Esta difícil condición humana de volvernos especialistas en ponerle el palo a la rueda y hacer propia esa malévola frase: “divide y reinarás” lo único que logra es poner las cosas más difíciles.
Hay
un grupo de personas y no de ahora sino de todos los tiempos enquistados en los
distintos grupos y partidos políticos, especializados en no hacer nada y
fuera de eso no permitir que otros hagan, se han especializado en dividir, en
ponerle el palo a la rueda y pareciera ser que eso les produce algunos réditos,
de lo contrario no existirían ni se multiplicarían tanto.
El
Pacto Histórico es una sumatoria de voluntades, de matices políticos empeñados
en cambiar una historia partidista de 200 años, carcomida por la más deplorable
corrupción, desprecio por la vida y la paz, depredadora del medio ambiente y
enferma por acumular riquezas especialmente tierra, y para colmos mal habidas.
Con
entusiasmo civilista se han ido concentrando allí varias fuerzas
tradicionalmente contrarias a esta hegemonía, con la salvedad que hoy se suman
las bases del Partido Liberal conscientes de su responsabilidad esta si
histórica y basada en los fundamentos del Ideario Liberal, vendidos al mejor
postor por César Gaviria Trujillo, llevados a la subasta pública, al vulgar
remate o al cambalache.
Otras
fuerzas están resolviendo diferencias internas y en los próximos días se
sumarán a este gran proyecto que al oído de los entendidos no tiene reversa ni
pérdida, Gustavo Petro será el próximo presidente de los colombianos y así lo
han venido entendiendo las mayorías del país.
La
concentración de liberales registrada este fin de semana en Ibagué alrededor
del Pacto Histórico, fue apoteósica, un partido, un pueblo sediento de cambio.
Lo
más importante es que estas imágenes se vienen repitiendo por todo el país,
generando el esperado pánico entre una extrema derecha enredada en la maraña
del poder que no fue capaz en las dos últimas décadas de resolver los problemas
básicos del pueblo y por el contrario ahondó la crisis acumulada en sus
doscientos años de dominio.
Pero
no todo es color de rosa, pequeños grupos comienzan desde las regiones a
bombardear el proceso, a descalificar a sus líderes, a pescar en río revuelto y
eso hace daño, el contradictor es muy poderoso y domina grandes medios de
desinformación.
Por
eso no se pueden desconcentrar del objetivo central, de pronto este es uno de
sus objetivos; si desde los partidos, agrupaciones y organizaciones sociales
aglutinadas en el Pacto Histórico no reina la sensatez, semejante esfuerzo
podría darse al traste.
Escribo
estas letras porque existe un puñado de personas tercamente trabajando para
desprestigiar, descalificar, desautorizar, calumniar y hasta estigmatizar a
Félix Amín Tovar Tafur, el hombre que le puso el pecho a Urabá en la
organización de la Colombia Humana, tanto en esta zona como en el Gran Darién,
fui testigo excepcional de sus recorridos por todos estos municipios, lo hizo
por su cuenta, en su vehículo, pagando el combustible y los gastos adicionales
que estos ejercicios demandan.
Félix
cuenta con el respaldo de las directivas nacionales, lo han comisionado para
apoyar varios procesos en Medellín, está disponible para aportar desde donde lo
considere la Campaña.
No
me queda la menor duda que Félix Amín será el hombre que tienda puentes entre
el gobierno de Petro y esta región, será el enlace a quien acudiremos para
poner a caminar la agenda de Urabá, y si desde ahora no lo tratamos con respeto
no será fácil ir a tocar a su puerta, la comunicación con los demás directivos
no es la mejor por razones de agenda nacional y de seguridad.
Es
claro que cada núcleo o nodo puede trabajar en pro de la campaña, cada partido
o agrupación social lo puede hacer por su lado, muchos quieren protagonismo y
eso no es un delito, pero no se logra reconocimiento derribando al compañero
del lado, sobre todo cuando van remando hacia un mismo objetivo.
No
es justo que ahora cuando se comienza a cocinar ese gran sancocho nacional del
que tanto habló Jaime Bateman, salir con estas pequeñeces, cuando la patria
pide y exige, esfuerzos y sacrificios, cuando no se pueden dejar pasar estos
momentos de efervescencia y calor, porque los grillos y las cadenas que nos
esperan serán más oprobiosos que los vividos hasta el día de hoy en estos 200
años de hegemonía partidista.
Urabá-octubre-24/2021
