“El candidato del pacto Histórico habla de nuevas negociaciones con el ELN y no cree que el acuerdo se pueda reducir a un “otrosí”, como pretende Hernández”
Carlos Moreno León/Razón Pública/El Pregonero del Darién Análisis de la noticia.
Las dos visiones
Rodolfo Hernández tiene una idea que
atraviesa todo su programa de gobierno: la corrupción pública y privada y la
incompetencia de los servidores públicos son las causas de la pobreza y la
violencia en Colombia.
En ese sentido, Hernández tiende a considerar
que las políticas vigentes son acertadas, pero que han sido mal ejecutadas. Por
eso, Hernández cree que se debe reconstituir el contrato entre el Estado y la
ciudadanía. A partir de allí, las instituciones públicas serán capaces de
brindarles dignidad, libertad, y respeto a los habitantes de Colombia.
En cambio, Petro parte de la idea de que las
políticas actuales no sirven para solucionar los problemas de exclusión,
inequidad y corrupción que enfrenta Colombia.
Para arreglar estos problemas será preciso
aumentar la intervención del Estado. De esta manera podremos transitar hacia
una economía que no dependa de la extracción de recursos naturales y del
monocultivo, que reduzca la desigualdad y promueva la inclusión. Al hacer esto
último, añade Petro, sencillamente se le estaría dando cumplimiento a la
Constitución garantista que tenemos.
Un acuerdo y varios desacuerdos
Durante los últimos veinticuatro años, las
campañas presidenciales habían girado en torno al conflicto armado y la paz.
Hoy, a pesar de que los problemas de seguridad han venido en aumento, la guerra
y los procesos de paz no son los protagonistas de las elecciones.
Pero aun entonces, la paz sigue siendo un
concepto esencial en los programas de gobierno de Rodolfo Hernández y Gustavo
Petro.
A pesar de sus diferencias, ellos comparten
una misma idea: la paz va más allá de un acuerdo con los insurgentes que luchan
contra el Estado.
Veamos cuáles son las diferencias entre ambos
en tres temas específicos: negociaciones y acuerdos de paz; narcotráfico y
economías ilegales; e instituciones de seguridad.
Negociación con los grupos armados
El programa de gobierno de Hernández se
refiere al Acuerdo de La Habana en muy pocas ocasiones.
En una de esas ocasiones, lo hace para referirse al acceso al agua potable en las áreas rurales; dentro de este contexto, Hernández considera necesario ejecutar la Reforma Rural Integral que estipuló el Acuerdo.
“El candidato del pacto Histórico habla de
nuevas negociaciones con el ELN y no cree que el acuerdo se pueda reducir a un
“otrosí”, como pretende Hernández”
En las demás oportunidades, Hernández se
refiere a las garantías para los reintegrados y para los miembros de la fuerza
pública. Con relación a los primeros, el candidato dice que se les debe brindar
mejor seguridad. En relación con los militares, Hernández afirma que se deben mejorar
sus garantías en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). No obstante, el
candidato no es muy específico sobre este tema.
![]() |
|
Clínica veterinaria-Barrio Boston/Medellín |
Por otro lado, Hernández estima que deben
entablarse negociaciones con el ELN. Según el candidato, dichas conversaciones
no deben ser muy largas, porque las reformas ya habían sido consignadas en el
acuerdo con las FARC.
Como se puede ver, Hernández no planea
grandes cambios con relación a los acuerdos y procesos de paz. Su idea se
limita a ejecutar mejor lo ya existente.
Petro es mucho más enfático en la necesidad
de cumplir el acuerdo con las FARC. La reforma agraria es fundamental para
democratizar el campo. Al efectuar la Reforma Rural Integral se impulsarán
procesos productivos incluyentes que además garanticen la seguridad
alimentaria.
Por otro lado, Petro se compromete a apoyar
las instituciones surgidas del Acuerdo (la JEP, la Comisión de la Verdad y la
Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas).
Petro dice también que deben mejorarse los
procesos de planeación participativa de los Programas de Desarrollo con Enfoque
Territorial (PDET).
El candidato del pacto Histórico habla de
nuevas negociaciones con el ELN y no cree que el acuerdo se pueda reducir a un
“otrosí”, como pretende Hernández.
Petro añade que lo que él llama “multicrimen”
necesita de una respuesta inmediata. Propone una política para el sometimiento
a la justicia de las diferentes organizaciones criminales, similar a la que
adoptó Cesar Gaviria a principios de los años 90 con el cartel de Medellín.
