El 10 de julio publicamos este editorial sobre el tema de los peajes y hoy se da como una profecía. A los alcaldes no les cumplieron el acuerdo.
El alcalde de Turbo, Alejandro Abuchar, reconoció públicamente que el
acuerdo con el gobernador y la ANI no se cumplió, por lo tanto queda sin efectos.
Como perritos falderos los nueve
alcaldes de Urabá salieron tras el gobernador Luís Pérez a legalizar los
excesivos cobros de peajes en la zona.
Editorial de EL PREGONERO DEL
DARIÉN-julio-2017
Sorpresivo y mansalvero fue el
duro golpe propinado por los nueve alcaldes de Urabá al bolsillo de los
ciudadanos, al sentarse a puerta cerrada con el gobernador de Antioquia y
voceros de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) a sellar una encerrona
que traerá costos incalculables a esta de por si castigada región. A mansalva,
porque se mancilló, se irrespetó el poder popular, máxima expresión de una
democracia y cuando ya la misma ANI, venía discutiendo el tema con la Asamblea
de Iniciativas Ciudadanas, diálogos a los que tímidamente se habían sumado
algunos mandatarios.
El acuerdo de la traición al pueblo de
Urabá es risible, unas promesas y unos compromisos de “estudiar algunas
peticiones de los firmantes”, nada tangible, como a los niños los engañaron con
un bombón. Ya los veremos en los próximos días. Firmaron un pacto apócrifo sin
respaldo popular, le dieron la espalda a sus gobernados y esto traerá costos
muy altos para la región y el primero de ellos es el costo político que estos
alcaldes pagarán en las próximas elecciones; tendrán que ser unos electores muy
torpes para apoyar en las urnas a estos señores o a los sucesores de sus
negocios personales o a quienes han salido a romperse las vestiduras a defender
lo indefendible.
Es ahí donde el pueblo pasará la factura
de cobro a semejante afrenta. Otros costos se los cargarán a los ciudadanos de
a pie, los trasportadores, los comerciantes, las empresas de aseo, los dueños
de supermercados, los ganaderos y todos en general, harán cuentas y le cargarán
los costos de los peajes a los ciudadanos comunes y silvestres, como lo han
hecho siempre en este país.
Y que tal la siguiente perlita que
aparece publicada en el portal “Las Dos Orillas" desde el año pasado y que
tampoco llamó la atención de los señores nueve alcaldes, quienes salieron ahora
como ovejitas al esquiladero a firmar el cobro de los peajes: “La auditoría
detectó que a pesar de que se habían contratado la construcción de dobles
calzadas en la troncal de las Américas, a través de adiciones a los contratos
se pagó una suma adicional de $86 mil millones, cambiando el objeto contractual
y realizando rehabilitación y mantenimiento de la vía y no la construcción como
se había pactado inicialmente. Según el auditor de la Contraloría, Alberto
Ruiz, ´´ese tipo de cambio dado el modelo y los ingresos de la concesión se
proyectaron en 82 mil millones de pesos por lo que el monto fue superior a lo
que vale un mantenimiento de estas características´´. Los tramos de la vía
donde se encontraron las irregularidades son, Apartadó – Turbo; era doble
calzada y se modificó para solo realizar un mantenimiento a la vía”
Lo lamentable es que pocas veces se
había visto en Urabá una sociedad tan organizada, tan decente para reclamar, en
la Asamblea de Iniciativas Ciudadanas, convergen voceros de todos los partidos,
de varias organizaciones no gubernamentales, de dirigentes cívicos, de personas
sin partido, van bien en la reclamación, allí nadie puede hablar de
politiquería como irresponsablemente quieren manejar el tema, en ninguna
reunión, ni por fuera de ella han mezclado el tema de los peajes con la
política, muy a pesar de ser un tema inminentemente político.
En eso han sido muy responsables.
De ahí la molestia por la actitud perversa de los alcaldes, de irse en contra
vía, apoyando unas medidas arbitrarias, fuertemente lesivas para la comunidad,
en especial para los más pobres y así el alcalde de Apartadó diga con la
arrogancia y la soberbia que lo caracterizan, “que la mayoría de quienes
protestan no tiene carro”, son justamente estos los más afectados, porque el
impacto de los cobros de peajes darán al traste en el costo de la canasta
familiar y así lo ha entendido Sintrainagro, por ejemplo, para no citar sino un
ejemplo.
Los alcaldes se apresuraron en busca de una porción de mermelada que
nos les van a dar, no agotaron la vía del diálogo ni de la razón que le asiste
al pueblo de Urabá y prueba de ello es que la Asamblea Departamental de
Antioquia está abriendo las compuertas de la discusión, porque claro está hay
otras salidas, para hacer menos onerosas las cargas. Ahora hay es que apoyar
esta Asamblea de Iniciativas Ciudadanas, no dejarla sola, rodearla de pueblo,
si en realidad Urabá quiere lograr una negociación más justa en este tema,
porque lastimosamente con los señores alcalde ya no podemos contar. Ya se
jugaron sus restos.