Al entrar a su casa hay que pedirle permiso a Villegas, a Omar Rayo y hasta Botero, entre muchos otros, un tumulto de cuadros esculturas, caballetes y pinceles. Simplemente se está en la casa y el taller de un artista, quien además colecciona arte.
Por Wilmar Jaramillo
Velásquez/ para El Pregonero del Darién
Llegar a su casa en
Bello, es caminar por un sendero de palmeras, helechos y flores diversas, un
verde envidiable que conjuga con su estudio, dándole un aire de libertad. Ya
las palmeras se quieren asomar por la ventana.
Un aire fresco, tibio
que viene desde el fondo de Barbosa y Girardota se entra por los ventanales,
con una naturalidad pasmosa, aireando el ambiente inspirador para la creación.
Polifacético
El Maestro Bernardo
Echavarría Berrío es un hombre muy activo, un jubilado que no se ha dejado
archivar, ni por los años, ni por la inercia. Siempre se mueve como pez en el
agua alrededor del arte, ya sea pintando, como docente, museólogo, curador o
coleccionista, su gran pasión.
“Bernardo Echavarría es
un personaje común y corriente, nada de sofisticaciones, soy un personaje común
y corriente metido en el arte toda una vida, llevo pintando profesionalmente 52
años tanto que hace aproximadamente unos tres años que cumplí esos 50 años, el
Congreso de la República me entregó la orden de la Democracia Simón Bolívar por
tantos años de trabajo, Cruz de Boyacá en el grado de comendador es la tercera
vez que el Congreso me da ese reconocimiento lo mismo fue la alcaldía de
Medellín, el Concejo de Medellín, la Gobernación
de Antioquia, la alcaldía de Tunja, la alcaldía de Cartagena y una serie de
personajes que valoraron mucho eso de llevar tantos años en el arte. Tengo 37
años de ser docente, 11 años de estar pensionado como docente y sigo común y
corriente dando clases hasta que Dios ya nos marque el paso y nos ataje” nos
dice muy orondo.
“Siempre he trabajado en arte, tuve una época de mi
vida en que estudié y trabajé en diseño y decoración de interiores pero yo digo
que eso es arte, eso es creatividad, trabajé para Coltejer, Fabricato, para Lewis
la empresa de los bluyines, para muchas empresas en Venezuela donde estuve residenciado y trabajando
para Casas Hernández, como el diseñador y decorador de interiores comerciales, he sido galerista, estudié museología, actualmente soy el
curador de Casa Museo Porfirio Barba Jacob de Angostura, un municipio al que
asisto cada ocho días en los últimos nueve años a promover nuevas figuras del
arte, allá tengo un taller, estamos tratando de buscar artistas, los promociono
por las redes sociales, muchos han ido saliendo
adelante con sus trabajos, uno de
ellos ya ha comenzado a tener
reconocimiento internacional, ya las
galerías y los corredores de arte comienzan a comprarle las obras, a interesarse por ellos.
En la parte curatorial tienen la bendición de mucha gente que sabe de arte y dicen, son grandes artistas, pero esa labor ha sido de los últimos 37 años, creo que vamos bien por ese lado. Ese es Bernardo Echavarría, un tipo sencillo, no tomo, no fumo, camandulero y muy de mi casa, muy de mi hogar y mi familia” nos sigue contando este consagrado artista.
La influencia
“Yo admiro mucho a
Claudio Bravo, un pintor híper realista chileno que murió hace unos tres años
en Marruecos donde tenía su taller y su casa. Claudio Bravo fue, no mi
inspiración, pero que lo admiré mucho, entre los artistas que fueron como una
inspiración tengo al paisajista cubano Tomás Sánchez, a Rubén Berland, admiro
mucho los pintores cubanos porque trabajan el mismo tema mío que es la
naturaleza, entonces los sigo mucho y tomo influencia de esas mismas escuelas de
ellos y me nutro, porque para mí no son competencia, sino que son mi admiración
y ahora con todo esto de las redes sociales he tenido el privilegio de hacerme
amigo de ellos y de compartir cosas con ellos”
En las artes colombianas
admiro mucho a Enrique Grau y a Obregón,
me parece que son grandes maestros los admiro los sigo, lo mismo que a Manzur,
Rayo, Villamizar, Negret y de los más contemporáneos, sigo diciendo que el
mejor paisajista colombiano puede ser Héctor Fabio Castaño que es un caleño que
vive en Medellín, son grandes artistas de lo que es el paisaje y de lo que es
figuración, admiro mucho a Belarmino Miranda; acá en Medellín hay otro que se
llama Hernando Orozco y en Bogotá hay ciertos artistas muy geniales, pero que
yo esté al pie de ellos y que les sigo mucho los pasos, estos que les acabo de
mencionar .