En suma, para Petro, las negociaciones y los
acuerdos de paz son decisiones políticas, no apenas administrativas. Y estos
acuerdos deben servir además para propiciar la inclusión y reducir la desigualdad.
![]() |
| Foto: Policía Nacional - Hernández considera necesario depurar la Policía Nacional para aumentar la confianza de la ciudadanía y minimizar los abusos de autoridad. |
Narcotráfico y economías ilegales
Ambos candidatos creen que la guerra contra
las drogas ha fracasado y por lo tanto proponen adoptar otra estrategia.
Ambos, en particular, sostienen que el asunto
debe ser manejado como un problema de salud pública. Por eso piensan ambos en
medidas para disminuir el riesgo y de adicción y para mejor el tratamiento de
las personas adictas.
Pero Petro y Hernández se distancian al
hablar de los cultivos ilícitos.
Hernández cree que los cultivos de marihuana,
amapola y coca deberían destinarse a usos médicos y producción de aceites. Para
esto propone atraer inversión extranjera que además ayudaría a industrializar
la agricultura. Por eso Hernández no pretende insistir en los programas de sustitución
de cultivos. Aunque se aparta de la estrategia tradicional al respecto,
Hernández piensa en una variante de la misma que le parece factible.
En cambio, Petro plantea tres medidas muy
distintas de las que se han venido aplicando:
Acabar con la fumigación con glifosato;
Titularles tierras a campesinos y comunidades
étnicas como parte de la reforma agraria;
Sustituir cultivos ilícitos por otros que
ayuden a la seguridad alimentaria y por cultivos de cannabis de uso medicinal.
De esta manera para Petro la sustitución de
los cultivos ilícitos pasa por cambios en la propiedad de la tierra.
Hernández tiene una visión más tradicional
respecto de las otras economías ilegales: propone acciones judiciales contra la
extorsión, la minería ilegal, la deforestación, el desplazamiento forzado, la
caza ilegal y la contaminación. Para esto habría que aumentar el número de
fiscales y jueces.
Petro por el contrario cree que la mejor
salida sería la ya dicha política de sometimiento a la justicia.
Instituciones de seguridad
Hernández y Petro dicen que deben mejorarse las condiciones económicas de las fuerzas armadas y reformar las instituciones de seguridad.
“Si Usted cree que las políticas están bien
pero no han sido bien ejecutadas, tal vez el candidato que debe apoyar es
Rodolfo Hernández. Pero si cree que esas políticas no están bien concebidas y
deben reformarse, tal vez debe considerar la propuesta de Gustavo Petro”
El cambio más radical que sugiere Hernández
se refiera al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), para
acabar con su corrupción y eliminar los privilegios carcelarios.
Por otro lado, Hernández considera necesario
depurar la Policía Nacional para aumentar la confianza de la ciudadanía y
minimizar los abusos de autoridad. También promete modernizar el equipo de las
fuerzas armadas y aumentar las operaciones conjuntas entre las Fuerzas Armadas.
Nuevamente, la visión de Hernández se
concentra en la ejecución; no se trata de reformar las instituciones de
seguridad sino de que sean más efectivas.
Petro tiene una visión distinta, y por eso
propone dos grandes reformas:
Una para cambiar la concepción misma de la
seguridad. Según él, el Estado debe abandonar la idea del enemigo interno y
adoptar el enfoque de la “seguridad humana”.
La segunda se refiere a la Policía Nacional,
cuyo propósito debe ser la atención o el manejo de los conflictos sociales a
través de mecanismos no violentos. Por eso la Policía debe ser administrada por
el Ministerio del Interior.
Otra vez, Petro cree que el remedio no es
mejorar la gestión sino cambiar el diseño.
Dos opciones
Los electores que están preocupados por la
paz, el conflicto, las economías ilegales y la seguridad deben hacerse esta
pregunta: ¿los problemas de Colombia son producto de una mala ejecución o de
una mala política?
![]() |
| Carlos Moreno León |
Si Usted cree que las políticas están bien
pero no han sido bien ejecutadas, tal vez el candidato que debe apoyar es
Rodolfo Hernández. Pero si cree que esas políticas no están bien concebidas y
deben reformarse, tal vez debe considerar la propuesta de Gustavo Petro.
En todo caso, si la concepción de la política
pública está errada, una buena ejecución tendrá resultados nefastos. Pero si la
política pública es la adecuada y tiene una mala implementación, los resultados
serán malos pero tal vez no tan perjudiciales.
Carlos Moreno León* Profesor Asistente del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Javeriana.







