lunes, 29 de marzo de 2021

Nada que despega la administración de Carepa

Muchos atribuyen el atraso en el gobierno local, a la total inexperiencia en lo público, por parte del mandatario, la incapacidad para delegar y, no poder articular un gabinete de cara a su propio plan de gobierno.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/ Columnista/ El Pregonero del Darién

Tampoco es una buena señal de una administración responsable, enviar al personal vacaciones colectivas en pleno rebrote del tercer pico de la pandemia. Cerrar el despacho como si este fuese el almacén de telas del alcalde, donde naturalmente puede hacer lo que le venga en gana.

Muy olímpicos anuncian en sus redes sociales que, regresan el cinco de abril, que el ciudadano acuda a internet en busca de atención, cuando da trabajo que le resuelven sus problemas de manera presencial.

Wilmar Jaramillo Velásquez
Hay hechos en lo público que, de no ventilarlos ante la opinión, lo convertirían a uno automáticamente en cómplice y Carepa sigue pagando los platos rotos de elegir mal, de elegir en contravía, ya habíamos tenido la experiencia del médico Ovidio y, pasamos de Guatemala a Guate-peor, como dice el popular adagio, repetimos el menú, pero con consecuencias peores.

De tal grado es la orfandad administrativa de Carepa, que hoy es común ver como muchos habitantes de este municipio, añoran justamente el gobierno del Médico.

Nos cogió la temporada de lluvias y no fue posible que el señor alcalde se concentrara en la recuperación de la malla vial, pese a que el Concejo Municipal en pleno y sin objeción alguna le aprobara un millonario empréstito (4.000.000) para este fin. No hay derecho a tanta desidia administrativa, a tanta pereza mental.

Quince meses del actual gobierno y varias obras importantes, siguen paralizadas como una simple placa huella en la vereda Panorama, contratada por la anterior administración, hoy la presentan con ajustes, recortes y atrasos inadmisibles, la ciclo ruta, otra obra vieja y paralizada por mucho tiempo, carece aún de señalización e iluminación y ornamentación, como aparece en el contrato.

Del acueducto y el alcantarillado de El Encanto, en el corregimiento El Silencio, ni hablar. Ya esta comunidad habla en redes sociales de un taponamiento a la vía como protesta por el abandono.

En materia de cultura y deporte, no podemos estar peor, son quince meses de falsos anuncios, de propaganda engañosa y para colmo, en el Imder se inicia otro empalme con nuevo director, hecho similar ocurre en Tránsito, llega el tercer secretario de despacho en quince meses, un secretario cada cinco meses, así no hay gobierno que avance.

Por experiencia, nunca he creído en los gobiernos que desprecian, el deporte, la cultura y la educación en general, porque conozco los efectos en lo profundo de la sociedad, con estos indicativos, entiendo claramente hacia donde van, hacia donde apuntan.

Ya se imaginarán, amables lectores la indignación, al ver la delegación de ajedrez de este municipio al llegar en días recientes a un torneo en el municipio de Arboletes, eran los parias, los demás llegaron con uniformes, transporte, hotel, alimentación, hasta acompañantes. Los nuestros fueron por un voluntariado de iniciativa privada que hizo vaca para llevarlos y fueron los resultados los que marcaron ese abandono, ese desprecio por nuestros deportistas, llegaron casi que derrotados y con la moral golpeada, mancillada.

Muy triste y muy costoso para la historia reciente de Carepa, todo esto que está ocurriendo porque se suma a un enorme acumulado de atraso social que ya lleva una década, mientras los municipios vecinos  están mostrando indicativos superiores en todos los niveles, al menos no decretan vacaciones colectivas en tiempos difíciles, se dedican a trabajar, basta  con mirar como Mutatá logra  más de 50 mil millones de pesos en los acuerdos  con el gobierno departamental, mientras Carepa registra 12 mil.

Quienes conocen la administración municipal desde adentro, atribuyen todos estos desafueros, en principio, a la nula experiencia  del alcalde en lo público, está aprendiendo a costa del presupuesto y  el futuro de Carepa, no quiere delegar en nadie, es extremadamente desconfiado y para rematar,  su gabinete tampoco tiene experiencia con contadas excepciones, no están conectados con el programa de gobierno, sino calculando en qué momento dejarán el cargo, no están concentrados en gobernar y, por último, no tiene apoyo parlamentario, ya que su mentor es excesivamente celoso y no permite que otros congresistas se arrimen en apoyo, por temor a perder  su clientela política.

Quince meses de gobierno y ni una sola señal de querer cambiar, de enderezar el rumbo, lo que desde ya nos indica cuál será el balance final de este mandato, porque sencillamente el alcalde cree que todo es color de rosa y, para eso tiene su propio comité de aplausos, para reforzar tan inocente idea.

Carepa- marzo- de 2021.