“Voy a poner de ejemplo mi
taller en el municipio de Angostura, en mi taller yo hago una convocatoria a
las personas que quieren ingresar en este cuento, a mí se me presentan 30 o 40
personas, yo que exijo, que tengan dibujo, porque es que el dibujo no se enseña
el dibujo es innato, para yo poder enseñar mi pintura yo les enseño la técnica,
les hablo de perspectiva, de composición y le digo, desde que me dibuje, así
sea muy regular, yo lo pulo, pero que sea dibujante nato, porque nada hago con
una persona que no sepa hacer siquiera un círculo, que yo le diga, pinte una naranjita y no es
capaz de pintar una naranjita, a mí no me sirve ese tipo de personajes”
“Entonces con esas 30 o
40 personas que se me presentan, yo comienzo hacer como una audición quien
sirve, quien no sirve y de un momento a otro encuentro gente con un dibujo
impecable y, yo los voy seleccionando, a lo último término con 10 o 15 muchachos
y con esos es que voy a trabajar, no solamente muchachos sino adultos y hasta
niños, entonces yo los voy seleccionando. “¿Cuál es el proceso? primero
enseñarles a conocer el color, yo trabajo mucho la paleta de Francisco Antonio
Cano, que no lo había mencionado antes, pero es el más grande de todos los
pintores colombianos, un simple señor nacido en el municipio de Yarumal y que
fue quien fundó el Instituto de Bellas Artes en Medellín y estudió en Europa, en
la San Fernando de Madrid, tengo entendido que también pasó por la San Marcos
de Madrid y la Académie Julian de Paris, este señor llegó aquí y con la
Sociedad de Mejoras Públicas, montaron el Instituto de Bellas Artes, que en
estos momentos creo que puede estar llegando a los 120 años de fundada, ya no
es instituto, es la Institución Universitaria Bellas Artes y sigue siendo
todavía de la Sociedad de Mejoras Públicas. Bueno, entonces yo comienzo a
enseñarles y en mis actividades investigué la paleta que él aprendió en Europa
y esa paleta la he estado regando por todos lados, esos pintores futuros,
digámoslo así, artistas en formación, comenzamos con teoría del color, luego
comienzo hablar de composiciones, de perspectiva, hablarles de mucho dibujo,
porque ya hay que comenzar a introducir la volumetría en el dibujo y me voy yendo y de un momento a otro, cuando me
conocen el color y me conocen la técnica, los veo haciendo obras de arte y muy
buenas, muy aceptables, entonces ya comienza la parte creativa, ellos se pegan
primero de láminas o de otro artista, yo les digo, cambien un poquito que tal
artista le sirva de referencia, pero no copien, yo lo que hago es que ellos
vayan creando su propio cuento y así van saliendo y de un momento a otro ya uno
los ve pintando y al fin y al cabo tienen su artista por dentro, qué hacemos
nosotros?, sacar esa sensibilidad, sacar
ese artista que cada uno de estos muchachos tienen por dentro y ya han salido
una cantidad de artistas en todo mi proceso que llevo en la docencia” narra, el
maestro Echavarría.
“Yo he pasado por casi todas las técnicas, personalmente pasé desde el carboncillo, el grafito, por la acuarela, el pastel, el acrílico, hice también modelado en barro, en cartón piedra y de todas esas técnica, me incliné por el óleo, primero porque es la reina de todas las técnicas, segundo es la técnica más experimental, más cómoda y es corregible, en la acuarela se vuelve un poco difícil, porque si uno aplicó un color que no fue, perdió toda la obra y vuelve y empiece, en esto sobre todo en la parte del óleo y el acrílico son muy cómodos para trabajar, al acrílico le veo el único problema, que tiene un secamiento muy rápido, entonces hay veces que a uno no le da para difuminar o cosas así, mientras que el óleo se presta para todo, es corregible su proceso, es más lento porque hay que aplicar capa sobre capa, esperar que una capa seque, para seguir con la segunda y se puede ir hasta cuatro o cinco capas y dicen que los grandes maestros llegaban hasta 8 capas hasta llegar a la perfección de sus propias obras, pero yo digo que el óleo es el rey de los colores” asegura el artista.
