Con total mansedumbre los alcaldes de Urabá ven avanzar la construcción de Puerto Antioquia y con sumisión y obediencia ante el poder económico aplauden todas sus acciones. Lo que menos les importa es el futuro de las comunidades que dicen gobernar.
Los
directivos de Puerto Antioquia con toda habilidad han logrado cooptar la
institucionalidad de Urabá y de Antioquia, también cooptan voceros de las
comunidades en las zonas más críticas de influencia especialmente en el
corregimiento de Nueva Colonia en Turbo.
La
última jugada que les salió al dedillo para tomarse a Corpourabà fue crear una
amplia narrativa alrededor del político corrupto Julián Bedoya a quien le
atribuyeron poderes que no tenía, pero que justamente por su condición de
corrupto funcionó al pie de la letra.
Dijeron
que Bedoya tenía parado el puerto, que obstaculizaba su desarrollo y todo esto
lo adobaron con una masiva campaña de prensa en sus medios corporativos a nivel
nacional y hasta trajeron senadoras de la virulenta derecha a prefabricar
historias también libreteadas que parecían ciertas.
El
resultado de este episodio, se hicieron con la Corporación Regional a cargo de
un pelele y antiguo mandadero de Bedoya, obediente a los intereses de los
empresarios y en especial del Gobernador Julián Rendón el gran vencedor en este
round.
En
la construcción de este puerto se están cometiendo aberraciones ambientales,
pero no se pueden citar, ni investigar, ni sancionar por que de inmediato salta
el blindaje interno y externo de los empresarios con su manido discurso: “Están
parando el desarrollo de Urabá”, “Petro comunista odia a Antioquia” “se van a
perder miles de empleos” y otros tantos tan inverosímiles que no producen más
que indignación.
Hace
unos días la ANLA encontró serias irregularidades justamente de tipo ambiental,
cerró unos frentes de trabajo en coordinación con los directivos del puerto y
se comprometieron a subsanar las fallas, porque nadie con dos dedos de frente
en este país se va a oponer a la construcción de un puerto en una región que
clama inversión y empleo.
Pero
vaya sorpresa, esa misma semana el Comité Intergremial de Antioquia montó un
enorme show publicitario con el cuento peregrino que le estaban poniendo el
palo en la rueda a la mega obra, pero de los temas ambientales no dijeron una
palabra.
Empresarios
que solamente se preocupan por revisar los ingresos a sus cuentas bancarias y
el tema ambiental lo tienen de adorno para cumplir a media con disposiciones
legales y hacer propaganda engañosa en este sentido.
Cooptada
Corpourabá y acobardada la ANLA con semejante despliegue informativo en su
contra el camino se va haciendo expedito para que sigan saltando a brincos las
normas ambientales.
Hay
temas que los señores del puerto y sus anillos de blindaje tendrán que hacer porque no están por encima
de la ley: Legalizar los predios en disputa, subsanar los problemas
ambientales, solucionar el problema de la vía alterna que a punto de iniciar operaciones sigue en cero
y concertar con la comunidad regional la proyección social y sus aportes en
este sentido, digo comunidad regional porque los alcaldes más bien parecen
muñecos de barro, de felpa, frente a semejante situación, que los verdaderos
voceros del pueblo.
Los
alcaldes de Urabá han perdido una enorme oportunidad de pasar a la historia
como los funcionarios que lograron sacar provecho directo de estos proyectos
para irradiarlo en las comunidades, hicieron caso omiso de la generosa oferta
del presidente Petro de organizarse y convertirse en socios del puerto,
protagonistas directos, no debajo de la tarima esperando migajas.
Cuando
construyeron Hidroituango lo primero que hicieron fue establecer garantías y
beneficios para los municipios de influencia de la obra y fue así como los
hospitales fueron dotados, se construyeron escuelas, otras tantas se reubicaron
y mejoraron, se pavimentaron vías, se construyeron puentes, mucho antes de
estar el megaproyecto terminado, se hicieron censos de los pescadores afectados
en el río Cauca, de las viviendas a reubicar, inventarios serios de fauna y
flora, siempre la población en primer plano.
Los
alcaldes se organizaron, se conformaron mesas de diálogo y al final el gran
bloque de la comunidad terminó ganando, como ganan hoy los inversionistas.
En
Urabá la inmediatez no deja ver a los alcaldes más allá de sus narices, el
desespero por el cemento durante esos cuatro años no les deja mirar el
horizonte, siempre cortoplacistas, nada de futurismo, nada de ciudad región,
tampoco les gusta la integración.
Han
perdido una oportunidad de esas que solamente se aparecen una vez en la
existencia, se impuso el discurso de odio del gobernador y el alcalde de
Medellín que Petro odia a Antioquia y que no quiere el desarrollo del puerto y
con esa perversa teoría perdimos todos.
El
puerto se pasó por la faja la consulta previa que es de ley, no tiene
inventarios de los pescadores afectados, de las viviendas.
Recientemente
la senadora Isabel Cristina Zuleta dijo que la afectación más grande de Puerto
Antioquia es haber dividido a la comunidad, que no están cumpliendo la
legislación ambiental, que hay procesos de apertura sancionatoria por temas en
este sentido y que estos asuntos son delicados en un territorio de tanta
conflictividad social.
Otras
voces autorizadas vienen alertando sobre el alto riesgo que Urabá termine peor
que Buenaventura donde el puerto solamente ha servido para importar y exportar
riqueza y la comunidad se quedó por fuera.
Recientemente
Enrique Peñalosa también hizo serios reparos al puerto, manifestó públicamente
que a los empresarios solamente les interesa cargar y descargas barcos y que el
impacto urbano no cuenta “Están muy equivocados si creen que solo por hacer un
puerto, habrá un gran desarrollo” dijo textualmente,
“Si
no hay una planificación adecuada podría terminar en un caos
urbano, con mala calidad de vida y sin el progreso que esperan” dijo el
exalcalde de Bogotá preocupado también por la falta de conectividad vial ante
la falta de una variante.
El
conflicto social que se avecina no es de poca monta aumentando el déficit de
vivienda, terminar de colapsar la salud, la proliferación del microtráfico,
prostitución, alcoholismo y riñas, además de la presencia de grupos violentos
tal y como vive hoy Buenaventura. Si bien muchos llegan en busca de
oportunidades de trabajo, también es cierto que el hampa buscar hacer su
agosto.
Entre
tanto los alcaldes de Urabá duermen sobre los laureles y el poder popular
delegado por el pueblo. Ellos tienen otras preocupaciones, están concentrados
en otros asuntos menos importantes para el pueblo, pero muy valiosos para ellos,
es mejor mirar para el otro lado que afrontar la realidad.
Urabá, mayo de 2025.
