Editorial octubre:
Apartadó se convirtió en el lunar de esta jornada electoral, al pasar del debate civilizado a una verdadera guerra en varios escenarios. Muy cerca hemos estado de volver a la violencia, a la muerte.
Cuando una campaña acude a la guerra sucia, a la calumnia, al insulto, a la mentira, a la infamia, a la descalificación del otro, es porque simplemente ya fue derrotada en las urnas, en los escenarios de la civilización, ya no tiene ninguna opción electoral, entonces se va por lo bajo, lo ruin, lo rastrero, y esto fue justamente lo que ocurrió en Apartadó.
Tal como lo advertimos en nuestra anterior nota editorial, desde una campaña se preparaba toda la artillería utilizando lamentablemente a un medio escrito de comunicación y a otras personas plenamente identificadas, para intentar, mediante los métodos más vulgares, socavar el proceso electoral de su contrincante más cercano y en efecto así ocurrió.
Es triste como la ciudad retrocede en civilidad, en cultura ciudadana y como un puñado de seudo líderes en busca de negocios y beneficios personales, les importa un comino azuzar la violencia política, como si no hubiésemos tenido ya suficiente muerte y desolación. Estos no son líderes, son delincuentes de alta peligrosidad, que el pueblo debe rechazar desde lo más profundo de su ser.
Apartadó ha vivido la jornada política màs oscura de los últimos veinte años, en un acto irresponsable de quienes sueñan despiertos con atornillarse en el poder o creer que el poder es eterno y que les pertenece, no efímero y pasajero como en realidad es.
Nadie se imaginaba que una vistosa marcha de un candidato, despertaría los celos, la envidia y los odios màs exacerbados, que se reflejarían en toda la porquería que se ha visto a través de los medios de desinformación.
Han herido de gravedad la ya retorcida democracia que vivimos, queda un pésimo ejemplo para la juventud que pocas veces como ahora, se ha volcado a las calles a participar de la jornada electoral y peor el mensaje para las nuevas generaciones. La situación de Apartadó, ha sido simplemente asqueante., hasta los migrantes venezolanos fueron utilizados vulgarmente, en contradicción a las advertencias del señor Procurador General en este sentido, de no utilizar a estos ciudadanos, como armas políticas.
Excelente el comportamiento de Carepa, con la única excepción de la utilización de tres perfiles falsos para promover el odio y la violencia, Mutatá y el Urabà norte, e incluso Turbo, donde los hechos no han pasado a tan graves connotaciones como Apartadó, y lo màs visible ha sido la destrucción de publicidad política. Chigorodó tampoco fue la excepción en esta campaña partidista.
La suerte ya está echada y serán los electores este 27 de octubre, quienes decidirán cuáles serán sus alcaldes, concejales, diputados y su gobernador. Si algunos dirigentes políticos no escucharon, ni atendieron el mensaje al respeto y la cordura del obispo de Apartadó, Hugo Torres Marín, menos nos escucharán a nosotros, sin embargo no podemos dejar de llamar la atención, para que todos salgamos a cumplir con nuestro deber, en paz y con el mayor respeto por el otro.

