martes, 5 de julio de 2022

Tras la derrota un reclamo: partidos políticos fuertes

Las organizaciones políticas deben reflexionar e idear maneras disruptivas de participación genuina, para eliminar con fuerza los “roscogramas” y “curubitos” a los que se vanaglorían de pertenecer los decadentes directoristas.

Por: Alejandro Aguirre Mazo */ El Pregonero del Darién/Análisis de  la noticia.

 Establecimiento versus Sociedad Civil

Alejandro Aguirre Mazo 

No hay que temerle al cambio ideológico evidente que caracterizará la gestión del nuevo gobierno, la evidencia muestra que sus líderes sabrán negociar con todo El Establecimiento, los verdaderos temores deben fundarse sobre la inexistencia de partidos de oposición deliberantes, alejados de cualquier especie de “unanimismo político” que capaces de mantener el delicado equilibrio democrático de nuestra sociedad.  

Tiempo previo al oscuro día de su repudiable asesinato, en abril de 1995 con motivo de los 35 años del Centro de Estudios Colombianos el catedrático Álvaro Gómez Hurtado pronunció ante un expectante auditorio:

“La política se ensució hace ya dos décadas cuando cayó bajo el dominio del clientelismo y se sometió a la preponderancia del dinero; desde entonces se quedó sucia…” y de inmediato agregó que “…Como la política tiene un mal aspecto, la gente de bien prefiere no enterarse de ella, menos aún empeñarse en restaurarla. Forma parte del Establecimiento y es el vehículo contaminante de todo lo que a éste pertenece: El Congreso, los partidos, la prensa, los grupos económicos, los sindicatos, la policía y la enseñanza; todo tiene algo de política porque ésta ya no es un manejo de los conceptos sobre el Estado, sobre la libertad y sobre el orden, sino un enmarañado sistema de compromisos adquiridos…”

Casi tres décadas después y unos días previos al ascenso al poder de las corrientes progresistas, esa lectura de la sociedad colombiana cobra vigencia por la acertada descripción que hace de la distancia entre las gentes de bien, que según se entiende son la mayor parte de los ciudadanos colombianos y El Establecimiento tan bien descrito en el preciso discurso.

Hace rato los partidos políticos en
 Colombia afrontan una fuerte crisis

Es que una parte significativa de las gentes de bien decidieron participar libre y activamente de la primera vuelta presidencial, dejando un claro mandato por el cambio institucional en el ejercicio del poder ejecutivo, pero con la nueva conformación del Congreso también enviaron un mensaje claro que para que ese cambio ocurra en todo El Establecimiento.

Esta derrota de los partidos políticos debe ser la oportunidad para que las gentes de bien que mencionaba el Abogado Gómez Hurtado se acerquen a la política, un espacio para que los partidos realmente hagan la reflexión sobre su papel en la búsqueda del bien común de la sociedad colombiana y permitan la llegada democrática y transparente de los ciudadanos a sus filas.

Este escrito se enfoca en los partidos, porque en su seno fue que muchos vieron la derrota de sus ideas sin tregua desde la firma de los Acuerdos de Paz de la Habana, las elecciones regionales del 2019, el estallido social y las justas democráticas del 2022. Habrá seguramente otros espacios para la responsable reflexión de quienes hacen parte de la maravillosa profesión periodística, de los sindicatos, de las organizaciones gremiales y de los educadores, quienes al lado de los partidos políticos seguirán siendo parte de El Establecimiento, que no es de derechas ni de izquierdas, sino simplemente esa estructura de poder enmarañado que criticaba el inmolado líder citado.

La recuperación del diálogo sobre las ideas políticas.

El Partido no puede seguir siendo una organización trampolín para el ascenso económico de sus líderes, solo de ese modo la política dejará de ser el instrumento de enriquecimiento personal de quienes hacen parte del Establecimiento. En contraposición, los partidos deben ser el trampolín para el acceso al liderazgo en la toma de decisiones útiles para el bien común de toda la sociedad colombiana, como indicador de éxito profesional del político de oficio y no su acumulación de poder económico, clientelista o corruptor.

