domingo, 11 de abril de 2021

El turismo como industria regional

El médico Luis Alfonso Ossa se une mediante el presente escrito, a la iniciativa de reorientar sin mezquindad, el turismo como industria regional.

Por: Luis Alfonso Ossa B./El Pregonero del Darién

¡Con el respeto que merecen las autoridades pertinentes me uno al pellizco que hoy nos pega el Pregonero del Darién con esta nota periodística que no podemos dejarla pasar como una noticia más! 

                               Médico: Luis Alfonso Ossa

Pienso que hay acá una llamada de atención que debemos acoger con entusiasmo  los habitantes de Urabá para  así convertirnos en alto parlantes que le permitan a los gobernantes regionales y departamentales escuchar este llamado  a construir de manera colectiva una propuesta  turística que se cimente sobre bases reales que nos conduzcan algún día a  incorporar el turismo como un filón industrial que permita diseminar ingresos para los habitantes de los diferentes municipios de la región, donde ya los ingresos provenientes de la agroindustria bananera comienzan  a ser insuficientes  en la economía propia de los mismos.

Pensamos que el llamado de atención del Pregonero del Darién sugiere la conformación de una mesa de trabajo que aborde  el tema del agua como una gran tarea a estudiar de  a nivel regional y, para ser prácticos invitamos entonces  a las instituciones implicadas en el tema del turismo en la región, para que asuman el liderazgo de convocar a  un gran foro por el agua, donde sin exclusiones de ninguna índole nos sentemos a convertir en realidad social las dificultades  existentes  para que E.P.M, sin detrimento de la  autoridad de los municipios, entienda que esa tarea es urgente resolverla si queremos que la región de Urabá pueda tener algún día una empresa turística atractiva para venderle al resto del país y  puedan así entonces los urabaenses tener una fuente importante de ingresos.

Pienso que las cajas de compensación familiar podrían asumir ese liderazgo en la convocatoria a esa gran mesa, en tanto que estaríamos seguros de que lo podrían hacer sin injerencia de intereses diferentes al de comenzar a construir una industria del turismo de manera realista. Acojamos entonces con gratitud las motivaciones que el Pregonero del Darién hoy nos hace y empecemos a trabajar sin egoísmos ni protagonismos mezquinos.

sábado, 10 de abril de 2021

Ahí me perdonan los promotores del turismo

Sin incomodar a los optimistas que luchan a diario por convertir la expresión turismo en una realidad, en rueda de negocios, en alternativas empresariales y laborales, aquí van estas reflexiones.

Editorial/ El Pregonero del Darién/abril.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/ Director.

En tiempos recientes, sin remontarme a la historia patria; hace un cuarto de siglo que oigo hablar de Urabá como potencial turístico. 25 años después el discurso es el mismo, pero la realidad sigue siendo también la misma, mucha literatura, mucha publicidad engañosa, muchos recursos dispersos, pero no avanzamos.

En una ocasión estando en una finca cafetera dispuesta para el turismo, en el departamento del Quindío, pregunté a su dueño, cuáles fueron las claves para hacer de todo el eje cafetero una potencia turística, con una alta ocupación de extranjeros y me dijo, son tres las fundamentales, las demás llegan por añadidura:

Seguridad, vías de acceso impecables,saneamiento básico.


Wilmar Jaramillo Velásquez-
Director/El Pregonero del Darién

Algo tan elemental, en Urabá los municipios potencialmente turísticos, los que tienen mar, brisa y playa, no tienen agua, no garantizan el servicio las 24 horas del día y hace 25 años vengo escuchando que el agua está a la vuelta de la esquina, pero nada que llega, todo gobierno trae una propuesta, y un proyecto en este sentido y luego se van sin pena ni gloria, con más pena que otra cosa.

Tampoco es por falta de recursos, el dinero invertido en estas acciones fallidas, es incalculable, solamente en San Juan de Urabá, durante el mandato de Sergio Fajardo, se invirtieron más de diez mil millones de pesos y el problema tampoco se resolvió totalmente.

