Hoy por hoy la democracia no cuenta con las condiciones favorables y convenientes para el pueblo, dado que los partidos venden los avales, los candidatos compran los líderes y los votos.
Por José Morelos-cultor y escritor-
Especial para EL PREGONERO DEL DARIÉN
A unos pocos días de las elecciones que se realizaran el 27 de octubre de 2019 para cargos de elección popular como alcaldes, diputados, concejales, gobernadores y juntas administradoras locales, se vislumbra un panorama de campañas rimbombantes, ostentosas, aparatosas, que dejan mucho que pensar sobre su gobernanza en caso de ser elegidos ganadores.
Platón estaba convencido de que no acabarían las desgracias humanas hasta que los filósofos ocuparan los cargos públicos o hasta que los políticos se convirtieran en auténticos filósofos. Y es que la política es el arte de tomar el poder, de conservarlo y utilizarlo. Pero parece que alguien ha incorporado otra acepción a esta palabra en el diccionario de los poderosos, borrando así todos y cada uno de los pilares que sujetaban nuestra sociedad hasta hace poco: la ética, la honestidad, la filosofía... Si no volvemos a retomar la política como vocación y con profesionalismo, no tendremos más opción que sufrir las consecuencias de la corrupción en su forma más común, politiquería.
Del mismo modo que gobernar es un arte, la política debe ser una vocación, empeñada en destacar el liderazgo de quienes no solo quieren y desean servir, sino que les nace servir desde la misma esencia con la que se desarrolla el talento, la creatividad, el carisma, la simpatía. Es un constante dar y hacer por encontrar la satisfacción de generar bienestar a quienes guardaban una esperanza.
Gobernar a Apartadó, un municipio que se perfila como ciudad y que va en crecimiento poblacional y desarrollo social, debe ser un reto de gran responsabilidad para quien aspira ocupar el cargo de ser la máxima autoridad en el municipio, que además es el centro de Urabá donde operan las oficinas principales de muchas entidades e instituciones públicas y privadas.
No es para más encontrar guerras de campañas como las que se viven hoy en el municipio de Apartadó, cada una a su mejor estilo y con el propósito de ganar a toda costa para obtener el poder que ya demostraron presumiéndose ganadores que solo les importa el trono.
Apartadó requiere un gobernante con cualidades, habilidades y capacidades excepcionales para ejercer el poder controladamente, con don de servicio, sabiduría, disciplina, idoneidad, carácter, humildad, coherencia, orden, calidad, con profesionalismo, pero sobre todo con ética política.
Si los ciudadanos que tanto nos quejamos del mal gobierno, de la corrupción, de las injusticias, nos tomáramos el tiempo de leer las propuestas y el plan de desarrollo de cada uno de los candidatos a la alcaldía, de descifrar los mensajes que trasmiten en cada intervención, de interpretar sus ideales y lo que reflejan a simple vista, tendría por lo menos el mínimo detalle de examinar con detenimiento y tomar una postura con criterio, razonamiento y reflexión.
Hoy por hoy la democracia no cuenta con las condiciones favorables y convenientes para el pueblo, dado que los partidos venden los avales, los candidatos compran los líderes y los votos, además de ello, es como si no importara la visión, el enfoque y la ideología del candidato, lo que más importa en las contiendas, es el factor dinero, el que más demuestre en campaña, lo que tiene y lo que vale.
En el barrio la Paz, donde trascurrió mi infancia, donde he vivido la mayor parte del tiempo y donde aún viven mis padres, hay una calle ancha, la más ancha del barrio que linda con la bananera de la finca Miramar, la recorrí de la casa al colegio y del colegio a la casa mientras cursaba el bachillerato en el colegio Policarpa Salavarrieta, esa calle, lleva el nombre de un hombre que hizo mucho por esta tierra, por Apartadó, que dejó su huella y que hoy quiere reiniciar en la política, renovado y recargado de energía, de sueños, de metas, de objetivos claros y con enfoque social, que quiere poner al servicio del pueblo, en aras de hacer un buen Apartadó, para volver a creer.