Es que para preservar la democracia los ciudadanos merecen partidos políticos muy fuertes que les permita identificarse fácilmente con las demás personas que comparten sus valores, ideales, imaginarios y planes de organización social. Los colombianos merecen organizaciones políticas serias en las que se cultive el ejercicio de la política como profesión que permita la discusión de modelos y propuestas de desarrollo social, merecen verdaderos espacios de deliberación en los que las nuevas generaciones tengan la oportunidad de escuchar y compartir anhelos, contrastar modelos, deliberar, escuchar y por supuesto decidir. Pero no solo en época de elecciones, sino como un ejercicio genuino y constante por cultivar los valores democráticos.

La defensa de la vida, la pluralidad de ideas y matices, la protección de la libertad de expresión y la defensa de la Constitución Política deben ser tareas fundamentales y permanentes al interior de los partidos, por eso requieren con urgencia de espacios de reflexión visibles, con herramientas y eventos modernos y de fácil acceso para el ciudadano. La carencia histórica de este tipo de aspectos obstaculiza bien sea la defensa de la gestión administrativa de los representantes que estén en ejercicio del poder público, como la posibilidad de mantener con altura una oposición firme y deliberante ante la adversidad en las urnas, para que se mantenga el frágil equilibrio que requiere la democracia en un país repleto de necesidades, violencia, riqueza y oportunidades.

Verdadera democracia al interior de los partidos.

El hastío de la sociedad civil descrito por el Excandidato Presidencial Álvaro Gómez Hurtado en su discurso hoy ese refleja en el constante triunfo del voto de opinión en los eventos electorales. Es un hecho que debería avergonzar a los partidos fundacionales que dicen haber protegido excepcionalmente la vigencia de la democracia en este trozo América Latina. Contadas excepciones el ascenso al poder de líderes en representación de grupos representativos de ciudadanos (que es un claro castigo a la debilidad de las ideas partidistas) es también el espacio propicio para el retoño de perecederas microempresas electorales, éstas sí con fines de lucro particular y distantes de ser el camino para el ejercicio del poder para la búsqueda del bien común.

Los resultados electorales de 2022 son un claro mensaje de derrota para quienes han vivido la política integrando los partidos tradicionales, lo que debería generar un propósito honesto en los partidos por democratizar el acceso del público y de las gentes de bien a los partidos. Las organizaciones políticas deben reflexionar e idear maneras disruptivas de participación genuina, para eliminar con fuerza los “roscogramas” y “curubitos” a los que se vanaglorían de pertenecer los decadentes directoristas.

Poco o nada están haciendo los
 partidos por reformarse.

Si los partidos políticos reflexionan entenderán que esta nueva sociedad civil del post conflicto espera que sean ellos mismos quienes se ocupen de expulsar de sus filas con vehemencia a quien haga uso de la política para enriquecer su núcleo familiar e impartir sanción social a los testaferros de las microempresas electorales formadas por quienes hacen uso del poder político para resolver sus ambiciones económicas. Un comportamiento ético de los partidos se alcanza en la medida en que realmente tengan en su interior mecanismos transparentes y democráticos de dirigirse, que sean pulcros y honestos en la toma de decisiones colectivas.

Es la oportunidad histórica de romper también al interior de los partidos con cinco décadas de clanes, de apellidos con la vergonzosa pompa de haberse enriquecido por cuenta del erario, de reyezuelos de vereda ordenado por quién se vota, de directores vitalicios. A los partidos políticos parece que al fin les llegó la hora de abrir las sedes y de realizar los eventos más allá de los períodos de campaña electoral, de atender y representar los anhelos de todas las gentes de bien de este lindo país y de permitir la entrada a sus filas en igualdad de condiciones a todos los ciudadanos como lo ordena la Constitución Nacional.

*Especialista en Gestión Pública Local – EAFIT

Carepa, Julio de 2022.