Con ocho años y aferrado a un telescopio, Luis Mario Díaz Mendoza, dedica gran parte de su tiempo a auscultar el espacio, intentando entender y desenmarañar el intricado mundo de lo desconocido.
Luis Mario junto a su inseparable telescopio
Crónicas del Camino por:
Wilmar Jaramillo Velásquez
Fotos: Wilmar Jaramillo Gaitán
EL PREGONERO DEL DARIÉN
La pareja conformada por Rosaura Mendoza y Luis Enrique Díaz León (“Kike”) como lo conocen en San Juan de Urabá, esperaban su segundo hijo, estaban felices y hacían planes, hasta que ella comenzó a recibir anuncios desde el interior de su cuerpo, que le decían que algo no andaba bien, razón por la cual acudieron al médico.
Luego de exámenes y ecografías, los médicos descubrieron serios problemas en el feto y se prepararon para lo peor. El embarazo continuó, con los padres y médicos en máxima alerta, hasta que finalmente la situación no dio más tregua y el bebé nació de 24 semanas o seis mesino como dicen popularmente.
Luis Mario nació con dificultades de motricidad, una parálisis de casi la mitad de su cuerpo y problemas de visión, pero con una envidiable memoria.
Con apoyos didácticos, explica el intrincado mundo del universo
Nada se esto ha sido impedimento para llevar una vida normal, claro está con los extremos cuidados de sus padres. Es el centro de atención en el hogar.
Luis Mario cursa el tercer año de primaria en la escuela Montebello de San Juan de Urabá, y hace rato se interesó en el estudio de la astronomía, está obsesionado por el universo, el sistema planetario, es ducho en el lenguaje de las estrellas, agujeros negros, galaxias, la luna y sus fases, el sol y todo aquello que se esconde en el infinito mundo del espacio.
El Maestro Julio Carlos Angulo, su mecenas, al ver el interés por esta ciencia, no dudó en regalarle un telescopio del cual poco se separa en su afán de ver y observar todo lo que está a su alcance en el espacio, como tampoco se separata de su libro “El Universo” el regalo que le dieron en el Planetario de Medellín durante una visita de ensueño, donde incluso le hicieron preguntas sobre su conocimiento.
Algunos que han tenido acceso a charlas con Luis Mario, se han atrevido a calificarlo como el Stephen Hawking, del futuro, el criollo, el colombiano, pero orgullosamente de San Juan de Urabá, dicen que será como el científico, de seguir con la pasión y la dedicación con que estudia estos temas.
“El Cosmos”, su libro de cabecera, y su padre
"Kike", su cómplice y su mejor aliado.
Es tanta la pasión por este tema que, Luis Mario apoya sus disertaciones sobre el universo, apoyado en un tablero que el mismo construyó, donde tiene figuras de lunas, estrellas y planetas, explica su composición y hasta su destrucción.
Incluso sus padres están pensando seriamente en radicarse en la ciudad de Medellín, para facilitarle el acceso al conocimiento.
En las noches estrelladas de verano y bajo un cielo luminoso, es común ver a Luis Mario en el corredor de su casa, absorto, aferrado a su telescopio, observando y observando lo desconocido, tratando de entender los misterios de un mundo poco explorado, que día tras día nos brinda maravillosas y sorpresivas noticias. “Quiero ser astrónomo, dedicarme a estudiar el universo y un día estar en la NASA”, dice con toda certeza.