Arboletes y Necoclí afrontan serios problemas con el suministro de agua potable, la carretera entre Mulatos y Arboletes es una trocha inservible, la misma alcaldesa hace gestiones hace rato en busca de su reparación. Turbo también tiene problemas con el suministro de agua, junto con Apartadó, Carepa y Chigorodó, aunque menos visibles que la zona norte.

Nuestros gobernantes se jactan colocándole diferentes remoquetes turísticos a sus municipios, pero poco hacen por ir al fondo del problema.

Siempre los empresarios turísticos del eje cafetero se preguntan cómo es que Urabá no logra desarrollar su potencial turístico, teniendo mar, junto a la cultura bananera, exótica para la mayoría de los colombianos.

Acá tenemos mucha propaganda, pero nada de profundidad  en el tema, hace  poco una pareja  que venía del Quindío, explorando turismo en esta región, me contó  que en  Necoclí  salió  un señor, en pantaloneta  (mochos como dicen acá) y chanclas, a recibirlo, que le preguntó  el porqué de su facha  y, este  muy orondo le dijo que “esa era la cultura  por  acá”, la pareja  salió incómoda para Arboletes y luego me dijeron que,  con excepción del problema del agua, les fue bien y  que les cobraron tarifas más baratas. Así no se llama turistas.

Así suene a Perogrullo, se debe comenzar por el principio, primero, solucionar el problema de agua potable, el de las vías, que entre otras está en marcha a todo timbal y seguir consolidando el tema de la paz, la tranquilidad y la seguridad, que va por buen camino.

Entonces, cuando tengamos esas tres reglas de oro, ahora si montar toda la parafernalia publicitaria para atraer turistas, para vender la región como dicen en ese argot, pero no se puede ofrecer potro sin tener yegua, ensillar sin tener el caballo.

Si no entendemos, si no reconocemos que el problema número uno hoy por hoy, es el suministro de agua potable, nunca emprenderemos el verdadero camino hacia un turismo, organizado y rentable, de industria, como lo tienen los amigos de la zona cafetera.

Muchos emprendimientos han fracasado en este cuarto de siglo, otros intentan mantenerse a flote, hoy con pandemia incluida, pero tenemos mucho por aprender, por ejemplo, que tal unos intercambios entre Urabá, el altiplano Cundiboyasense y el eje cafetero, ¿para mover un bloque de turismo?

¿Qué tal la constitución de alianzas entre el sector privado y el público para comenzar a mirar con seriedad la industria sin chimeneas, como un verdadero potencial para la generación de divisas y de empleo, dejar a un lado la publicidad engañosa y afrontar de una vez por todas la realidad?

Igualmente, tenemos que vincular al gobierno departamental y nacional, para que, por fin, algún día miren a Urabá con fines distintos a los electoreros, que apoyen este renglón de la economía que finalmente nos beneficia a todos. En el eje cafetero lo hicieron y ahí están los resultados.

Por qué no pensar en una secretaria regional de turismo, algo así como hicieron con Asomura, que integre y desarrolle todo el tema del turismo regional. ¿Muy utópico?

No podemos negar las potencialidades existentes en la zona, las playas de San Juan de Urabá, lo tienen todo, Arboletes tiene un muelle turístico muy atractivo, están trabajando en el tema del volcán de lodo, el llamado “Río Rosado” en el corregimiento de Uveros, en San Juan, con sus playas, se convertirá muy próximo en un filón turístico importante, y así sucesivamente cada municipio tiene su encanto, a los ojos del turista.

Pero tenemos que volvernos serios, dejar de engañarnos nosotros mismos y de engañar a los turistas, tenemos mucho que ofrecer, pero no olvidemos primero las tres reglas de oro: Vías impecables, seguridad y saneamiento básico. No es tan difícil la tarea.

Urabá-Abril/2021.