Opinión:
“El extranjero rico no estorba, sino más bien, el pobre porque es el que necesita ayuda económica” frase que se ha hecho popular para establecer una supuesta verdad que se muestra inminente.
Haren Paradas
Haren Paradas, estudiante de comunicación
social-especial para EL PREGONERO DEL DARIÉN
Aporofobia es un término incursionado recientemente a la RAE (Real Academia Española) construido del prefijo griego “áporos” que significa “pobre” y “fóbos” que significa “miedo”. Adela Cortina, filosofa y catedrática española de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia puntualizó por primera vez el concepto con la finalidad de diferenciarlo de la “xenofobia”. Esta concepción no solo sugiere que quienes padecen esta condición aborrecen al inmigrante o gente de etnias diferentes, sino que también, comparten el mismo rechazo por el conciudadano de bajo estrato social.
A pesar de que el concepto está basado en un término usado clínicamente para referirse a trastornos mentales, también cabe destacar que no se trata de esto sino más bien de una conducta o bien una disfunción social que refuerza el repudio en contra de personas de clase baja.
Desde el punto de vista psicológico, “una de las explicaciones para la aporofobia podría ser lo que se conoce como disonancia cognitiva, perturbación psicológica que se experimenta cuando se tienen dos ideas incompatibles. En el caso de la aporofobia, se percibe una discrepancia entre la manera en que alguien se ve a sí mismo y su comportamiento, este sentimiento puede provocar que se busque una auto-justificación para normalizar el comportamiento creando motivos para rechazar a las personas en situación de pobreza” (Cabo, 2017).
En atención a la problemática expuesta, para prevenir esta conducta tan naturalizada a través de la historia una de las ideas propuesta fue implementar un plan de acción en los que quizás hubiese que “amonestar” a los que incurrieran en ella. No bastaría con “campañas mediáticas” como en el caso de las campañas LTGBI que intentan integrar en la colectividad a las personas que pertenecen a este grupo bajo el slogan de la igualdad. En este caso, el contexto no sería de igualdad, sino más bien, de respeto a la condición humana a pesar de la posición económica de los mismos.
Una posible solución para minimizar esta disfunción social podría llegar a ser la educación moral en el hogar y las escuelas desde temprana edad enfocadas no simplemente en reprender esta conducta o impartir la idea en dado caso de “una igualdad incongruente” sino más bien en la aceptación y el respeto a la condición humilde de los seres humanos sin prejuicios. Sobre todo, respetar el derecho a la integración del mismo a la sociedad como tal.
Disfunción social: Es un desarreglo o alteración en el funcionamiento de un grupo determinado de personas en donde se ve afectada las relaciones entre las mismas.
Disonancia cognitiva: tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto.