La naturaleza
"Me encanta, a mí
me encanta todo esto, la inclinación por la naturaleza comenzó en los años 80,
yo estudiaba en un taller que era del maestro Arecio Moncada, me encantaba el
paisaje y resulta que conocí un fotógrafo de la National Geographic y me dijo, hombre
porque no conoces las selvas de Ikea, porque el paisaje de los artistas es un
paisaje abierto. No conozco un pintor que se meta a pintar la intimidad del
paisaje, lo que hay por dentro, sus aguas, sus neblinas, sus vahos y esos
colores tan lindos que da la naturaleza sobre todo en horas de la mañana, yo
estaba como inocente a todo lo que este señor me decía y acepté, en una Semana Santa, creo que fue en
el año 82, irme a las Guyanas Francesas y acompañarlo una semana por allá,
porque él era fotógrafo de fauna y sabía mucho del entorno en el que trabajaba,
conocía tanto la naturaleza que aprendí mucho de él y conocí las selvas de
Ikea, que viene de un verbo griego
que traduce nacidos del agua, en esas
grandes selvas en horas de la mañana, entre seis y siete y media, salen unos vahos
de colores, yo los logré ver, les tomamos fotografías, los estudié y los miré
mucho, se ven alizarines, se ven magentas, se ven ultramares, se ven una
cantidad de colores que da la naturaleza mientras está amaneciendo, eso me
pareció increíble”
“Para mí es muy complejo decir que voy hacer un mentor de selvas de Ikea, porque eso tiene infinidades de elementos y tienen que ser elementos muy bien balanceados, el verdecer de los colores que es el más difícil para los artistas, sobre todo engramar los verdes y que no resulten colores chillones, yo estudio el color verde, lo llevo en mis investigaciones y eso me ayudó mucho con el apoyo de este profesor para ser un pintor de selvas de ikea, tanto de que me gané en Caracas un salón en el año 2006, un salón que se hizo en Caracas en la Galería Metros de Torre Capriles”
El boom
Voy hacer una lista de ese boom, desde el
principio de siglo, cuando llegó acá Francisco Antonio Cano, Gabriel Montoya,
Ignacio Gómez Jaramillo, más adelante estuvo Pedro Nel Gómez, Diego Arango,
Eladio Vélez, que estaba en su curubito, hablando ya nacionalmente de los
grandes que fueron promovidos por Marta Traba, la crítica de arte que llegó a
Colombia por un invitación de un ministerio cultural de la época y tuvo su propio programa de televisión donde
hacía crítica dura, estamos hablando de una de las más grandes críticas
latinoamericanas, ella se casó con un escritor muy famoso llamado Gustavo Zalamea,
tuvo un hijo que también llevó el nombre de Gustavo Zalamea y es un artista conceptual
residenciado en Bogotá.
Al llegar Marta Traba comenzó
a derribar mitos y dijo que todos, incluyendo a ese grande Rodrigo Arenas Betancur,
llegó a decir que eran hacedores de muñecos, que el arte había que colocarlo a nivel del mundo, que había que modernizarlo,
de ahí que comenzó a impulsar a Edgar Negret
que vino con sus figuras modernas hechas en metales, Enrique Ramírez
Villamizar, llegó el paisajista más moderno que era Alejandro Obregón con su abstraccionismo
y tuvo su simbolismo del litoral del Atlántico. El grabado que también venía de
esa escuela, que era un dibujante figurativo y colorista inmenso. A eso se sumó
también Omar Rayo que fue como de los pintores ya cinéticos, muy geométricos
que entraron a figurar en el arte colombiano con estos mismos artistas.
Obras a la hoguera
“Tengo una anécdota
sobre otro de la época anterior, el paisajista Gonzalo Ariza, el maestro era de
los grandes paisajistas colombianos, de los pintores de la sabana, junto con
Ricardo Gómez Campuzano, con Héctor Pizano y Jesús María Zamora, estos señores que
eran los que mandaban la parte comercial sobre todo en Bogotá, también fueron
derrumbados por Marta Traba y un día cualquiera ya siendo Marta Traba profesora
de la Universidad Nacional, llegó Ariza
e hizo una exposición y le decían, ojo mucho, cuidado que exponer en la
Universidad Nacional no es cualquier bobada, eso ahí es peligroso, siendo usted
un paisajista y Marta Traba allá con ese semillero de artistas que venía tan
tremendo, pues le quemaron la exposición al maestro Gonzalo Ariza”
“Digamos que ayer fue la
exposición, fue mucha gente, la oligarquía bogotana, compraron obras, él las
había asegurado y la Universidad también
y al rato la quemaron, entonces la vendió dos veces, cuando le contaron que
habían quemaron todo dijo, “no hay problema no he entregado ningún cuadro, de
los que vendí seguro que con los que me compraron por aquí algún negocio habrá”; todo esto fue muy publicitado en la época y eso ayudó tremendamente
que le hayan quemado, a él le encantó… “se perdió fue algo muy físico y parte intelectual,
pero yo necesitaba vender” dijo, y eso lo registró todos los periódicos del país.
