A la derecha le fue mejor de lo esperado en la primera vuelta. Aquí un análisis sobre lo que pasó y qué esperar para el 30 de octubre.
Por: Juliana Alice Fernándes Goncalves*/Análisis de la noticia/Razón Pública/ El Pregonero del Darién.
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| La segunda vuelta será este 30 de octubre |
El contexto
Un
intenso clima político, acompañado de manifestaciones y disturbios, antecedió a
la primera vuelta de las elecciones em Brasil del pasado 2 de octubre. La
segunda vuelta será el 30 de octubre, así que es probable que en las próximas
semanas el conflicto sea aún más intenso.
El
escenario tumultoso empezó a caldearse en el 2013, cuando el descontento por el
aumento en los precios del transporte y las críticas al gasto público dedicado
a la Copa Mundial de Fútbol y a los Juegos Olímpicos provocaron una ola de
protestas.
A esto
se sumaron el impeachment del 2015 contra la presidenta Dilma
Rousseff (Partido de los Trabajadores – PT) bajo la acusación de violar la Ley
de Presupuesto, y después la aprobación de la reforma laboral bajo el gobierno
interino de Michel Temer, vicepresidente en ese momento.
El
escenario político era inestable, y se produjo un giro hacia el
conservadurismo, de modo que los programas progresistas comenzaron a ser
atacados sistemáticamente. Los discursos contra la llamada «ideología de
género» cobraron fuerza y las noticias falsas recibieron un gran impulso.
En ese
contexto, en 2018 el exmilitar de extrema derecha, Jair Bolsonaro, fue elegido
presidente de la República tras la condena penal por corrupción del
expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los
Trabajadores – PT), que era su principal oponente. En estos últimos cuatro años
han pasado muchas cosas, incluida una pandemia que ha dejado casi 700.000
muertos hasta la fecha.
El juicio
contra Lula fue anulado, de manera que pudo regresar a enfrentarse contra una
extrema derecha que, a juzgar por los resultados de esta primera vuelta,
todavía conserva mucha fuerza.
Elecciones generales del 2022
Los
cargos en disputa este 2 de octubre eran la Presidencia de la República, la
Cámara de Diputados y Diputadas, los Gobiernos de los Estados y el Distrito
Federal y un tercio del Senado Federal.
Casi el
80% del electorado votó, es decir, más de 123 de un total de 156 millones de
personas aptas para votar. Aunque es el electorado más numeroso en la historia
de Brasil, el índice de abstención fue del 20,95%, el más alto que se haya
registrado.
"El porcentaje de votos a favor de Bolsonaro fue más alto de lo esperado, incluso considerando el margen de error de las encuestas"
Según
el Tribunal Superior Electoral, en la primera vuelta de las elecciones de este
año hubo 118 millones de votos válidos y 3,4 millones de votos nulos. Las
papeletas en blanco representaron 1,9 millones.
Lula versus Bolsonaro
En
cuanto a la disputa presidencial, Lula ganó la primera vuelta y se enfrentará
el 30 de octubre con Bolsonaro, que quedó en segundo puesto.
Las
encuestas previas a las elecciones mostraban una ventaja de Lula sobre
Bolsonaro de casi 14 puntos porcentuales. Según ese estimado, era posible que
Lula obtuviera el 50%+1 de los votos necesarios para ganar en primera vuelta.
Pero el
porcentaje de votos a favor de Bolsonaro fue más alto de lo esperado, incluso
considerando el margen de error de las encuestas. Se esperaba que lograra
alrededor del 37% de los votos, pero en realidad obtuvo el 43,2%, mientras que
Lula tuvo el 48,43%.
¿Cómo
explicar esos votos que no previeron las encuestas?
Es
posible que se deban a lo que llamamos “voto avergonzado”, personas que no
expresan su preferencia política en los sondeos por vergüenza o miedo,
especialmente si es contraria a la opinión dominante dentro de su entorno
social.
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| Luiz Inácio Lula Da Silva |
Otra
posibilidad es que los votantes de Bolsonaro desconfiaran de las encuestas y
por tanto no respondieran a ellas, ya que el presidente atacó en varias
ocasiones a las encuestadoras que lo mostraban rezagado, y las acusó de
mentirosas y viciadas.
