de cerca, la decisión es suya.

Nada que despega la administración de Carepa

Muchos atribuyen el atraso en el gobierno local, a la total inexperiencia en lo público, por parte del mandatario, la incapacidad para delegar y, no poder articular un gabinete de cara a su propio plan de gobierno.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/ Columnista/ El Pregonero del Darién

Tampoco es una buena señal de una administración responsable, enviar al personal vacaciones colectivas en pleno rebrote del tercer pico de la pandemia. Cerrar el despacho como si este fuese el almacén de telas del alcalde, donde naturalmente puede hacer lo que le venga en gana.

Muy olímpicos anuncian en sus redes sociales que, regresan el cinco de abril, que el ciudadano acuda a internet en busca de atención, cuando da trabajo que le resuelven sus problemas de manera presencial.

Wilmar Jaramillo Velásquez
Hay hechos en lo público que, de no ventilarlos ante la opinión, lo convertirían a uno automáticamente en cómplice y Carepa sigue pagando los platos rotos de elegir mal, de elegir en contravía, ya habíamos tenido la experiencia del médico Ovidio y, pasamos de Guatemala a Guate-peor, como dice el popular adagio, repetimos el menú, pero con consecuencias peores.

De tal grado es la orfandad administrativa de Carepa, que hoy es común ver como muchos habitantes de este municipio, añoran justamente el gobierno del Médico.

Nos cogió la temporada de lluvias y no fue posible que el señor alcalde se concentrara en la recuperación de la malla vial, pese a que el Concejo Municipal en pleno y sin objeción alguna le aprobara un millonario empréstito (4.000.000) para este fin. No hay derecho a tanta desidia administrativa, a tanta pereza mental.

Quince meses del actual gobierno y varias obras importantes, siguen paralizadas como una simple placa huella en la vereda Panorama, contratada por la anterior administración, hoy la presentan con ajustes, recortes y atrasos inadmisibles, la ciclo ruta, otra obra vieja y paralizada por mucho tiempo, carece aún de señalización e iluminación y ornamentación, como aparece en el contrato.

Del acueducto y el alcantarillado de El Encanto, en el corregimiento El Silencio, ni hablar. Ya esta comunidad habla en redes sociales de un taponamiento a la vía como protesta por el abandono.

En materia de cultura y deporte, no podemos estar peor, son quince meses de falsos anuncios, de propaganda engañosa y para colmo, en el Imder se inicia otro empalme con nuevo director, hecho similar ocurre en Tránsito, llega el tercer secretario de despacho en quince meses, un secretario cada cinco meses, así no hay gobierno que avance.

Por experiencia, nunca he creído en los gobiernos que desprecian, el deporte, la cultura y la educación en general, porque conozco los efectos en lo profundo de la sociedad, con estos indicativos, entiendo claramente hacia donde van, hacia donde apuntan.

Ya se imaginarán, amables lectores la indignación, al ver la delegación de ajedrez de este municipio al llegar en días recientes a un torneo en el municipio de Arboletes, eran los parias, los demás llegaron con uniformes, transporte, hotel, alimentación, hasta acompañantes. Los nuestros fueron por un voluntariado de iniciativa privada que hizo vaca para llevarlos y fueron los resultados los que marcaron ese abandono, ese desprecio por nuestros deportistas, llegaron casi que derrotados y con la moral golpeada, mancillada.

Muy triste y muy costoso para la historia reciente de Carepa, todo esto que está ocurriendo porque se suma a un enorme acumulado de atraso social que ya lleva una década, mientras los municipios vecinos  están mostrando indicativos superiores en todos los niveles, al menos no decretan vacaciones colectivas en tiempos difíciles, se dedican a trabajar, basta  con mirar como Mutatá logra  más de 50 mil millones de pesos en los acuerdos  con el gobierno departamental, mientras Carepa registra 12 mil.

Quienes conocen la administración municipal desde adentro, atribuyen todos estos desafueros, en principio, a la nula experiencia  del alcalde en lo público, está aprendiendo a costa del presupuesto y  el futuro de Carepa, no quiere delegar en nadie, es extremadamente desconfiado y para rematar,  su gabinete tampoco tiene experiencia con contadas excepciones, no están conectados con el programa de gobierno, sino calculando en qué momento dejarán el cargo, no están concentrados en gobernar y, por último, no tiene apoyo parlamentario, ya que su mentor es excesivamente celoso y no permite que otros congresistas se arrimen en apoyo, por temor a perder  su clientela política.

