La noticia publicada por Noticias Uno que debió estremecer al país, transcurre sin pena ni gloria con un alto riesgo de prescripción bajo una justicia cada vez más coja y ciega.
La gran prensa tuvo como tapadera la muerte del Papa Francisco
para hacerse de la vista gorda con la macabra noticia que involucra a la gloria
del ciclismo colombiano Lucho Herrera, o el “Jardinerito de Fusagasugá”, (Luis
Alberto Herrera Herrera) personaje que ya las nuevas generaciones no tienen ni
idea de quien fue.
En la década de los 80s, cuando Pablo Escobar sacudía
al país a punta de bombas y sicariato, el aliciente que tenían los colombianos
eran los triunfos de Lucho en Francia, Italia o España donde no se bajaba del
pódium.
Esos triunfos le permitieron nombre, fama y dinero a
un hombre que venía de abajo, de las clases más humildes de Colombia, siempre
mantuvo bajo perfil, se dedicó a los negocios incluyendo la ganadería, negocios
en los que siempre lo mostraron los medios como exitoso.
Pero ese éxito también le traería problemas, las FARC
lo secuestró por allá en marzo de 2000, plagio que duró 24 horas y por el cual
uno de sus hermanos debió desembolsar la no despreciable suma de cuatro mil
millones de pesos, como lo relata alias “El Negro Antonio” integrante de esa
organización.
De acuerdo con los testimonios de dos paramilitares
presos y confesos, alias, “Ojitos” y “Menudencias”, después de ese secuestro
surgió una relación entre el famoso ciclista y el temido “Martín Llanos”, jefe
de las Autodefensas Unidas del Casanare, quien termina ofreciéndole sus
servicios criminales al “Jardinerito de Fusagasugá”
En su espeluznante relato a la justicia Luis Fernando
Gómez, alias “Ojitos” cuenta como “Lucho Herrera” lo recibió en su casa y luego
ofrecerle un refresco le entrega dos sobres, uno con las fotos de cuatro
personas que tenían que recoger, supuestos milicianos de las FARC que lo iban a
secuestrar y otro con cuarenta millones de pesos supuestamente para la compra
de armas y motos.
Pero ya los paramilitares de acuerdo con los mismos
testimonios habían llevado a “Lucho” al Departamento del Meta donde lo presentaron con alias
“Cascarón” o Àngel Rodrigo Daza donde sostuvieron una reunión con Martín
Llanos. Allí sellarían la alianza y este grupo criminal quedaría a disposición
del ya empresario ciclista.
Los mismos paramilitares descubrirían después que el “Jardinerito”
los había engañado y que las hoy víctimas del monstruoso crimen de lesa
humanidad no eran guerrilleros, ni milicianos, ni secuestradores sino modestos
campesinos a quienes “Lucho” simple y llanamente los quería despojar de sus
tierras para extender sus feudos. Eran sus vecinos, informa Noticias Uno
pruebas y testimonios en mano.
Dicho noticiero presenta el testimonio de Andrés Fabián Rodríguez Torres, testigo y sobrino de una de las víctimas, relata que tanto su padre como su señora madre fueron empleados de “Lucho”, narra como llegaron supuestos agentes del DAS con gorras y brazaletes para llevarse por la fuerza a las víctimas.
Oscar Andrés Huertas Sarmiento, conocido en el mundo
del crimen con el alias de “Menudencias” reconoció ante los jueces su
participación en los homicidios, tal como lo narran otros testigos, incluso
confiesa que las víctimas fueron sepultadas en la misma finca de “Lucho
Herrera”, de acuerdo con la versión hecha pública este fin de semana por
Noticias Uno.
“Metimos dos en el platón y dos en la parte delantera
los inhumamos en la vía Novilleros a La Aguadita, en una finca sobre el borde
de la carretera, los degollamos y luego los descuartizamos con machete” relata
el criminal.
“No eran milicianos, era por tierra, cuenta el agresor
quien reconoce el engaño del cual fueron objeto por parte del legendario
ciclista”
Más de veinte años después la coja y ciega justicia
comienza a reaccionar, a comienzos de este mes de abril, el Juzgado Cuarto
Penal Municipal del Circuito de Fusagasugá, convalidó el aporte de los
testigos, decretó una pena anticipada de 22 años de cárcel para alias “Ojitos”
y ordenó que se investigue la conducta del señor Herrera Herrera.
“Compulsar
copias ante la Fiscalía General de la Nación en contra de Lucho Herrera con el
fin de que, en el evento de que no se haya adelantado investigación, se
investigue la presunta participación en las conductas punibles de desaparición
forzada agravada en concurso homogéneo y homicidio agravado” Dice el despacho
judicial.
Las
víctimas de esta siniestra historia, fueron identificadas como: Gonzalo
Guerrero Jiménez, Víctor Manuel Rodríguez Martínez, José del Carmen Rodríguez
Martínez y Diuvisaldo Torres Vega.
Luis Alberto Herrera Herrera, “Lucho Herrera” o el
“Jardinerito de Fusagasugá” es un hombre poderoso en esta región, fuera de
dinero y popularidad como ciclista, goza del buen trato de la prensa, desde
luego también como todo sindicado de la presunción de inocencia hasta no ser
vencido en juicio.
Sin duda será un proceso complejo, pese al amplio acervo
probatorio ya en manos de la justicia, aunque existe una alta probabilidad que
si la Fiscalía General de la Nación no declara esta horrenda masacre crimen de
lesa humanidad, se corre el riesgo de un vencimiento de términos. Amanecerá y
veremos a un “Lucho” ya no en el recuerdo pedaleando por las carreteras de
Europa, sino caminando hacia los despachos judiciales con el sol sobre sus espaldas
y una gloria que lastimosamente y después de tantos años se desvanecerá dejándolo
convertido en un ídolo de barro.
Urabá-abril de 2025.
