Parece que las nuevas generaciones están listas para juzgar en las urnas a los HP´s que nos han privado por años de un congreso verdaderamente honorable.
Por: Alejandro Aguirre Mazo/El Pregonero del Darién
Este dilema moral debería ocupar la cabeza de algunos líderes políticos y empresariales de Antioquia por estos días. El matiz liberal denominado “Equipo de la Renovación” liderado por el Bachiller Julián Bedoya cierne las fuerzas de su maquinaria clientelista sobre amplias regiones de la geografía antioqueña que incluyen en Sur del Valle de Aburrá, el Norte de Antioquia y con inusitada fuerza en Urabá.
| Alejandro Aguirre Mazo |
Se trata de una especie de Santofimio que ha acumulado una
maquinaria increíble de contratación a costa de mandatarios locales
blandengues, inexpertos y sin escrúpulos que, con los años, le fueron abriendo
campo a una especie de cartel de contratación de empresas asociadas a las
campañas y a la vida personal del Honorable Parlamentario (HP).
Hoy
los electores y los líderes políticos de nuestro Departamento tienen la
oportunidad de decirle NO al continuismo de esta maquinaria en cuerpo ajeno, y
es que justamente en cada una de las regiones tenemos la oportunidad de
promover liderazgos locales, que no tengan ese tipo de vínculo miserable con el
entramado electoral y clientelista que ha acumulado Bedoya en pocos años.
Ojalá
los ciudadanos seamos capaces de darle una lección en cuerpo ajeno al Honorable
Parlamentario, mostrándole que los nuevos liderazgos, marginados de su
maquinaria obtienen el favor del votante, enterrando de una vez por todas ese
capítulo triste de la política local que pareció más bien la renovación de las
costumbres politiqueras que tanto detestamos: compra de conciencias, de
líderes, coimas, contratos amañados e injerencia en la gestión local.
Recuerden
que, por causa de empresas electorales como esa, fue que se produjeron los
reclamos del estallido social reciente. Parece que las nuevas generaciones
están listas para juzgar en las urnas a los HP´s que nos han privado por años
de un Congreso verdaderamente Honorable, votando por líderes locales, creyendo
en nuestra propia gente.