Quince meses de gobierno y ni una sola señal de querer cambiar, de enderezar el rumbo, lo que desde ya nos indica cuál será el balance final de este mandato, porque sencillamente el alcalde cree que todo es color de rosa y, para eso tiene su propio comité de aplausos, para reforzar tan inocente idea.

Carepa- marzo- de 2021.

jueves, 4 de marzo de 2021

El hospital de Apartadó no puede quedar en una maqueta

Se ha perdido un tiempo invaluable desde el gobierno de Eliecer Arteaga y, ya llevamos un año de la actual administración y el proyecto sigue bloqueado en algún lugar de la burocracia.

Editorial de marzo, 2021
El Pregonero del Darién
Por: Wilmar Jaramillo Velásquez

Arriesgándonos a la avalancha de críticas “Por no dejar trabajar, por poner el palo en la rueda, por ser unos resentidos” y todos esos términos que acuñaron los lava perros de los alcaldes, hoy parte de nuestro folclor y paisaje político, nos vemos en el deber y la obligación de preguntarnos, qué es lo que está pasando en realidad, qué es lo que hay de fondo en el proceso de construcción de un nuevo hospital para Apartadó.

En la anterior administración, se habló mucho del nuevo hospital, hubo un enorme desgaste en presupuesto e inversión técnica, pero finalmente se estableció que los diseños nunca fueron aprobados y que el presupuesto anunciado por el entonces gobernador Luis Pérez, se quedó en un titular de periódico.

Cuando se inicia la nueva admiración, el alcalde prende motores de nuevo en procura de sacar adelante el proyecto, incluso lo convierte en una de sus banderas de gobierno.


Wilmar Jaramillo Velásquez
Director de El Pregonero del Darién

El punto más alto del proyecto se vive en Apartadó, cuando con la presencia del señor presidente de la República, Iván Duque, varios altos dignatarios de su gobierno, el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria Correa, empresarios y el propio Felipe Cañizalez se hacen importantes anuncios para consolidar la obra.

El gobierno departamental aportaría diez mil millones de pesos, el municipio, seis mil, la Fundación Rosalba Zapata, cuatro mil millones y el Ministerio de Salud se comprometió con 24 mil millones, además, quedaría operando una mesa conjunta, con miembros del gobierno nacional, departamental y municipal, trabajando en el tema. Eso fue lo que se conoció hace un año.

Uno esperaría que, con parte del proyecto, al menos de diseños, avanzados en el anterior gobierno y con semejantes padrinos, con presidente abordo, la obra se dispararía de tal manera que ya deberían haber iniciado hace mucho rato.

Más no ha sido así, siguen caminando para el Ministerio de Salud, siguen devolviendo planos y diseños, siguen poniendo trababas de allí, de acá y de más allá y, nada que arranca tan importante proyecto para Urabá en materia de salud.

La semana pasada en la ciudad de Bogotá, me decían en un diálogo de amigos, que los retenes enquistados al interior del Ministerio de Salud para dar viabilidad a estos proyectos son muy costosos, que las cuotas de corrupción a pagar en estos peajes son de alto vuelo y nos resistimos a creer que esto sea lo que entorpece el proyecto, sobre todo cuando sabemos que ahí está el presidente Duque y el entonces senador Álvaro Uribe, quien conoce al dedillo este asunto, como lo veremos en un análisis periodístico publicado en nuestro portal de noticias: www.elpregonerodeldarien.com.co

En la edición de nuestro periódico El Pregonero del Darién del mes de marzo del 2020, publicamos en primera página, a dos líneas y cinco columnas: Apartadó tiene asegurado un nuevo hospital e hicimos amplia reseña del tema tratado en la visita presidencial.

Por eso nos preocupa la paquidermia, la pereza estatal con la cual se mueven estos procesos en el país, primero le echan la culpa a la pandemia, luego al año electoral y así van dilatando el tema hasta que muy probablemente y, el paso que vamos al señor señor alcalde escasamente le corresponderá colocar la primera piedra como premio de consolación.

El señor alcalde de Apartadó está rodeado de un importante grupo parlamentario al cual se le debe dar la misión de ponerse al pie de este hospital, que en bloque indague, qué está ocurriendo en el Ministerio de Salud, dónde están los recursos, si ya están asignados, para que estos no se conviertan en un titular más de prensa como quedaron en el triste recuerdo de Luis Pérez.

Tampoco tenemos la menor duda en el equipo profesional y técnico responsable de estudios y diseños, pues su experiencia y transparencia son de dominio público.

Lo que no queremos es que un proyecto de tamaña magnitud, se quede en una vistosa maqueta, como han quedado el 60% de las obras en Colombia en las últimas décadas. En el siguiente enlace, se puede apreciar parte de los diseños iniciales: Clic aquí