martes, 28 de junio de 2022

Declaración de la Comisión de la Verdad

Con la ausencia del presidente en funciones y con la presencia del mandatario electo, Gustavo Petro, Colombia comienza la construcción de “la paz grande”

 Bogotá D.C., 28 de junio de 2022.- Desde el teatro Jorge Eliécer Gaitán en la ciudad de Bogotá, hoyen reunió a representantes de todos los sectores sociales, la Comisión de la Verdad presentó su Informe Final y sus recomendaciones para la no repetición del conflicto armado.

Asistentes de todas las condiciones
 sociales, colmaron el auditorio

Ante un escenario colmado de víctimas, responsables, empresarios, políticos, líderes y lideresas sociales, fuerza pública, periodistas, entre otros, Francisco de Roux, quien lideró el proceso de esclarecimiento como presidente de la Comisión durante cuatro años, expuso lo que ha denominado como la ‘Convocatoria a la paz grande - Declaración de la Comisión de la Verdad’ que abre el Informe, que es una llamada dirigida a la sociedad, al Estado y a la comunidad internacional.

El trabajo de la Comisión en sus procesos de diálogo social y su investigación permitió llegar a una serie de hallazgos, que son las grandes afirmaciones que hace la institución luego de analizar horas de entrevistas, documentos oficiales, informes y casos. En estas afirmaciones se explican los puntos centrales del conflicto armado y se concentran, sobre todo, en la Colombia herida, la cultura y el conflicto, la narrativa de la construcción de una democracia en paz, la reconfiguración de los territorios, las guerrillas, el paramilitarismo, el narcotráfico, la impunidad, las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, la injerencia internacional y la transformación del sistema de seguridad.

Periodistas y personalidades de  todo
 el mundo apoyando la paz en Colombia

A raíz de estos hallazgos es que surgen las recomendaciones que deja la Comisión al país para que sean puestas en marcha, y para lo cual existe un Comité de Seguimiento y Monitoreo que velará por su efectiva implementación durante siete años.

Esos hallazgos y las recomendaciones son, en síntesis, el reflejo del proceso de la Comisión y la esencia del Informe Final, por eso en esta convocatoria presentada por Francisco de Roux se hace énfasis en el reconocimiento de la verdad como el acto que permite sanar las heridas de las víctimas, transformar a los responsables y abrir el camino para construir en unión un futuro de paz.

El padre Francisco de Roux,
conductor  y guía de este proceso

La Comisión, en este llamado, pide:

*Acoger las verdades de la tragedia y tomar la determinación de no matar por ningún motivo a nadie.

*Reconocer a las víctimas del conflicto armado en su dolor, dignidad y resistencias.

*Mirar críticamente a la historia desde una perspectiva de memoria para la construcción de paz y la no repetición del conflicto armado.

*A los jóvenes a encarar la verdad de las causas y los horrores del conflicto armado, y no colaborar en nada que profundice la muerte, el odio y la desesperanza.

*Que la sociedad y el Estado implementen de manera integral el Acuerdo Final de Paz.

*Que el Estado tome la iniciativa para la paz con el ELN y otros grupos armados.

*Que las organizaciones armadas -ELN, disidencias y otros- que no respetan la legitimidad del Estado escuchen el clamor del pueblo que pide parar la guerra desde todos los lados.

*Profundizar la democracia desde todos los estamentos sociales y políticos, excluyendo el uso de las armas para conseguir un propósito, garantizando la inclusión y reconociendo la pluralidad que existe en el país.

*Frenar la impunidad desde los estamentos judiciales, garantizar la imparcialidad e independencia y proteger a los funcionarios judiciales.

*Reconocer la penetración del narcotráfico en la cultura, el estado, la política y la economía, y como uno de los factores de persistencia del conflicto armado.

*Establecer una nueva visión de la seguridad para la construcción de paz; que el Estado y la sociedad transformen la seguridad en un elemento de confianza colectiva.

*Rechazar y acabar con la corrupción en todos los niveles, romper hábitos y complicidades.

*Dar prioridad, sobre todo desde el empresariado, a la garantía de las condiciones de bienestar y vida digna de las personas y comunidades, sin exclusiones.

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*Dar a los campesinos el reconocimiento inmenso que tienen para la vida nacional y asegurarles condiciones dignas para su trabajo.

*Superar el racismo estructural, el colonialismo y la exclusión que han sufrido los pueblos étnicos, golpeados desproporcionadamente por el conflicto armado.

*Respetar las diferencias en igualdad y dignidad de mujeres, población LGBTIQ+, niños, niñas, adolescentes y jóvenes, personas en situación de discapacidad y población de la tercera edad.

*Que otras naciones dejen de ver a Colombia como un país que sobrevive en “modo guerra” que necesita apoyo militar, y más bien como un país que es ejemplo de reconciliación.

*Asumir el compromiso de un cambio profundo en los elementos culturales que nos llevaron a la incapacidad de reconocer a las otras personas como seres humanos de igual dignidad.

*Que los líderes religiosos reflexionen sobre la responsabilidad, por acción o por omisión, ante el vacío y perplejidad espiritual de un pueblo que demuestra odios, desconfianzas y muerte y que está atrapado en la guerra.