martes, 20 de junio de 2023

El viejo país no soporta un demócrata

La palabra más decente para calificar al presidente Petro es “depredador de la prensa”, una oposición pobre, mediocre, desorientada que se aferra al viejo poder, sus aliados en los medios para destruir el cambio.

Wilmar Jaramillo Velásquez/Opinión/ el Pregonero del Darién.

Wilmar Jaramillo Velásquez
La última y más fuerte arma de la extrema derecha colombiana para poner el palo en la rueda del cambio, son los medios de comunicación, propiedad de grandes empresarios y de verdad que están haciendo daño, pero también ellos van rumbo al despeñadero, es más lo que están perdiendo que lo que han ganado.

La vieja y obsoleta prensa colombiana es visceralmente partidista, de ahí su reacción negativa al perder el poder, ahora es utilizada, no como un medio de información, sino como arma de guerra política para desinformar, para hacer el mayor daño político al gobierno del cambio, para destruir sus avances, para distorsionar todo lo que hace y al mejor estilo del Joseph Goebbels, repetir y repetir mentiras hasta convertirlas en verdades sin el menor pudor.

Entre tanto uno se pregunta qué estará pasando en las facultades de periodismo con los nuevos comunicadores, escuchando el mismo discurso obsoleto e inaplicable de la objetividad, de imparcialidad y equilibrios informativos, del derecho a la información, cuando salen a la calle hacer justamente lo contrario, lo que les dictan sus superiores que de paso cumplen órdenes de editores amaestrados y de los dueños del negocio.

Para estos momentos de crisis, falta que si nos hace Javier Darío Restrepo, volver a repasar sus textos y manuales de ética, pues justamente ética, valores, principios y profesionalismo es lo que necesitamos por estos tiempos, un periodista con esta formación además básica y elemental, jamás publicaría informaciones criminales, oprobiosas, falsas y de paso mediocres, como lo vienen haciendo las señoras Vicky Dávila en Semana, Salud Hernández, María Andrea Nieto, Luis Carlos Vélez y Néstor Morales entre otros.

En Colombia cerraron el Espectador, políticos aliados con el narcotráfico asesinaron a su director, don Guillermo Cano, el país registra una de las más altas cifras de asesinatos y persecución a la prensa, Daniel Coronel y Gonzalo Guillén fueron chuzados y perseguidos en los más oscuros tiempos del matarife, muchos otros huyeron para proteger sus vidas, el “Demócrata” Cesar Gaviria desató una guerra jurídica contra la libertad de prensa e hizo aprobar millonarias  multas y sanciones contra periodistas.

Hoy está en marcha un bloque de por lo menos diez medios de comunicación de alto impacto en la opinión pública para acorralar al presidente Petro, en lo que los expertos han denominado con sobradas pruebas “un golpe de estado blando” que de blando no tiene nada, es duro y de frente.

Por la borda han echado la ética y elementales principios del periodismo, se entregaron a la dictadura cruel del clic, a la búsqueda de las audiencia con el todo se vale, sin medir el costo beneficio, van rumbo al suicidio, al tiempo que su desprestigio crece, no pierden credibilidad porque simplemente no la tienen, pero los medios alternativos y muchas plataformas digitales crecen desmedidamente frente a sus narices, pero tienen el cinismo y la cobardía de calificar a Petro como “depredador de la prensa”.

En Estados Unidos que “nos tiró línea” por décadas sobre cómo hacer periodismos, que nuestras facultades copiaron al dedillo su modelo, incluso bajo la influencia de la Unesco, el debate sobre el comportamiento de los medios está que arde como lo afirma el analista Iker Seisdedos en un extenso ensayo cargado de documentadas y autorizadas fuentes de todos los matices, titulado: ¿Ha muerto la objetividad en los medios (si es que alguna vez existió) ?, publicado por el diario El país de España.

Al viejo país, al inventor de ese monstruo de siete cabezas llamado corrupción, del cual se han alimentado durante la última centuria, le estorba un demócrata, no le queda sino la infamia, llevar a los pobres como ovejas al esquiladero a marchas en contra de las reformas, a punta de las mentiras que multiplican las 24 horas del día por esos medios de desinformación como si estuviésemos en plena gloria del poderío Nazi.

Nos han llevado a insólitos que, mientras se robaron más de medio billón de pesos de un fondo de las reservas de las Fuerzas Armadas a estos los utilizan marchar en contra de quien descubrió el robo y está buscando la plata, ponen a marchar e insultar al presidente a un puñado de obreros de Rappi, por que el nuevo gobierno trabaja en mejorar su forma leonina de contratación.

Todas las mentiras de la extrema derecha contra  el gobierno de Petro se cayeron: Cero expropiaciones, economía en recuperación, inflación y desempleo bajando, aumento de la inversión extranjera, caía del dólar, total respaldo de la comunidad internacional a sus reformas, incluyendo la OCDE, pero a los empresarios de la muerte los asusta  que les quiten el manejo  privado de 70 billones de pesos al año, con los que promovían el paseo de la muerte, construían lujosos condominios, compraban equipos de fútbol y financiaban las campañas políticas de los corruptos para seguir en ese círculo vicioso, donde  todo importaba, menos la salud de los colombianos.

Este raund entre el viejo y descompuesto país y el cambio que se vislumbra, lo ganará el pueblo organizado y los corruptos seguirán marchando, ladrándole a la luna en su afán por no perder o recuperar sus privilegios.

No importa que sigamos viviendo bajo el umbral del realismo mágico, la realidad siempre superará la ficción en esta patria grande.

Pereira/junio 20/ 2023.

 Los interesados en el documento de Iker Seisdedos pueden acceder en el siguiente enlace:

https://elpais.com/ideas/2023-05-28/ha-muerto-la-objetividad-en-los-medios-si-es-que-alguna-vez-existio.html#?rel=mas