La agrupación política se diluye como el agua entre los dedos, absorbida por la soberbia, el totalitarismo y el unanimismo.
Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/El Pregonero del Darién
El
llamado Cañizalismo, un grupo político que nació y creció en los entornos de
Jairo Banquet, quien construía ladrillo a ladrillo un proceso para llegar a la
alcaldía de Apartadó, logró un objetivo único. Ocupar el primer cargo público
de este municipio.
Quizá
ese haya sido su objetivo, vaya uno a saber, pero el comportamiento de los dueños
del aviso así lo dejan entrever, de ahí para allá no hay otro norte, demostraron
que no había proceso político construido, apuestas hacia el futuro, sino un
afán prioritario por llegar a la alcaldía. De ahí para arriba que se joda el
que sea, especialmente los que hacen fila en ese grupo para mantenerse en el
poder.
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| Wilmar Jaramillo Velásquez |
El
poder corrompió rápidamente la mente y el comportamiento de quienes tenían la responsabilidad
de darle continuidad a un proyecto que pintaba bien, habían logrado algo que
pocos políticos obtienen, mover a la juventud de una manera masiva y ese capital
lo arrojaron por la borda en muy corto tiempo, no pudieron manejar la borrachera
de poder.
Hoy el
gran damnificado es el más posible sucesor al trono, Adolfo Romero, quien
pagará injustamente los platos rotos, pues ha hecho carrera desde abajo,
creciendo y capacitándose. Será la víctima mayor de este colapso. El chivo
expiatorio dicen otros.
Darle
la espalda al electorado, a los grupos de apoyo, desconocer sus aportes para asegurar el triunfo, es común en la politiquería de
oficio, pero también es común que ese electorado cada día más cualificado, así dichos
politiqueros no lo entiendan, no lo perciban, también pasa su cuenta de
cobro en las urnas y es allí
donde el cañizalismo
recibirá una paliza inolvidable, además
de no repetir alcaldía como se puede palpar
ya en la arena política, su
representación en el Concejo Municipal será reducida a la mínima expresión.
Hoy es muy
común ver en otras toldas políticas a líderes y simples votantes que
depositaron su confianza en este proceso, desmotivados ante la desatención y el
desprecio con el que les han respondido, cansados de la amplia publicidad
engañosa, con la que aún llenan vallas y anuncios de la prensa prepaga.
Hace
unos meses escribía que esta agrupación política era flor de un día, hoy el
tiempo lo fue confirmando, cuando estamos a un poco más de un año de dejar el
poder.
El
problema es que la situación de Apartadó, se replica en otros municipios del
eje bananero, donde otros reyezuelos fueron elegidos por unos votantes ávidos
de cambio como Turbo específicamente y hoy los resultados son totalmente
diferentes.
Estos comportamientos
están fortaleciendo tercerías que vienen avanzando silenciosamente,
construyendo, proponiendo, el elector es cada día más difícil de manipular, hay
en la arena política una franja muy amplia que lee, que se informa, que
reclama, que no traga entero, que insiste en un cambio real, para salirse de
esa matriz, corrupta, descompuesta, politiquera y mentirosa que tanto daño le
hace al desarrollo de los pueblos.
Muy
probable que estos vendedores de humo logren grandes progresos personales y que
sus núcleos de poder reciban de manera directa grandes beneficios; pero también
la historia nos ha demostrado que estos procesos son flor de un día, que los
problemas que deben afrontar una vez salidos de la burbuja en que los metió la
soberbia, les convierten la vida en una pesadilla.
Urabá-septiembre-07/2022.

