lunes, 5 de diciembre de 2022

El uribismo ratifica su condición de secta

El manejo de las comunicaciones bajo las enseñanzas Joseph Goebbels, los tiene repitiendo mentiras mil veces para convertirlas en verdades, con el agravante para ellos que ya nadie les cree.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/ Opinión/El Pregonero del Darién

Finalmente, no surgió una oposición “inteligente” como la anunciaron, para hacer contrapeso al gobierno del presidente Petro, un grupo de dirigentes políticos, coherentes, con discurso, propuestas serias y atractivas para la comunidad.

Surgió en cambio una secta desorientada, dispersa, contradictoria dando palo de ciego por la redes sociales, insultando, descalificando todo lo que plantea el nuevo mandato, no surgió una sola figura con talante de opositor, simplemente porque no existía, con la excepción de José Félix Lafaurie , que aceptó negociar tierras con “el expropiador y Castro chavista” Petro, que se sentó en la mesa de diálogos con el ELN  en Caracas, hasta ahora  el más inteligente y esperemos  que su mujer  y el mismo Uribe  no terminen ordenándole lo contrario.

Wilmar Jaramillo Velásquez

Eso le ha caído como anillo al dedo al gobierno que comenzó a transitar más holgado por el camino de las reformas, a gobernar, a mostrar impensables resultados en corto tiempo, el palo en la rueda no funcionó, la incitación a las Fuerzas Armadas para un golpe de estado tampoco les caló.

En cambio, sí lograron armar una secta perversa de unos nostálgicos del poder, de sus privilegios, de los negocios con el gobierno al que estaban acostumbrados, un grupo de fundamentalistas especialistas en mentir, confundir, manipular desde los medios de comunicación adictos al Frente Nacional, cuyos resultados hoy son un desastre. Nadie le cree.

Hoy el dueño del aviso causa lástima arrodillándose ante personajes como Gilberto Tobón Sanín o Jorge Robledo, dos hombres que llevan décadas insultándolo en público y descalificado sus actuaciones, desapareció el hombre aguerrido que combinaba todas las formas de lucha para derrotarlos y apareció un aciano decrépito implorando sus favores.

Esa secta confusa, sin norte, descalifica   todo lo que hicieron cuando tenía el monopolio del poder, los tres órganos de rodillas, el judicial y el legislativo a los pies del ejecutivo, avasallaban a la oposición desde su “planadora” en el Congreso.

Hoy la desinformación, la noticia del día para ellos es la liberación de varios jóvenes retenidos tras el último paro nacional, la presentan como un cisma en las instituciones, pero miran para el otro lado cuando les recuerdan que Uribe nombró gestores de paz a la temida Karina de las Farc, a alias, Samir, a Rodrigo Granda y a Yesid Arteta, que abogó por la liberación de “Pacho Galán” del ELN, a quien llamó hombre de paz.

La secta no ha entendido que los colombianos hoy nos informamos por medio alternativos distintos a los suyos, a Semana, El Tiempo, El Colombiano, El Espectador, que escuchamos mensajes menos manipulados elaborados por RCN, Caracol, Blu Radio o la FM, que el país está mejor informado y cada día les cree menos.

La secta huérfana de los negociados  con el Estado, promete  todo lo  que le negó a los colombianos en décadas de poder, pero odian que a los campesinos les den tierra, que el presidente rechace  que el  Icetex se haya convertido en un banco para explotar a  los estudiantes, que escuche a los pobres, odian que se extienda  el sisma de salud a todos sin excepción y que se termine el atraco a los recursos que las EPS le están haciendo a la red pública  con 33  billones  de pesos robados antes de declararse  en quiebra.

Se hacen los desentendidos confundiendo cobertura con atención para defender sus negocios diciendo que nuestro sistema es el mejor del mundo, pero callan ante un millón cuatrocientas mil quejas, ante la Supersalud, el 30 por ciento con riesgo de vida, ignoran los miles de procedimientos represados y los pacientes que han muerto en las puertas de una EPS, mendigando una cita.

Odian a alcalde de Medellín, porque les destapó la olla podrida y el concubinato con el GEA, les bloqueó los negocios turbios y su silla giratoria, les puso al descubierto el atraco en Hidroituango y tuvo el valor de denunciarlos y ponerlos a pagar, hasta llevar el proyecto a la generación de energía en su primera fase.

La Secta negó las grandes reformas que el país pedía a gritos, las aplazó, pero hoy hay nuevo Congreso, nuevo presidente con la voluntad para sacarlas adelante, sigue la salud, la educación, la justicia, la reglamentación del uso de la marihuana en adultos, la reglamentación de la eutanasia, suplir este vacío institucional que un congreso sumiso y obediente le dejó a la Corte Constitucional, ante su incapacidad y falta de independencia para legislar.

Al uribismo lo ha invadido un desespero enfermizo de amor por la patria, a los jóvenes a los que le sacaba los ojos, por los pobres, por la educación, algo desbordante, un recorrido por el país ofreciendo todo lo que nos negaron cuando eran dueños absolutos del poder. Lo que produce la derrota en las urnas. La orfandad del poder los está hablando, tarde les despertó la sensibilidad social.

La Secta ha dejado a Petro solo, retomar el poder con su vieja fórmula del odio, la descalificación, la mentira y la confusión no les funcionará. Si tuviesen un grado de inteligencia, al menos cambiarían la fórmula, pero para eso no tienen cerebro, el progresismo llegó para quedarse por un buen tiempo, porque el pueblo así lo ha decidido.

Medellín/diciembre/05/2020.