Como era de esperarse, los más grandes elogios y agradecimientos fueron para la directora de la Fundación, la hermana de la Presentación, Carolina María Agudelo, alma y nervio de la institución.
Hermana de la Presentación, Carolina María Agudelo
La Fundación Diocesana Compartir, celebró sus 25 años de vida de servicios a las viudas y huérfanos de la guerra en Urabá, con una homilía en la Iglesia catedral, presidida por Monseñor Hugo Alberto Torres Marín, acompañado de otros sacerdotes.
Una sencilla pero vistosa ceremonia cargada de simbolismos, en la cual se representó el pan, el vino, la vivienda y todos aquellos beneficios que Compartir entrega a diario a la población vinculada a sus programas.
“Compartir no es un instrumento de proselitismo, las personas beneficiadas con las viviendas no se las deben a Davivienda, no es una ONG donde los recursos se quedan en administración, este es un acto de fe, donde se dignifica a las viudas, donde se dignifica a los huérfanos, donde se administra con transparencia y donde los libros siempre están a disposición de las autoridades del estado” dijo Monseñor Hugo Alberto Torres Marín, al tiempo que hizo un repaso, por cada uno de los proyectos que desarrolla Compartir en Urabá.
Como era de esperarse, los más grandes elogios y agradecimientos fueron para la directora de la Fundación, la hermana de la Presentación, Carolina María Agudelo, alma y nervio de la institución.
Conmovedores testimonios de empleados, ex empleados, huérfanos y viudas, contando como llegaron a Compartir, como los recibió la hermana Carolina y como les cambió la vida, como les tendió la mano, sin preguntar color político o credo religioso.
Luis Alfredo Señas, un estudiante de derecho, relató con la voz entrecortada por la emoción y la tristeza, como después de haber sido asesinado su padre, Compartir les brindó un techo y alimento.
Niños, mujeres y adultos de todas las condicione sociales, buscando a la hermana Carolina para abrazarla, para agradecerle o simplemente para tomarse la foto del recuerdo, fueron algunas de las escenas màs comunes durante la ceremonia aniversaria de Compartir.
La hermana Carolina por su parte, no muy dada a los discursos resumió su intervención en su frase célebre: “La Providencia se levanta más temprano que el sol” y “solo soy un instrumento en las manos de Dios, que la muerte no se vista más de indiferencia”. Ahí lo dijo todo.
El siguiente reportaje gráfico registra algunos de los aspectos más destacados de la ceremonia aniversaria, Compartir; 25 años- Textos y fotografías. EL PREGONERO DEL DARIÈN, además, espere en nuestra edición impresa de marzo un amplio reportaje con la hermana Carolina María Agudelo.