miércoles, 14 de noviembre de 2018

La UNAD necesita nuevo aire en su dirección

En mi condición de egresado y ex miembro del Consejo Superior, no estoy de acuerdo con 4 años más de periodo del Dr. Jaime Leal Afanador; y creo que el gobierno que participa en el Consejo Superior, ni los demás integrantes deben acompañarlo. 

Fèlix Amìn Tobar Tafur
Por: Fèlix Amìn Tobar Tafur-Especial para EL PREGONERO DEL DARIÈN

La universidad Nacional Abierta y a Distancia es hoy por hoy la universidad más grande de Colombia, desde el punto de vista de cobertura poblacional y geográfica. Así lo demuestran sus más de 80.000 estudiantes y sus 64 centros que cubren alrededor de 1020 municipios en el territorio nacional, con una oferta académica de 20 programas tecnológicos, 24 programas profesionales, 11 especializaciones y 6 maestrías, todos con registro calificado del MEN. Injusto sería no reconocer el aporte significativo de quien se ha desempeñado como rector por casi 15 años el Dr. Jaime Alberto Leal Afanador y un equipo de hombres y mujeres que colocamos nuestro grano de arena para alcanzar estos niveles de desarrollo; así sea esta la cuota inicial de un proyecto que debe ser uno de los mayores dispositivos con que cuenta el gobierno Nacional, para llevar educación superior a todos los rincones de Colombia con su metodología a Distancia y virtual, acudiendo al desarrollo y uso intensivo de la tecnología y las comunicaciones. 

Lo que no creo conveniente para nuestra universidad, es que una persona quiera perpetuarse como rector o hacer de ella su impronta o sello personal. Ya hemos reconocido su aporte, pero las instituciones no deben estar amarradas a las personas y mucho menos cuando estas se creen con el derecho de colocarlas a su servicio o al servicio de un círculo cerrado. Esto debilita su desarrollo, debilita la misma concepción del estado y afecta enormemente la gestión del conocimiento, sobre todo en este tipo de instituciones encargadas de preparar a hombres y mujeres para la orientación y conduzcan los procesos que garanticen la productividad y competitividad del país. 

Por eso en mi condición de egresado y ex miembro del Consejo Superior, no estoy de acuerdo con 4 años más de periodo del Dr. Jaime Leal Afanador; y creo que el gobierno que participa en el Consejo Superior, ni los demás integrantes deben acompañarlo. Aquí algunas de mis consideraciones: 

1.- En casi 15 años el actual rector ha hablado de acreditación institucional. Su nueva propuesta rectoral la vuelve a incorporar, cuando las variables para alcanzarlo siguen distante del objetivo. Sólo basta mirar las estadísticas del MEN y ocupamos un lugar a mi modo de ver deshonroso (puesto 104) en el escalafón que incorpora variantes de calidad, investigación, deserción, etc. 

2.- Los estatutos y reglamentos de la UNAD se han ido acondicionando todos los días al parecer de quién la conduce. La participación de la comunidad educativa es precaria. La reticularidad se convirtió en la mejor herramienta de dominación, que limita y excluye la libertad y la democracia, propias de estos centros de producción de conocimiento. Los círculos cerrados de redes de estudiantes, docentes, egresados se han convertido en dispositivos de dominación, inaceptables en una universidad pública. 

3.- Como están dispuestos los estatutos es el rector quién da el guiño para saber quién entra o quién sale en el Consejo Superior de UNAD. La autonomía permite a las universidades darse su propias formas de gobierno, lo que no permite es trasgredir la ley y la Constitución, limitando los derechos de los ciudadanos de elegir y ser elegido. La ley 30 de 1992, no habla de designaciones, sino de elección en la representación de los estamentos. Hoy en la UNAD existen unas designaciones, solo con la intención perversa de mantener dominación en su conducción. Aun no entiendo el silencio de estudiantes, egresados y docentes. 

4.- A pesar de que el MEN ha dejado clara su posición frente a la UNAD- Florida, el rector mantiene un galimatías bastante riesgoso, incluso para los mismos miembros del Consejo Superior. Cualquier desprevenido sabe que no es posible girar recursos públicos a un establecimiento privado y más en otro país; más aún cuando sus estudiantes son estudiantes colombianos que luego que se titulan allá tienen dificultades para convalidar el título en Colombia. Mantener la UNAD-Florida debilita el presupuesto de la universidad si tenemos un rector viajero con un pie en Florida y otro en Colombia. (Sería bueno preguntar cuántas comisiones al exterior tiene el rector solo en 2018). 

5.- A pesar que la educación virtual es a bajo costo, los costos de matrícula son ridículamente altos. La famosa autogestión de que se habla es producto que la plataforma y los dispositivos virtuales, la utilización de docentes e incluso la infraestructura física, permite proporcionar educación superior a bajo costo, siempre y cuando los negocios que hacen los rectores en su turno lo permitan. 

Serían muchísimas más razones tales como manejo presupuestal, escogencia de docentes, tratamiento a estudiantes y personal administrativo, abuso de poder en el manejo de comunicaciones, nepotismo denunciado, plagios denunciados, escándalos mediáticos en el manejo de la universidad etc., que impiden moral y éticamente al Dr. Jaime Alberto Leal Afanador continuar como rector de la UNAD. 

Llamo al concejo Superior y a todos los estamentos, colocar por encima de intereses personales el interés general de permitir el desarrollo de la universidad, con el pensamiento crítico de sus actores, con plena democracia para evitar focos de corrupción por donde se fugan los recursos del Estado. A la nueva Ministra de Educación, al gobernador de Boyacá Carlos Amaya, un reconocido defensor de la universidad pública, al Dr. Luis Alejandro Jiménez director ejecutivo de ANUC organización que defiende la democracia y sobre todo le pido al representante de los egresados el profesor Jorge Quinto abstenerse de apoyar un nuevo periodo del actual rector.