sábado, 23 de octubre de 2021

Perfil de “Otoniel Úsuga”, capturado en Urabá

 

Dairo Antonio Úsuga alias Otoniel, era sometido a un fuerte cerco militar desde hacía varios años, hasta caer en manos de las autoridades en la región de Urabá, su centro de operaciones. “Otoniel” fue retenido en la tarde de este sábado en el Cerro del Yoki, zona rural del corregimiento de El Totumo, en Necoclí.

(Resumen-Caracol Radio- Infobae-Insight Crimen-El Pregonero del Darién)

Alias Otoniel, tras  su captura

Desde la mañana lunes14 de junio, Noticias Caracol informó, en exclusiva, que en el Urabá antioqueño se adelantaba un mega operativo en contra del narcotraficante Dairo Antonio Úsuga David, reconocido en el mundo delictivo con el alias de Otoniel, y quien se convirtió en el criminal más buscado de Colombia. Úsuga es (hasta su captura) el máximo jefe del Clan del Golfo.

Cuatro meses después, hoy 23 de octubre la captura se hizo efectiva por la fuerza pública, justamente en la zona de Urabá la que siempre fue su zona de operaciones.

La captura del capo se registró en zona de rural del municipio de Necoclí, dijo el reporte oficial, al tiempo que el presidente Iván Duque comparó, la captura   con la neutralización de Pablo Escobar.

Esto dijo el presidente Duque;

 “Este es el golpe más duro que se le ha propiciado al narcotráfico en este siglo en nuestro país y este golpe solamente es comparable con la caída de Pablo Escobar en los años 90. Alias Otoniel era el narcotraficante más temido en todo el mundo, asesino de policías, de soldados y de líderes sociales”, sostuvo el presidente Duque.

Tras su captura, el capo se mostró tranquilo, desafiante y sonriente posó para las fotografías.

El Capo mostrado a la opinión pública
 Apoyo internacional

El director de la Dijín, General Fernando Murillo, aseguró, en días pasados, que son más de 1.200 hombres de las fuerzas militares (fuerza aérea y armada), y de la Policía Nacional, los que hacen parte de la operación que, además, está apoyada por “el Gobierno americano y del Reino Unido”. “Para dar con la captura del principal objetivo de alto valor de nuestro país como lo es alias Otoniel”

La inteligencia militar había revelado también que Alias Otoniel padece diabetes y sufre dificultades físicas que han sido consecuencia de recientes golpes de la fuerza pública. “Sus problemas de salud le estarían impidiendo hacer mayores esfuerzos y movimientos” sin embargo el capo hoy se mostró, altivo y en aparentes buenas condiciones físicas.

Alias ‘Otoniel’ tiene en su lista más de 130 procesos judiciales abiertos en Colombia. Hizo parte del Ejército Popular de Liberación (EPL) en los años ochenta y, tras desmovilizarse, entró a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Posteriormente creó las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), a quienes las autoridades se han referido, en los últimos años, como el Clan del Golfo.

La foto más popular del capo
en los últimos tiempos

Perfil de “Otoniel”

(Insight-Crime) Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”, es el comandante en jefe de la organización criminal más poderosa de Colombia, y el hombre más buscado del país. Pero parece que está perdiendo las riendas del poder a medida que las autoridades se le acercan cada vez más, y es posible que sus días en la élite del hampa colombiana estén contados.

Historia

Otoniel empezó su carrera criminal dentro del antiguo grupo guerrillero el Ejército Popular de Liberación (EPL). Pese a que se desmovilizó del EPL en 1991, a la edad de 19 años, con otros 2.500 miembros de esa guerrilla, poco después regresó a combatir, cuando él y su hermano Juan de Dios Úsuga, alias “Giovanni” se enrolaron en las fuerzas paramilitares Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU).

Frecuentes operativos  tras  su captura

Posteriormente, las ACCU fueron incorporadas a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), y Otoniel fue enviado a integrar las filas del Bloque Centauros de las AUC. De allí, trabajó bajo el mando del jefe financiero del bloque, Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, lavando activos y administrando el pago de extorsiones. En 2005, volvió a entregar las armas, esta vez dentro de la desmovilización de las AUC. Una vez más, la desmovilización duró poco y Otoniel se alió con Don Mario para ayudar a formar la organización criminal conocida como Los Urabeños.

Después de que las autoridades colombianas capturaron a Don Mario en 2009, Otoniel y su hermano Giovanni asumieron el control total del grupo.

Su expansión

Bajo el comando de su hermano, los Urabeños comenzaron a expandirse por el país, usando una mezcla de violencia y acuerdos ilegales, empezando así la trayectoria que los llevaría a ser en su momento el grupo criminal más poderoso del país.

En 2012, las Fuerzas Armadas colombianas mataron a Giovanni, dejando a Otoniel como comandante en jefe de los Urabeños. Desde ese entonces ha liderado un pequeño anillo de comandancia integrado por sus antiguos compañeros del EPL y las AUC.

