lunes, 28 de noviembre de 2022

Mejorando la calidad de vida con pequeñas grandes obras

“Recibimos este mejoramiento con mucha felicidad, le agradecemos a todos… Desde los trabajadores, el equipo técnico y también los cooperantes, con mi mamá todo ha mejorado”.

La trombosis y el lupus son dos enfermedades con las que convive a diario Lily Johana Sierra Castaño y no precisamente porque las padezca. Ella es una mujer luchadora, residente del barrio Obrero de Apartadó a quien la condición de su madre y abuela le ha enseñado a expandir sus límites y trazarse nuevos desafíos.

Antes y despues

Débora María Ruiz González es la abuela; tiene 69 años y debido a un derrame cerebral que sufrió durante la pandemia tiene movilidad reducida y grandes dificultades para valerse por sí misma. Quien padece lupus es Beatriz Elena Castaño, madre Lily, ella pese a tener también problemas de rodilla trabaja diariamente para mejorar la calidad de vida de su familia.

La familia beneficiada

Estas tres mujeres son las beneficiarias del programa “Mejoramientos sin barreras”, el proyecto de la Fundación Forjando Futuros y Asamblea de Cooperación por la Paz que pretende garantizar el derecho a la vivienda digna para personas con discapacidad y eliminar los obstáculos de acceso. Esto es posible gracias al financiamiento del Ayuntamiento de Cádiz, España.

El mejoramiento en la vivienda de las Ruiz González se basó en la construcción de un baño con piso antideslizante y la renovación de la zona de ropas, ambas cuentan con todas las especificaciones técnicas necesarias para que la calidad de vida mejore.



Antes y durante el proceso

Gracias a esta nueva construcción la familia comenzó a desarrollar su vida dentro de la vivienda de forma más segura, digna y cómoda. “Ahora la abuela y la mamá no tienen tantos problemas para ir al baño… van solas y no tengo que estar pendiente de ellas todo el tiempo. Es más seguro porque sé que no se van a resbalar, estoy más tranquila” dice Lily la propietaria de la vivienda.

En este caso, además, se realizó un levantamiento del suelo de aproximadamente 40 cm para evitar que cuando llueva ocurra alguna inundación, una emergencia que era común ya que la vivienda se construyó con piso en tierra y al nivel de la calle. 

“Recibimos este mejoramiento con mucha felicidad, le agradecemos a todos… Desde los trabajadores, el equipo técnico y también los cooperantes, con mi mamá todo ha mejorado” dice Beatriz Elena Castaño.

Para realizar la obra fue necesario demoler el lavadero y el baño en su totalidad; la intervención incluyó también: trabajos de plomería, enchape de pared y de piso, combo sanitario, barras de apoyo, ducha y teleducha, puerta en acrílico, entre otros. Gestiones adicionales que hace la Fundación Forjando futuros para que personas como Débora y Beatriz mejoren su autonomía e intimidad.

Misión cumplida

Lily, entretanto, continuará cuidándolas y fortaleciendo la venta de alimentos que tiene afuera de la casa para no dejarlas solas en ningún momento.

Este es un ejemplo de cómo la cooperación internacional suma al desarrollo de la región de Urabá, mejorando la vida de cientos de familias en el territorio y la dignificación de la existencia. Una contribución más al desarrollo para la paz y del trabajo que realiza la Fundación Forjando Futuros en Colombia.