La palabra más decente para calificar al presidente Petro es “depredador de la prensa”, una oposición pobre, mediocre, desorientada que se aferra al viejo poder, sus aliados en los medios para destruir el cambio.
Wilmar Jaramillo
Velásquez/Opinión/ el Pregonero del Darién.
| Wilmar Jaramillo Velásquez |
La
vieja y obsoleta prensa colombiana es visceralmente partidista, de ahí su
reacción negativa al perder el poder, ahora es utilizada, no como un medio de
información, sino como arma de guerra política para desinformar, para hacer el mayor
daño político al gobierno del cambio, para destruir sus avances, para
distorsionar todo lo que hace y al mejor estilo del Joseph Goebbels, repetir y repetir
mentiras hasta convertirlas en verdades sin el menor pudor.
Entre tanto uno se pregunta qué estará pasando en las facultades de periodismo con los nuevos comunicadores, escuchando el mismo discurso obsoleto e inaplicable de la objetividad, de imparcialidad y equilibrios informativos, del derecho a la información, cuando salen a la calle hacer justamente lo contrario, lo que les dictan sus superiores que de paso cumplen órdenes de editores amaestrados y de los dueños del negocio.
Para estos momentos de crisis, falta que si nos hace Javier Darío Restrepo, volver a repasar sus textos y manuales de ética, pues justamente ética, valores, principios y profesionalismo es lo que necesitamos por estos tiempos, un periodista con esta formación además básica y elemental, jamás publicaría informaciones criminales, oprobiosas, falsas y de paso mediocres, como lo vienen haciendo las señoras Vicky Dávila en Semana, Salud Hernández, María Andrea Nieto, Luis Carlos Vélez y Néstor Morales entre otros.
En
Colombia cerraron el Espectador, políticos aliados con el narcotráfico
asesinaron a su director, don Guillermo Cano, el país registra una de las más
altas cifras de asesinatos y persecución a la prensa, Daniel Coronel y Gonzalo
Guillén fueron chuzados y perseguidos en los más oscuros tiempos del matarife,
muchos otros huyeron para proteger sus vidas, el “Demócrata” Cesar Gaviria
desató una guerra jurídica contra la libertad de prensa e hizo aprobar
millonarias multas y sanciones contra
periodistas.
Por la
borda han echado la ética y elementales principios del periodismo, se entregaron
a la dictadura cruel del clic, a la búsqueda de las audiencia con el todo se
vale, sin medir el costo beneficio, van rumbo al suicidio, al tiempo que su
desprestigio crece, no pierden credibilidad porque simplemente no la tienen, pero
los medios alternativos y muchas plataformas digitales crecen desmedidamente frente
a sus narices, pero tienen el cinismo y la cobardía de calificar a Petro como “depredador
de la prensa”.
En
Estados Unidos que “nos tiró línea” por décadas sobre cómo hacer periodismos, que
nuestras facultades copiaron al dedillo su modelo, incluso bajo la influencia de
la Unesco, el debate sobre el comportamiento de los medios está que arde como
lo afirma el analista Iker Seisdedos en un extenso ensayo cargado de documentadas
y autorizadas fuentes de todos los matices, titulado: ¿Ha muerto la objetividad
en los medios (si es que alguna vez existió) ?, publicado por el diario El país
de España.
Al
viejo país, al inventor de ese monstruo de siete cabezas llamado corrupción,
del cual se han alimentado durante la última centuria, le estorba un demócrata,
no le queda sino la infamia, llevar a los pobres como ovejas al esquiladero a marchas
en contra de las reformas, a punta de las mentiras que multiplican las 24 horas
del día por esos medios de desinformación como si estuviésemos en plena gloria del
poderío Nazi.
Nos han
llevado a insólitos que, mientras se robaron más de medio billón de pesos de un
fondo de las reservas de las Fuerzas Armadas a estos los utilizan marchar en
contra de quien descubrió el robo y está buscando la plata, ponen a marchar e
insultar al presidente a un puñado de obreros de Rappi, por que el nuevo
gobierno trabaja en mejorar su forma leonina de contratación.
Todas
las mentiras de la extrema derecha contra
el gobierno de Petro se cayeron: Cero expropiaciones, economía en
recuperación, inflación y desempleo bajando, aumento de la inversión extranjera,
caía del dólar, total respaldo de la comunidad internacional a sus reformas, incluyendo
la OCDE, pero a los empresarios de la muerte los asusta que les quiten el manejo privado de 70 billones de pesos al año, con los
que promovían el paseo de la muerte, construían lujosos condominios, compraban equipos
de fútbol y financiaban las campañas políticas de los corruptos para seguir en
ese círculo vicioso, donde todo
importaba, menos la salud de los colombianos.
Este
raund entre el viejo y descompuesto país y el cambio que se vislumbra, lo ganará
el pueblo organizado y los corruptos seguirán marchando, ladrándole a la luna
en su afán por no perder o recuperar sus privilegios.
No importa
que sigamos viviendo bajo el umbral del realismo mágico, la realidad siempre superará
la ficción en esta patria grande.
Pereira/junio
20/ 2023.
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