Los
resultados legislativos y los gobiernos de los estados
En el
poder legislativo, se eligió un Senado Federal extremadamente conservador, que
incluye a muchos miembros del actual gobierno federal.
Con el
apoyo de la gran bancada del PL, el actual partido de Bolsonaro, si llegase a
ganar la presidencia sería más fácil para él gobernar, e incluso tomar medidas
muy drásticas, como hacer que los ministros del Supremo Tribunal Federal sean
sometidos al impeachment.
En cambio,
un eventual gobierno de Lula encontraría más resistencia de parte del Congreso.
En su primer mandato, que comenzó en 2003, Lula también se enfrentó a un
Congreso conservador y pudo gobernar, pero ahora se trata de una derecha con
más espacio y poder.
Por
otro lado, en la Cámara de Diputados hubo candidatas y candidatos elegidos que representan
agendas muy importantes para la izquierda política o progresista. Por ejemplo,
mujeres indígenas y trans elegidas como diputadas federales por primera vez.
Hay que
reconocer que los partidos de izquierda y de centro-izquierda tuvieron un
aumento significativo de su representación en términos de diputadas y diputados
federales. Además, parece que los partidos tradicionales de la derecha
brasileña se están reduciendo y perdiendo espacio, como es el caso del Partido
de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
En
cuanto a los gobiernos de los estados, ya se han decidido 14 en la primera
ronda, entre ellos Minas Gerais, Rio de Janeiro y el Distrito Federal.
Los demás, entre los que se encuentra São Paulo, sólo se decidirán en la
segunda vuelta.
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| Jair Bolsonaro |
Expectativas para la segunda vuelta
En esta
primera semana tras los resultados de las elecciones, varios líderes políticos
han expresado su apoyo a uno de los dos candidatos presidenciales. Las mayores
expectativas recayeron sobre Simone Tebet y Ciro Gomes, que ocuparon el tercer
y cuarto lugar, con el 4,2% y el 3% de los votos respectivamente:
El
domingo, Tebet, del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), un partido
considerado de centro-derecha, dijo que no vacilaría en tomar partido y
finalmente confirmó su apoyo a Lula; pero su partido acabó por dejar en
libertad a sus miembros para votar como prefieran.
Por
otro lado, los dirigentes del Partido Democrático Laborista (PDT), al que
pertenece Ciro Gomes, indicaron su apoyo a Lula como lo habían hecho en otras
ocasiones para la segunda vuelta. Y Gómez siguió su orientación, pero desde una
postura crítica.
Para la
segunda ronda, es poco probable que quienes ya votaron por Lula o por Bolsonaro
cambien de opinión. Así que las campañas deberían dirigirse:
A
quienes no votaron —recordemos que el nivel de abstención fue alto—, que son
personas indecisas y/o descontentas con el escenario político actual; y
A los
votantes de Simone Tebet y Ciro Gomes, porque su apoyo a Lula no necesariamente
implica la transferencia de sus votos.
La
izquierda radical también tenía candidatos y candidatas que ya han declarado su
apoyo crítico a Lula. El ex presidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB) mostró
su apoyo a la candidatura de Lula.
Por el
otro lado, Bolsonaro ha recibido el apoyo de candidatos de su partido que
ganaron en estados grandes. Y en noticias publicadas en varios periódicos, se
anunció el apoyo del ex presidente interino Michel Temer (MDB) al candidato
Bolsonaro, aunque horas después fue desmentido.
"Lula también se enfrentó a un Congreso conservador y pudo gobernar, pero ahora se trata de una derecha con más espacio y poder"
Lula
estuvo muy cerca de ganar las elecciones en la primera vuelta, a menos de un
2%. Y en el pasado siempre ha ganado en la segunda vuelta quien salía en cabeza
en la primera. Pero considerando la alta votación de Bolsonaro y la ventaja de
la derecha en estados clave, se considera que el escenario sigue en
disputa.
Las próximas semanas de campaña serán decisivas para lo que le espera a Brasil en el 2023 y seguramente el clima político no se calmará luego del 30 de octubre, ni tal vez durante los próximos años.
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| Juliana Alice Fernándes Goncalves |




