martes, 6 de noviembre de 2018

Para el gobierno: un solo puerto en Urabà

No conocemos las razones para que tanto el gobierno departamental como nacional, se centren en el desarrollo de un solo puerto en la región, desconociendo descomunales esfuerzos de otras iniciativas.


Wilmar Jaramillo Velàsquez  -
Director- EL PREGONERO DEL DARIÈN

Al anuncio hecho en días pasados por el gobernador de Antioquia, sobre su apoyo a Puerto Colombia, se suma a hora el pronunciamiento del presidente Duque, en el encuentro de líderes del suroeste, realizado en el municipio de Montebello, quien dijo textualmente que por el inmenso amor que siente por Antioquia, le ha llegado la hora al desarrollo portuario y que arrancarían con todos los bríos con Puerto Colombia. 

No es sano para la economía y para libre competencia empresarial este tipo de posiciones estatales, no se pueden desconocer proyectos de la magnitud de Puerto Pisisí en Turbo ni Internacional Darién Port en Necoclí, donde ya se han hecho grandes inversiones y generando amplias expectativas para el país y Urabà específicamente. 

No conocemos la letra menuda de este meollo, simplemente porque ni el gobierno nacional y el departamental la han dado a conocer, por tanto no podemos caer en especulaciones, pero sería muy sano que se dieran a conocer públicamente, las motivaciones que han llevado a tomar esta determinación. 

Y es precisamente por la falta de claridad oficial que ya uno comienza a atar cabos del porqué de las trabas gubernamentales y las sospechosas demoras en trámites institucionales para unos puertos que llevan demasiado tiempo rezagados. 

Estos obstáculos no han hecho otra cosa que desmotivar a los promotores e inversores de estas mega obras anunciadas como paliativos para la generación de empleo, además de la democratización de los puertos, romper el monopolio y ampliar la competencia donde todos los exportadores, grandes y pequeños tengan acceso. 

El Puerto de Necoclí por ejemplo, está sufriendo un retraso descomunal, y ya poco se habla de él, mientras que Pisisí, se sigue ahogando en medio de la burocracia y los trámites.
Uno entendería sin ser erudito en estos temas, mezcla de economía y política que, siendo iniciativas privadas, propias de un libre mercado y una libre competencia, el estado lo único que debería hacer es facilitarle a los tres proyectos todas las condiciones para su desarrollo, pues se supone que todos se convertirán en puntales para el desarrollo nacional, para ampliar las condiciones para exportaciones e importaciones sin tantas dilaciones, pero el trasfondo de lo que estamos viendo nos muestra una realidad distinta. 

Los habitantes del municipio de Turbo han tenido grandes esperanzas en su puerto Pisisí, al que ven como màs cercano a sus realidades y sueños y la molestia por las talanqueras puestas en su ejecución son muy válidas y ni hablar del caso de Necoclí. 

No hay duda que esta parcialización estatal hacia uno solo de los proyectos generará mucho malestar en Urabà, comunidad, promotores, inversionistas y empresarios interesados en estos servicios portuarios.