El Más reciente organigrama del Clan

Bajo el liderazgo de Otoniel, Los Urabeños siguieron con su expansión, absorbiendo a sus rivales o eliminándolos, y dentro de poco llegaron a ser la única organización criminal colombiana con un alcance realmente nacional. (Fuentes oficiales estiman que hoy tienen presencia en 27 departamentos del país)

En el año 2015, las fuerzas de seguridad lanzaron la Operación Agamenón, una ofensiva que desplegó a los mejores oficiales antinarcóticos y más de 1.000 policías y militares a Urabá, para debilitar las operaciones de los Urabeños y dar con el paradero de Otoniel. El jefe criminal pidió al gobierno la negociación de su sometimiento, incluso a través de una grabación en la cual hizo la solicitud públicamente en septiembre 2017, sin embargo, dichas negociaciones no culminaron en un sometimiento exitoso.

Prontuario

Otoniel es el líder de una de las organizaciones criminales más grandes de Colombia, la cual controla territorios estratégicos para la producción y el tráfico de narcóticos y ofrece sus servicios a narcotraficante independientes. También maneja rutas para sus propias actividades de narcotráfico.

Las células locales de los Urabeños participan en una variedad de actividades criminales, incluyendo la extorsión, la minería ilegal, el microtráfico y el contrabando, y muchas de esas pagan un porcentaje de sus ganancias a la comandancia nacional encabezada por Otoniel.

Una persecución de años
Aliados y enemigos

Otoniel y su hermano Giovanni expandieron la influencia de Los Urabeños a través de la confrontación violenta con sus rivales, como Los Rastrojos, mientras que se aliaban con grupos criminales locales y narcotraficantes por todo el país. En muchos casos, estos actores llegaron a hacer parte de la “franquicia” de los Urabeños. En algunas regiones, el grupo también selló acuerdos de narcotráfico con la ahora desmovilizada guerrilla las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y en Medellín hicieron un pacto con la mafia local, la Oficina de Envigado, contra quien habían librado una batalla para el control de la ciudad. También contratan a bandas locales para actividades como el microtráfico, la extorsión, y el sicariato.

En el nuevo escenario criminal que se está formando tras la desmovilización de las FARC, Los Urabeños de Otoniel han desatado disputas territoriales feroces contra la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupos ex-FARC mafia y sus antiguos aliados, Los Caparrapos, en el Bajo Cauca y sur de Córdoba. A principios de 2018, también lucharon contra elementos rebeldes locales de su propia red.

Las perspectivas de Otoniel eran bastante grises, pues no solo estaba cada vez más cercado por las autoridades, sino que también varios de sus hombres más cercanos han sido capturados o dados de baja.

“A pesar de que sigue siendo uno de los hombres más buscados de Colombia, es posible que ya no sea el criminal más poderoso. Mientras siga fugitivo en Urabá, está cada vez más aislado, y su pedido de sometimiento a las autoridades ha debilitado aún más su control de los diferentes elementos de Los Urabeños. Según fuentes, Otoniel ya no tiene la lealtad de todos los comandantes de la organización, quienes sólo obedecen sus órdenes cuando les resulta beneficioso, y probablemente sólo es cuestión de tiempo para que sea capturado, matado, o que se someta a la justicia” Había dicho en días recientes a fuerza pública.


Video oficial de la captura

Siempre Urabá

La familia  de alias Otoniel, ha estado estrechamente ligada a la región de Urabá donde además  han caído numerosos  integrantes, unos muertos en enfrentamientos  con la fuerza pública, varios de ellos hoy  en prisión o extraditados a los Estados Unidos, ampliamente  conocidos en los municipios del llamado eje bananero, incluso la  señora madre del capo, doña Celsa David, quien estaba radicada  en el municipio  de Chigorodó, falleció el seis de enero de año en curso, víctima del Covid-19, enfermedad  que se le complicó  con un paro cardiaco, cuando era traslada a un centro médico  de Montería.

Agamenón

El 15 de febrero de 2015 el gobierno nacional anunció la creación de la “Operación Agamenón”, que se estrenaba   con una “toma a Urabá” encaminada a enfrentar al más poderoso grupo heredado del paramilitarismo, comandado por alias “Otoniel”

Finalmente Agamenón muestra su trofeo

En la Operación Agamenón I se establecieron tres prioridades de intervención: sociológica, criminal y operacional. Desde ahí se derivaron cinco niveles de afectación:

De mando y control:Identificar, judicializar y capturar a integrantes, líderes y nodos de coordinación.

Estructural: Intervenir sobre el aparato armado y delictivo con una mayor presencia sobre el terreno, obstaculizando el desempeño de las redes de tráfico local e internacional y causando desabastecimiento de insumos y material bélico.

Logística: Bloquear los corredores de movilidad, afectar las finanzas, cerrar espacios a la extracción de rentas criminales y dislocar las comunicaciones de la organización.

Financiera: Intervenir directamente en las finanzas de la organización, deteniendo testaferros, líderes financieros –dentro y fuera del país- al servicio de la organización y aplicar la “extinción de dominio” sobre los bienes capturados.

Desde entonces han sido innumerables los golpes propinados a las también llamadas bandas criminales, con la incautación millonarias sumas de dinero, decenas de toneladas de cocaína, integrantes muertos en choques con la autoridad y retenidos. Finalmente fue esta Operación militar la que dio con el paradero del capo.

A esta hora Urabá vive una relativa calma y es sometida a fuerte vigilancia por parte de los organismos de seguridad del Estado, con apoyo aéreo, para evitar actos retaliatorios de este grupo criminal.

(Fotos ejército Nacional/Vídeo reseña Policía Nacional)