Muchos atribuyen el atraso en el gobierno local, a la total inexperiencia en lo público, por parte del mandatario, la incapacidad para delegar y, no poder articular un gabinete de cara a su propio plan de gobierno.
Por: Wilmar
Jaramillo Velásquez/ Columnista/ El Pregonero del Darién
Tampoco es
una buena señal de una administración responsable, enviar al personal
vacaciones colectivas en pleno rebrote del tercer pico de la pandemia. Cerrar
el despacho como si este fuese el almacén de telas del alcalde, donde
naturalmente puede hacer lo que le venga en gana.
Muy olímpicos
anuncian en sus redes sociales que, regresan el cinco de abril, que el
ciudadano acuda a internet en busca de atención, cuando da trabajo que le
resuelven sus problemas de manera presencial.
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| Wilmar Jaramillo Velásquez |
De tal
grado es la orfandad administrativa de Carepa, que hoy es común ver como muchos
habitantes de este municipio, añoran justamente el gobierno del Médico.
Nos cogió
la temporada de lluvias y no fue posible que el señor alcalde se concentrara en
la recuperación de la malla vial, pese a que el Concejo Municipal en pleno y
sin objeción alguna le aprobara un millonario empréstito (4.000.000) para este
fin. No hay derecho a tanta desidia administrativa, a tanta pereza mental.
Quince
meses del actual gobierno y varias obras importantes, siguen paralizadas como
una simple placa huella en la vereda Panorama, contratada por la anterior administración,
hoy la presentan con ajustes, recortes y atrasos inadmisibles, la ciclo ruta,
otra obra vieja y paralizada por mucho tiempo, carece aún de señalización e iluminación
y ornamentación, como aparece en el contrato.
Del
acueducto y el alcantarillado de El Encanto, en el corregimiento El Silencio,
ni hablar. Ya esta comunidad habla en redes sociales de un taponamiento a la
vía como protesta por el abandono.
En materia
de cultura y deporte, no podemos estar peor, son quince meses de falsos
anuncios, de propaganda engañosa y para colmo, en el Imder se inicia otro
empalme con nuevo director, hecho similar ocurre en Tránsito, llega el tercer
secretario de despacho en quince meses, un secretario cada cinco meses, así no
hay gobierno que avance.
Por
experiencia, nunca he creído en los gobiernos que desprecian, el deporte, la
cultura y la educación en general, porque conozco los efectos en lo profundo de
la sociedad, con estos indicativos, entiendo claramente hacia donde van, hacia
donde apuntan.
Ya se
imaginarán, amables lectores la indignación, al ver la delegación de ajedrez de
este municipio al llegar en días recientes a un torneo en el municipio de
Arboletes, eran los parias, los demás llegaron con uniformes, transporte,
hotel, alimentación, hasta acompañantes. Los nuestros fueron por un
voluntariado de iniciativa privada que hizo vaca para llevarlos y fueron los
resultados los que marcaron ese abandono, ese desprecio por nuestros
deportistas, llegaron casi que derrotados y con la moral golpeada, mancillada.
Muy triste
y muy costoso para la historia reciente de Carepa, todo esto que está ocurriendo
porque se suma a un enorme acumulado de atraso social que ya lleva una década, mientras
los municipios vecinos están mostrando
indicativos superiores en todos los niveles, al menos no decretan vacaciones colectivas
en tiempos difíciles, se dedican a trabajar, basta con mirar como Mutatá logra más de 50 mil millones de pesos en los
acuerdos con el gobierno departamental, mientras
Carepa registra 12 mil.
Quienes
conocen la administración municipal desde adentro, atribuyen todos estos
desafueros, en principio, a la nula experiencia
del alcalde en lo público, está aprendiendo a costa del presupuesto
y el futuro de Carepa, no quiere delegar
en nadie, es extremadamente desconfiado y para rematar, su gabinete tampoco tiene experiencia con
contadas excepciones, no están conectados con el programa de gobierno, sino
calculando en qué momento dejarán el cargo, no están concentrados en gobernar
y, por último, no tiene apoyo parlamentario, ya que su mentor es excesivamente
celoso y no permite que otros congresistas se arrimen en apoyo, por temor a
perder su clientela política.
Quince
meses de gobierno y ni una sola señal de querer cambiar, de enderezar el rumbo,
lo que desde ya nos indica cuál será el balance final de este mandato, porque
sencillamente el alcalde cree que todo es color de rosa y, para eso tiene su
propio comité de aplausos, para reforzar tan inocente idea.
Carepa- marzo-
de 2021.
