martes, 13 de junio de 2023

Los niños de la selva

Si eres un niño la selva se hace guardiana de tu fragilidad, si la sabes caminar humilde, ella te guía a las regiones amigas lejos del peligro.

Juan Fernando Uribe*/Opinión/ El Pregonero del Darién

Médico/Juan Fernando Uribe
La selva a veces es oscura, otras, luminosa, amiga y alegre, también misteriosa y sobrecogedora. Sus colores cambian a sombras y sus sonidos varían dependiendo de los hados que la habitan, en sus árboles tienen sagradas moradas los espíritus del día y la noche En sus arroyos y cascadas canta el agua a la par de las aves un himno a la vida y al misterio.

En la selva vive también el hombre con su humildad de ser pequeño y bendecido, ella lo protege, lo alimenta y lo guarda llenándolo de belleza y humildad, lo sabe cuidar como a un hijo travieso, pero también sabio y generoso.

Si la has amado, también sabes que te prodiga el alimento preciso, el remedio oportuno y el descanso lejos de los riegos del que no lee en sus cuadrantes las áreas vedadas a otras entidades que subyacen al acecho solo controladas por los hados que te pueden llevar de nuevo a la luz.

La labor de los caballeros del ejército, de los indígenas amigos y de las madres que llevaron a cabo el rescate de los niños de la selva, quedará en la historia de Colombia como una epopeya de amor y respeto por la vida, un canto a la esperanza para llegar al nido en el que ella dadora de vida, protege a sus hijos cuando ya querían fundirse en el verdor de sus aguas y la espesura.

La lección llega sorprendiendo al mundo, en una nueva ruta de respeto por la vida trazada para Colombia. El amor por el desposeído ha escrito un capítulo más, más amable, más justo, más inteligente.

*Médico pediatra.