Como balde de agua fría debió caerle al matarife el desprecio como De La Espriella y Fajardo le tiraron la puerta en la cara y se negaron a acompañarlo en su aventura de consulta.
Cegados por el odio, la descalificación, las ambiciones personales, la extrema derecha no da pie con bola y de tumbo en tumbo transita al despeñadero. Su derrota en el 26 es un hecho ineludible.
Tres años de gritos en las plazas públicas, de insultos en el Congreso, de oprobiosas componendas para hundir las reformas sociales del presidente Petro, no les produjo el más mínimo rédito electoral, ese pueblo atropellado que antes los seguía, comenzó a darle la espalda y las encuestas así lo están marcando.
Nadie pudo decirlo mejor que el candidato presidencial Iván Cepeda: “Juntos no llegan al margen de error en las encuestas”- Y añadía- algo están haciendo mal para perder el apoyo del pueblo.
Cierto, algo muy mal vienen haciendo, la despiadada y vulgar persecución contra la vicepresidenta Francia Márquez y contra la señora Verónica Alcocer, fuera de no tener nombre ni registro similar en la historia política del país, tiene que producirle a la extrema derecha resultados nefastos en las urnas.
Las fiestas, la gritería y las rimbombantes celebraciones que vienen haciendo tras hundir las reformas que los colombiano esperaban por décadas, tienen que tener un costo político.
Fueron miopes y torpes ya que podían cobrar al electorado el respaldo a dichas reformas, pero los compromisos con el empresariado y los dueños del sector salud les impedía moverse en esos escenarios.
Los mató la lengua, la primera víctima fue la más lenguaraz, Vicky Dávila, convertida hoy en un interfecto político que ya comienza a heder a sus propios patrocinadores, el matriarcado del Centro Democrático, nunca prosperó, un mortinato, empecinadas en espantar a cuanto contrincante se aproximaba a ese partido, ahuyentaron al “tigre de papel” y luego este les puso el 18% de las encuestas en la cara y al viejo Miguel Uribe lo sacaron por la puerta de atrás.
En medio de este sancocho mal cocido, le surge al matarife la brillante idea de llamar al “tigre de papel” y a Fajardo a una gran coalición, claro él como director de orquesta pondría presidente y sería el salvador de la patria, del inexistente comunismo, el fantasma que él mismo creó para infundir miedo entre tontos e ignorantes.
Lo que nunca imaginó fue que ambos le darían con la puerta en la cara y en seco lo frenaron, rechazaron al salvador. Este sí que fue otro duro golpe al ego del intocable, ya ni sus viejos aliados confían en su discurso de culebrero.
El único que tiene despejado su panorama político al día de hoy-mañana puede cambiar-, es Iván Cepeda, quien resulta ganador en todos los escenarios incluso en primera vuelta y de darse una segunda vuelta que es muy factible,vuelve y juega la misma fórmula anterior: “Todos contra Petro”, en esa revoltura entrarían como lunáticos todas esas vertientes desenfrenadas que hace rato se han asociado con la extrema derecha para hundir las reformas y hacer la guerra a Petro en todos los aspectos, incluyendo a los tibios encabezados por Jorge Robledo, quienes se sienten más cómodos al lado del matarife que del Progresismo. Eso también lo cobrará el pueblo en las urnas, ya veremos.
De darse una segunda vuelta, ojalá que no y eso se liquide en primera, a pesar que algunos analistas serios ven a Fajardo enfrentar a Cepeda, no lo veo así, conociendo el oportunismo y la política de estómago que se hace en Colombia, sumado a la descomunal fortuna del “tigre de papel”, veo a este en esa disputa, algo así como a un Rodolfo Hernández moderno, igualmente forrado en oro, aunque más egocéntrico y fantoche.
Lo que quede del naufragio del Centro Democrático, lo pegarán al mejor postor con muy poca capacidad de manipular y negociar, finalmente el cerco se está cerrando, los líos judiciales del dueño del aviso y el carcelazo de 28 años al “Apóstol” comienzan a pasar factura.
En el camino queda un reguero de candidaturas presidenciales, sin plataforma, sin votos, que más parecen una rueda de negocios, esperando el guiño en el mercado de la oferta y la demanda en el mercado de la politiquería barata.
En conclusión, el odio patológico que transmite el Centro Democrático y sus aúlicos, lo fue llevando lentamente al abismo, los bochinches que fomentan en las sesiones del Congreso asquean al elector, no pudieron armar una propuesta distinta, pese a que algunas voces autorizadas y moderadas de la colectividad lo advirtieron con mucha anticipación.
Las frases que acuñaron para promover el odio como: “castrochavismo”, “neocomunismo”, “Nos volveremos como Venezuela”, “el Dolar llegará a diez mil pesos”, si suben el salario, se dispara la inflación, “Petro guerrillero”, “Petro drogadicto”, terminaron siendo un chiste de mal gusto, produjeron el efecto boomerang.
Pero la miopía y el odio no se quedó ahí, tampoco supieron interpretar un gobierno que pese a la persecución y la manguala de la prensa, sigue siendo popular, la entrega de tierras a los campesinos, la legalización de predios, los enormes avances en educación, la dignificación de las Fuerzas Armadas, el impulso a la soberanía alimentaria, el control de la inflación e incluso los avances en una difícil propuesta de paz. Nada de esto significó algo para la extrema derecha, distinto a negar y descalificar los hechos. El pueblo ha despertado y hasta el más humilde de los campesinos tiene un celular para escuchar un discurso distinto al de RCN, Caracol, El Colombiano o la Revista Semana.
La paz con el Clan del Golfo se viene consolidando y el hecho que ya hayan definido tres zonas de ubicación de combatientes es una muy buena señal, si se trata del grupo delictivo con mayor capacidad para desestabilizar a medio país, pero ni a la llamada gran prensa, ni a la extrema derecha les importa. Ellos quieren es el poder para seguir haciendo negocios turbios.
El discurso del odio y cada vez más extremista que ya se escucha en Colombia, se va a enfrentar a la propuesta de Iván Cepeda, contra quien el calificativo de: “heredero de las Farc” tampoco funcionó; con un discurso fresco, inteligente, conciliador, reposado y de unión.
El harakiri de la extrema derecha está en la palestra. Ellos mismos se clavaron el puñal, el odio y la descalificación los condujo a la derrota.
Para rematar, no contentos con la guerra declarada al gobierno constitucional de Gustavo Petro y ante la imposibilidad de terrotarlo en su propio terreno, acudieron al imperio,hoy desbordado, sediento de sangre y petróleo, para que ayudara a un hundir al presidente y este ni corto ni perezoso, mientras indultaba a un ex presidente narcotraficante probado y condenado, declaraba “Narco” a Petro y le aplicaba las más ridículas y humillantes sanciones e incluso amenaza con bombardear al país en medio del aplauso de los apátridas, sin que la Fiscalía General de la Nación y otras autoridades digan esta boca es mía.
Esta es otra dura tarea del progresismo para el 26, ya lo dije en otros escritos: Tiene que derrotar a la extrema derecha con tibios incluidos, a la Registraduría, al Consejo Nacional Electoral (La Gestapo del Uribismo), a los medios de comunicación, a los carteles de la toga enquistados en las altas cortes que hacen el favor de descabezar funcionarios y hundir reformas. Finalmente al decadente y peligroso imperio que ya le metió la mano a la campaña, violando todo tipo de regulaciones nacionales e internacionales, con las que el “Mono del norte” se limpia el trasero todos los días.
Urabá-diciembre. 2025.







