Con la ausencia del presidente en funciones y con la presencia del mandatario electo, Gustavo Petro, Colombia comienza la construcción de “la paz grande”
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| Asistentes de todas las condiciones sociales, colmaron el auditorio |
Ante
un escenario colmado de víctimas, responsables, empresarios, políticos, líderes
y lideresas sociales, fuerza pública, periodistas, entre otros, Francisco de
Roux, quien lideró el proceso de esclarecimiento como presidente de la Comisión
durante cuatro años, expuso lo que ha denominado como la ‘Convocatoria a la paz
grande - Declaración de la Comisión de la Verdad’ que abre el Informe, que es
una llamada dirigida a la sociedad, al Estado y a la comunidad internacional.
El
trabajo de la Comisión en sus procesos de diálogo social y su investigación
permitió llegar a una serie de hallazgos, que son las grandes afirmaciones que
hace la institución luego de analizar horas de entrevistas, documentos
oficiales, informes y casos. En estas afirmaciones se explican los puntos
centrales del conflicto armado y se concentran, sobre todo, en la Colombia
herida, la cultura y el conflicto, la narrativa de la construcción de una
democracia en paz, la reconfiguración de los territorios, las guerrillas, el
paramilitarismo, el narcotráfico, la impunidad, las violaciones de los derechos
humanos y del derecho internacional humanitario, la injerencia internacional y
la transformación del sistema de seguridad.
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| Periodistas y personalidades de todo el mundo apoyando la paz en Colombia |
A
raíz de estos hallazgos es que surgen las recomendaciones que deja la Comisión
al país para que sean puestas en marcha, y para lo cual existe un Comité de
Seguimiento y Monitoreo que velará por su efectiva implementación durante siete
años.
Esos hallazgos y las recomendaciones son, en síntesis, el reflejo del proceso de la Comisión y la esencia del Informe Final, por eso en esta convocatoria presentada por Francisco de Roux se hace énfasis en el reconocimiento de la verdad como el acto que permite sanar las heridas de las víctimas, transformar a los responsables y abrir el camino para construir en unión un futuro de paz.
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| El padre Francisco de Roux, conductor y guía de este proceso |
La
Comisión, en este llamado, pide:
*Acoger
las verdades de la tragedia y tomar la determinación de no matar por ningún
motivo a nadie.
*Reconocer
a las víctimas del conflicto armado en su dolor, dignidad y resistencias.
*Mirar
críticamente a la historia desde una perspectiva de memoria para la
construcción de paz y la no repetición del conflicto armado.
*A
los jóvenes a encarar la verdad de las causas y los horrores del conflicto
armado, y no colaborar en nada que profundice la muerte, el odio y la
desesperanza.
*Que
la sociedad y el Estado implementen de manera integral el Acuerdo Final de Paz.
*Que
el Estado tome la iniciativa para la paz con el ELN y otros grupos armados.
*Que
las organizaciones armadas -ELN, disidencias y otros- que no respetan la
legitimidad del Estado escuchen el clamor del pueblo que pide parar la guerra
desde todos los lados.
*Profundizar
la democracia desde todos los estamentos sociales y políticos, excluyendo el
uso de las armas para conseguir un propósito, garantizando la inclusión y
reconociendo la pluralidad que existe en el país.
*Frenar
la impunidad desde los estamentos judiciales, garantizar la imparcialidad e
independencia y proteger a los funcionarios judiciales.
*Reconocer
la penetración del narcotráfico en la cultura, el estado, la política y la
economía, y como uno de los factores de persistencia del conflicto armado.
*Establecer
una nueva visión de la seguridad para la construcción de paz; que el Estado y
la sociedad transformen la seguridad en un elemento de confianza colectiva.
*Rechazar
y acabar con la corrupción en todos los niveles, romper hábitos y
complicidades.
*Dar
prioridad, sobre todo desde el empresariado, a la garantía de las condiciones de
bienestar y vida digna de las personas y comunidades, sin exclusiones.
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*Dar
a los campesinos el reconocimiento inmenso que tienen para la vida nacional y
asegurarles condiciones dignas para su trabajo.
*Superar el racismo estructural, el colonialismo y la exclusión que han sufrido los pueblos étnicos, golpeados desproporcionadamente por el conflicto armado.
*Respetar
las diferencias en igualdad y dignidad de mujeres, población LGBTIQ+, niños,
niñas, adolescentes y jóvenes, personas en situación de discapacidad y
población de la tercera edad.
*Que
otras naciones dejen de ver a Colombia como un país que sobrevive en “modo
guerra” que necesita apoyo militar, y más bien como un país que es ejemplo de
reconciliación.
*Asumir
el compromiso de un cambio profundo en los elementos culturales que nos
llevaron a la incapacidad de reconocer a las otras personas como seres humanos
de igual dignidad.
*Que los líderes religiosos reflexionen sobre la responsabilidad, por acción o por omisión, ante el vacío y perplejidad espiritual de un pueblo que demuestra odios, desconfianzas y muerte y que está atrapado en la guerra.




