domingo, 3 de octubre de 2021

Sencillamente, ver para creer

Y es que solamente viendo se alcanza a creer en la capacidad del invidente Carlos Arturo Pulgarín Escobar, víctima de un glaucoma cuando tenía 23 años, hoy dedicado a la docencia y con ganas de formalizar su vida sentimental.

Crónicas del Camino: Wilmar Jaramillo Velásquez/EL Pregonero del Darién

Carlos Arturo Pulgarín Escobar tiene hoy 39 años, perdió el contacto visual con el mundo hace 16 años, desde ahí comenzó una etapa de adaptación y aprendizaje que nunca termina, cada día hay una nueva experiencia por superar.

Nació en Caldas Antioquia, de un hogar tan normal como él, dos hermanos más, Edward Erney y Gustavo Adolfo, sus padres Álvaro Antonio Pulgarín Montoya y Blanca Libia Escobar Vélez.

De adolescente, un chico alegre y juguetón como todos los de su edad, nunca pensó la trampa que el destino le tenía preparada, pero con la ayuda de su padre un mecánico industrial ya jubilado, un enorme estoicismo y disciplina inquebrantable, ha superado o al menos la hace más llevadera.

Carlos Arturo Pulgarín
Una tarde Carlos Arturo se dirigía a clase, estudiaba una técnica en reparación de computadores, cuando se dio cuenta que no podía ver la acera del frente, que tampoco podía ver la hora en su reloj, pidió ayuda para cruzar y allí comenzó su viacrucis.

Su padre inició un verdadero calvario en busca de ayuda médica, exámenes van, exámenes vienen, un diagnóstico allí, otro allá, hasta recurrir a la cirugía, para finalmente escuchar el veredicto final. Carlos Arturo había perdido la visión por completo, nunca más volvería a ver.

Comenzar a ver otros caminos

Siempre con el apoyo incondicional de su progenitor, Carlos Arturo comenzó una nueva etapa de aprendizaje, de Caldas a Medellín viajaba con frecuencia, tenía que aprender muchas cosas, una nueva vida se asomaba en su apagado horizonte, pero estaba decidido a no dejarse derrotar, le enseñaron a manejar el bastón, una tarea nada fácil, aunque la veamos tan elemental; luego aprendería lo más importante a comunicarse por el sistema Braille.

Un nuevo aprendizaje
Recuerda con alegría y agradecimiento como su padre, no solamente lo llevaba a las clases, sino que se sentaba a un lado a esperarlo para devolverlo a casa.

Siempre convencido de la necesidad y la importancia de superarse, se inscribió para una licenciatura en lengua castellana en la Universidad de Antioquia, la cual terminó con éxito, aún hoy se sorprende como esta Universidad se ha adaptado de tal manera para ilustrar e incluir personas como él en la academia.

“Nos traducían textos, nos facilitaban lectores de texto y como si fuera poco nos convertían textos en inglés a Braille, para facilitarnos el aprendizaje” cuenta.

Hoy Carlos Arturo es docente *tiflólogo de la Fundación Universitaria Católica del Norte, llegó al municipio de Carepa hace dos años para vincularse a la docencia en siete instituciones educativas de este municipio, a las cuales asisten estudiantes con discapacidad visual.

No la tiene tan fácil

Esta misión no es nada fácil, “hace unos días viajé a la escuela de La Cristalina en el corregimiento de Piedras Blancas de Carepa, me tocó subir a pie por el río Carepa, llegué sin zapatos, en medias, pero con la alegría de encontrar personas de mi misma condición” relata, no con tristeza, sino con entusiasmo.

“Nosotros podemos tener una visión espiritual, de pensamiento, solamente que no vemos los colores, por fortuna hoy hay mucho interés en la educación incluyente y nos ayuda mucho” agrega.

"Duelo al perder la visión"
También nos dice que al perder la visión hay que comenzar un proceso para superar el duelo como alguien que pierde un pariente o algo material.

Por fortuna las nuevas tecnologías ayudan mucho, por ejemplo, los computadores y los teléfonos celulares tienen unos lectores de pantalla y con un programa diseñado y con licencia gratuita para empresas, instituciones y personas con discapacidad visual, con el “Programa Jaws”, acceden al teléfono y al computador, entonces pueden manejar correo y WhatsApp, lo que les da autonomía e independencia, además hay mucha literatura disponible de apoyo.

Carlos Arturo, puede hacer de comer, lavar sus ropas, puede enhebrar una aguja y resolver el daño de un ojal o un botón, amarrarse los cordones de sus zapatos, identificar objetos por el tacto e incluso por el calor y para sentarse en una mesa de un restaurante, por ejemplo, ha aprendido una técnica que se llama “del reloj” para saber cómo están dispuestos los alimentos y no armar un desorden.

"Avanzamos en inclusión"

Los recuerdos

Como Carlos Arturo tuvo el privilegio que tantos de nosotros tenemos, de haber visto el mundo en todo su esplendor, recuerda con mucha nostalgia los recorridos que hacía en bicicleta con su hermano menor, Gustavo Adolfo “Salíamos en bicicleta por trochas de Caldas, bajo la lluvia, el sol, nos caíamos, nos repelábamos, nos mojábamos, era genial apreciar la belleza de la naturaleza. Lo que más extraño es apreciar la naturaleza” añora.

La rutina de este profesor es levantarse a las cinco de la mañana, revisar y contestar correos por internet, preparar clase, desayunar y llamar la moto taxi que lo lleva a la institución educativa correspondiente, allí no solamente dicta su asignatura, sino que acompaña a los estudiantes en sus respectivas materias. “También aprendo con ellos” dice.

Además, está estudiando italiano, lenguaje de señas y advierte que no hay algo más hermoso en la vida que ver a sus estudiantes contentos.

Carlos Arturo dice que, “La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, resiliencia la capacidad de volver al estado original, así seríamos una sociedad más desarrollada en relaciones humanas, para ser grandes en todo, en amor, tolerancia y respeto”

“Se ha avanzado mucho en la inclusión, la discapacidad era concebida desde lo clínico, esa persona no puede hacer nada, hoy es social, ya hay aceras con rampas, hay muchos momentos de inclusión, hay aceras con tarjetas táctiles, que nos permiten transitar con menos dificultades” relata.

El amor y otros relatos

El amor está tocando a la puerta del corazón de Carlos Arturo, una dama de Carepa, le está acelerando el ritmo y aspira formalizar pronto esta relación, solamente adelantó que tiene 31 años y que todo va por buen camino.

"En la muerte todos
 seremos ciegos"
Tiene además una anécdota que cuando una persona lo toma de los brazos para ayudarle a cruzar una calle, siente como si un ángel le pusiera alas para poder pasar y como es un hombre de fe, considera que esa acción es una obra de ángeles.

Carlos Arturo, cierra nuestro encuentro recomendando un libro que se llama “La Vara y el Callado” que habla sobre los invidentes, agradece a Louis Braille por haber aportado la forma de comunicarse, ya hace 200 años y a quienes se atreven a hacerle bullying por su discapacidad les dice serenamente que en la muerte todos seremos ciegos.

* Tiflología, ciencia que se encarga de estudiar las herramientas con las que personas con discapacidad visual, pueden acceder a la información.

El braille ​ es un sistema de lectura y escritura táctil pensado para personas ciegas. Se conoce también como cecografía. Fue ideado a mediados del siglo XIX por el francés Louis Braille, que se quedó ciego debido a un accidente durante su niñez mientras jugaba en el taller de su padre. Wikipedia

Urabá/octubre/2021.