El
panadero de la esquina tiene historias que narrar, el zapatero, el reciclador
que pasa al lado del carro recolector de basura.
Por: Diego Calle Pérez/El Pregonero del Darién/Opinión
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| Diego Calle Pérez |
Últimamente,
me pongo a pensar, que nos hace falta conocer más historia oral de lo que ha
pasado en Colombia, que la muestra de la jurisdicción para la paz y la verdad.
Son los testimonios que se han podido conocer, sin embargo, parece que están
quedando en el olvido, otros testimonios, que son claves para la historia
social. Muchos de esos testimonios están a una cuadra de tu casa, están en la
parroquia del barrio o del parque principal de cualquiera de los municipios,
están cerca a los cementerios. El panadero de la esquina tiene historias que
narrar, el zapatero, el reciclador que pasa al lado del carro recolector de
basura. El que reparte el correo y el instalador de internet que llega a
barrios y comunas de diferentes ciudades.
Son historias que siguen vigentes en ese imaginario colectivo de la gente. Son historias que muchas veces se guardan en el silencio de una familia, de una casa de barrio, en un negocio de billar, la señora que vende la empanada en la puerta de su casa. Aquel señor que vende mecatos y cigarrillos al menudeo, ahí está una historia, un testimonio de ser sobreviviente. Algunos cuentan, se salvaron, dicen: “ese día no era para estar junto a San Pedro”, algunos no quisieron que se les grabara, atinaron a decir: “no guarde la voz, escriba, lo que voy a narrarle”.
Las
grabaciones se transcribieron, siguiendo paso a paso el relato, las entrevistas
no grabadas, muchas de ellas, se pudieron redactar dos o tres días después de
visitar el afectado, el testimonio, la anécdota, algunos contaban con detalle,
otros se les tenía que sacar las palabras con anzuelo y nailon de buen calibre.
Hoy, muchas de esas historias orales, testimonios reales, son la mejor prueba
de la descomposición que fue carcomiendo las propias estructuras morales del
estado en su corrupción, no propiamente en sus justas medidas, frase célebre de
un presidente.
Esos
testimonios nos llevaron a preguntar por las transformaciones de los partidos
políticos, a preguntar por lo que muchos dejan de cuestionar, por la manera en
que se ha venido degradando, el comportamiento de la ética profesional, en
muchas de las actuaciones de personajes, que algún día se consideraban líderes
sociales. Otros testimonios, otras personas, que no tienen nada que ver con el
conflicto armado legal e ilegal, testimonios de personas que vieron en segundos
pasar su propia muerte. Historias orales que narran hechos y sucesos que nunca
se publican en el periódico de ayer. Ahí está la esencia de un trabajo de
investigar, consultar y preguntarle al afectado, buscando con ello, conectar
bibliografía de periódicos y revistas que solo reposan en los estantes de las
bibliotecas.


