domingo, 24 de octubre de 2021

Siempre estarán ahí, ni hacen ni dejan hacer

Esta difícil condición humana de volvernos especialistas en ponerle el palo a la rueda y hacer propia esa malévola frase: “divide y reinarás” lo único que logra es poner las cosas más difíciles.


Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/Columnista/El Pregonero del Darién.

Hay un grupo de personas y no de ahora sino de todos los tiempos enquistados en los distintos grupos y partidos políticos, especializados en no hacer nada y fuera de eso no permitir que otros hagan, se han especializado en dividir, en ponerle el palo a la rueda y pareciera ser que eso les produce algunos réditos, de lo contrario no existirían ni se multiplicarían tanto.

El Pacto Histórico es una sumatoria de voluntades, de matices políticos empeñados en cambiar una historia partidista de 200 años, carcomida por la más deplorable corrupción, desprecio por la vida y la paz, depredadora del medio ambiente y enferma por acumular riquezas especialmente tierra, y para colmos mal habidas.


Wilmar Jaramillo Velásquez

Con entusiasmo civilista se han ido concentrando allí varias fuerzas tradicionalmente contrarias a esta hegemonía, con la salvedad que hoy se suman las bases del Partido Liberal conscientes de su responsabilidad esta si histórica y basada en los fundamentos del Ideario Liberal, vendidos al mejor postor por César Gaviria Trujillo, llevados a la subasta pública, al vulgar remate o al cambalache.

Otras fuerzas están resolviendo diferencias internas y en los próximos días se sumarán a este gran proyecto que al oído de los entendidos no tiene reversa ni pérdida, Gustavo Petro será el próximo presidente de los colombianos y así lo han venido entendiendo las mayorías del país.

La concentración de liberales registrada este fin de semana en Ibagué alrededor del Pacto Histórico, fue apoteósica, un partido, un pueblo sediento de cambio.

Lo más importante es que estas imágenes se vienen repitiendo por todo el país, generando el esperado pánico entre una extrema derecha enredada en la maraña del poder que no fue capaz en las dos últimas décadas de resolver los problemas básicos del pueblo y por el contrario ahondó la crisis acumulada en sus doscientos años de dominio.

Pero no todo es color de rosa, pequeños grupos comienzan desde las regiones a bombardear el proceso, a descalificar a sus líderes, a pescar en río revuelto y eso hace daño, el contradictor es muy poderoso y domina grandes medios de desinformación.

Por eso no se pueden desconcentrar del objetivo central, de pronto este es uno de sus objetivos; si desde los partidos, agrupaciones y organizaciones sociales aglutinadas en el Pacto Histórico no reina la sensatez, semejante esfuerzo podría darse al traste.

Escribo estas letras porque existe un puñado de personas tercamente trabajando para desprestigiar, descalificar, desautorizar, calumniar y hasta estigmatizar a Félix Amín Tovar Tafur, el hombre que le puso el pecho a Urabá en la organización de la Colombia Humana, tanto en esta zona como en el Gran Darién, fui testigo excepcional de sus recorridos por todos estos municipios, lo hizo por su cuenta, en su vehículo, pagando el combustible y los gastos adicionales que estos ejercicios demandan.

Félix cuenta con el respaldo de las directivas nacionales, lo han comisionado para apoyar varios procesos en Medellín, está disponible para aportar desde donde lo considere la Campaña.

No me queda la menor duda que Félix Amín será el hombre que tienda puentes entre el gobierno de Petro y esta región, será el enlace a quien acudiremos para poner a caminar la agenda de Urabá, y si desde ahora no lo tratamos con respeto no será fácil ir a tocar a su puerta, la comunicación con los demás directivos no es la mejor por razones de agenda nacional y de seguridad.

Es claro que cada núcleo o nodo puede trabajar en pro de la campaña, cada partido o agrupación social lo puede hacer por su lado, muchos quieren protagonismo y eso no es un delito, pero no se logra reconocimiento derribando al compañero del lado, sobre todo cuando van remando hacia un mismo objetivo.

No es justo que ahora cuando se comienza a cocinar ese gran sancocho nacional del que tanto habló Jaime Bateman, salir con estas pequeñeces, cuando la patria pide y exige, esfuerzos y sacrificios, cuando no se pueden dejar pasar estos momentos de efervescencia y calor, porque los grillos y las cadenas que nos esperan serán más oprobiosos que los vividos hasta el día de hoy en estos 200 años de hegemonía partidista.

Urabá-octubre-24/2021