Sin incomodar a los optimistas que luchan a diario por convertir la expresión turismo en una realidad, en rueda de negocios, en alternativas empresariales y laborales, aquí van estas reflexiones.
Editorial/ El Pregonero del Darién/abril.
Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/ Director.
En
tiempos recientes, sin remontarme a la historia patria; hace un cuarto de siglo
que oigo hablar de Urabá como potencial turístico. 25 años después el discurso
es el mismo, pero la realidad sigue siendo también la misma, mucha literatura,
mucha publicidad engañosa, muchos recursos dispersos, pero no avanzamos.
En
una ocasión estando en una finca cafetera dispuesta para el turismo, en el
departamento del Quindío, pregunté a su dueño, cuáles fueron las claves para hacer
de todo el eje cafetero una potencia turística, con una alta ocupación de
extranjeros y me dijo, son tres las fundamentales, las demás llegan por
añadidura:
Seguridad, vías de acceso impecables,saneamiento básico.
Algo
tan elemental, en Urabá los municipios potencialmente turísticos, los que tienen
mar, brisa y playa, no tienen agua, no garantizan el servicio las 24 horas del
día y hace 25 años vengo escuchando que el agua está a la vuelta de la esquina,
pero nada que llega, todo gobierno trae una propuesta, y un proyecto en este sentido
y luego se van sin pena ni gloria, con más pena que otra cosa.
Tampoco
es por falta de recursos, el dinero invertido en estas acciones fallidas, es incalculable,
solamente en San Juan de Urabá, durante el mandato de Sergio Fajardo, se
invirtieron más de diez mil millones de pesos y el problema tampoco se resolvió
totalmente.
Arboletes
y Necoclí afrontan serios problemas con el suministro de agua potable, la carretera
entre Mulatos y Arboletes es una trocha inservible, la misma alcaldesa hace
gestiones hace rato en busca de su reparación. Turbo también tiene problemas
con el suministro de agua, junto con Apartadó, Carepa y Chigorodó, aunque menos
visibles que la zona norte.
Nuestros
gobernantes se jactan colocándole diferentes remoquetes turísticos a sus municipios,
pero poco hacen por ir al fondo del problema.
Siempre
los empresarios turísticos del eje cafetero se preguntan cómo es que Urabá no
logra desarrollar su potencial turístico, teniendo mar, junto a la cultura
bananera, exótica para la mayoría de los colombianos.
Acá
tenemos mucha propaganda, pero nada de profundidad en el tema, hace poco una pareja que venía del Quindío, explorando turismo en
esta región, me contó que en Necoclí
salió un señor, en pantaloneta (mochos como dicen acá) y chanclas, a
recibirlo, que le preguntó el porqué de
su facha y, este muy orondo le dijo que “esa era la cultura por acá”,
la pareja salió incómoda para Arboletes
y luego me dijeron que, con excepción
del problema del agua, les fue bien y
que les cobraron tarifas más baratas. Así no se llama turistas.
Así
suene a Perogrullo, se debe comenzar por el principio, primero, solucionar el
problema de agua potable, el de las vías, que entre otras está en marcha a todo
timbal y seguir consolidando el tema de la paz, la tranquilidad y la seguridad,
que va por buen camino.
Entonces,
cuando tengamos esas tres reglas de oro, ahora si montar toda la parafernalia
publicitaria para atraer turistas, para vender la región como dicen en ese
argot, pero no se puede ofrecer potro sin tener yegua, ensillar sin tener el
caballo.
Si
no entendemos, si no reconocemos que el problema número uno hoy por hoy, es el suministro
de agua potable, nunca emprenderemos el verdadero camino hacia un turismo,
organizado y rentable, de industria, como lo tienen los amigos de la zona
cafetera.
Muchos
emprendimientos han fracasado en este cuarto de siglo, otros intentan
mantenerse a flote, hoy con pandemia incluida, pero tenemos mucho por aprender,
por ejemplo, que tal unos intercambios entre Urabá, el altiplano Cundiboyasense
y el eje cafetero, ¿para mover un bloque de turismo?
¿Qué
tal la constitución de alianzas entre el sector privado y el público para
comenzar a mirar con seriedad la industria sin chimeneas, como un verdadero
potencial para la generación de divisas y de empleo, dejar a un lado la
publicidad engañosa y afrontar de una vez por todas la realidad?
Igualmente,
tenemos que vincular al gobierno departamental y nacional, para que, por fin,
algún día miren a Urabá con fines distintos a los electoreros, que apoyen este
renglón de la economía que finalmente nos beneficia a todos. En el eje cafetero
lo hicieron y ahí están los resultados.
Por
qué no pensar en una secretaria regional de turismo, algo así como hicieron con
Asomura, que integre y desarrolle todo el tema del turismo regional. ¿Muy utópico?
No
podemos negar las potencialidades existentes en la zona, las playas de San Juan
de Urabá, lo tienen todo, Arboletes tiene un muelle turístico muy atractivo,
están trabajando en el tema del volcán de lodo, el llamado “Río Rosado” en el
corregimiento de Uveros, en San Juan, con sus playas, se convertirá muy próximo
en un filón turístico importante, y así sucesivamente cada municipio tiene su
encanto, a los ojos del turista.
Pero
tenemos que volvernos serios, dejar de engañarnos nosotros mismos y de engañar a
los turistas, tenemos mucho que ofrecer, pero no olvidemos primero las tres reglas
de oro: Vías impecables, seguridad y saneamiento básico. No es tan difícil la
tarea.
Urabá-Abril/2021.