Luego el Banco de La
República sacó un libro de lujo, como para decir que Gonzalo Ariza, es grande… no.
Marta Traba no puede llegar a decir ese es un hacedor de muñecos o un hacedor
de arbolitos no… puede llegar a decir eso; ya con el tiempo Gonzalo estaba de mucha edad y murió y nos
dejó ese legado tan grande y es un trabajo que no solamente yo
he admirado sinceramente, el
expresidente Belisario Betancur en una crítica, una crónica que me hizo para un
catálogo de la galería de Beatriz Iriarte en Bogotá, hablaba de mis neblinas y hablaba de las
neblinas de Gonzalo Ariza, pero también decía Belisario Betancur, esa es la
obra para decirle a don Gonzalo Ariza aquí también estoy yo.”
Volviendo al cuento el
arte comenzó a modernizarse y se dice que Alejandro Obregón fue el que modernizó el
arte del paisaje en Colombia, eso estuvo hasta los años 80s y aquí habían una
serie de ismos, el impresionismo el surrealismo
y todo eran ismos, habían artistas que
estaban afiliados a esas escuelas, eran como desconocidos, eran renegados, pero
el tiempo pasó y comenzaron las
facultades hablar del arte conceptual,
del arte efímero, del arte cinético, abstracto y se comenzó hablar de una serie
de corrientes, hasta que llegó el arte pop, y el arte pop ya era un arte
popular y de ahí se pegó mucha gente”
“Hasta hace poquito estaban diciendo que el arte de caballete había pasado, que ya no existía, el mismo Botero lo decía, el arte tiene que perdurar y el arte tiene que prestar ese servicio de alegrarle a uno el alma, de transformar gente, transformar visionarios, los artistas se vuelven visionarios, a partir de los años volvió otra vez la pintura de caballete, volvió lo clásico, Europa comenzó a mirar los artistas de Latinoamérica y ya los artistas de Iberoamérica y Europa comenzaron también a fijar que estaban haciendo en Latinoamérica, ya es el libre pensamiento, si usted cogió y pintó sus corocitos y los pintó muy bien, ya los corocitos se venden, ya los galeristas lo valoran, así llega el arte moderno, todos los días sacando cosas y más cosas y no dejará de ser. Hay una señora que se llama Evelina Lester, mexicana que ha sido la crítica, dice que el arte moderno es una estafa, hay gente que ha dado por un bananito pegado en la pared con una cinta, una fortuna”
| Múltiples reconocimientos. |
Amplio recorrido
Estas son algunas de las
expresiones y conceptos del maestro Bernardo Echavarría Berrío, quien inició su
formación en el Instituto de Bellas Artes de Medellín, al lado de los maestros,
Teresita de la Cruz Tobón, Francisco Morales y Rafael Sáenz, quien además ha
colgado sus obras en importantes galerías del país, en Estados Unidos, España,
Venezuela, Puerto Rico y Brasil.
Un hombre que vive en el
arte y para el arte, un ser humano de extraordinaria sensibilidad, un humanista
que prueba como un pintor no podrá conectarse con el mundo ni con su entorno,
sino es primero un buen ser humano.
Miremos como define Libe
Zulategui Mejía, toda una vida en las artes y la música, Premio a las Letras y
las Artes, la obra del maestro Echavarría:
“El tratamiento de los
detalles, que invaden el tema por toda el área del cuadro, es respetuoso. Está
todo allí, pero sin exceso de retoques, bien manejado en la perspectiva de los
diferentes planos, con énfasis en lo que está cercano, pero disminuyendo el
detalle a medida que se aleja.
No hay duda que Bernardo
Echavarría es un buen observador y siente lo que ve. Además, su sentimiento
aflora con delicadeza y sin exageraciones que podían debilitar su creación.
Sabe captar lo esencial y eso es la obra del artista, una visión íntima de la
naturaleza cada vez más lejana de todos nosotros”.
Pereira-
junio2021.



