El manejo de las comunicaciones bajo las enseñanzas Joseph Goebbels, los tiene repitiendo mentiras mil veces para convertirlas en verdades, con el agravante para ellos que ya nadie les cree.
Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/ Opinión/El Pregonero del Darién
Finalmente,
no surgió una oposición “inteligente” como la anunciaron, para hacer contrapeso
al gobierno del presidente Petro, un grupo de dirigentes políticos, coherentes,
con discurso, propuestas serias y atractivas para la comunidad.
Surgió
en cambio una secta desorientada, dispersa, contradictoria dando palo de
ciego por la redes sociales, insultando, descalificando todo lo que plantea el
nuevo mandato, no surgió una sola figura con talante de opositor, simplemente
porque no existía, con la excepción de José Félix Lafaurie , que aceptó
negociar tierras con “el expropiador y Castro chavista” Petro, que se sentó en
la mesa de diálogos con el ELN en
Caracas, hasta ahora el más inteligente
y esperemos que su mujer y el mismo Uribe no terminen ordenándole lo contrario.
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| Wilmar Jaramillo Velásquez |
Eso le
ha caído como anillo al dedo al gobierno que comenzó a transitar más holgado
por el camino de las reformas, a gobernar, a mostrar impensables resultados en
corto tiempo, el palo en la rueda no funcionó, la incitación a las Fuerzas
Armadas para un golpe de estado tampoco les caló.
En cambio,
sí lograron armar una secta perversa de unos nostálgicos del poder, de sus
privilegios, de los negocios con el gobierno al que estaban acostumbrados, un
grupo de fundamentalistas especialistas en mentir, confundir, manipular desde
los medios de comunicación adictos al Frente Nacional, cuyos resultados hoy son
un desastre. Nadie le cree.
Hoy el
dueño del aviso causa lástima arrodillándose ante personajes como Gilberto Tobón
Sanín o Jorge Robledo, dos hombres que llevan décadas insultándolo en público y
descalificado sus actuaciones, desapareció el hombre aguerrido que combinaba
todas las formas de lucha para derrotarlos y apareció un aciano decrépito
implorando sus favores.
Esa secta
confusa, sin norte, descalifica todo lo
que hicieron cuando tenía el monopolio del poder, los tres órganos de rodillas,
el judicial y el legislativo a los pies del ejecutivo, avasallaban a la
oposición desde su “planadora” en el Congreso.
Hoy la
desinformación, la noticia del día para ellos es la liberación de varios
jóvenes retenidos tras el último paro nacional, la presentan como un cisma en
las instituciones, pero miran para el otro lado cuando les recuerdan que Uribe
nombró gestores de paz a la temida Karina de las Farc, a alias, Samir, a Rodrigo
Granda y a Yesid Arteta, que abogó por la liberación de “Pacho Galán” del ELN,
a quien llamó hombre de paz.
La
secta no ha entendido que los colombianos hoy nos informamos por medio alternativos
distintos a los suyos, a Semana, El Tiempo, El Colombiano, El Espectador, que
escuchamos mensajes menos manipulados elaborados por RCN, Caracol, Blu Radio o
la FM, que el país está mejor informado y cada día les cree menos.
La
secta huérfana de los negociados con el
Estado, promete todo lo que le negó a los colombianos en décadas de
poder, pero odian que a los campesinos les den tierra, que el presidente
rechace que el Icetex se haya convertido en un banco para explotar
a los estudiantes, que escuche a los
pobres, odian que se extienda el sisma
de salud a todos sin excepción y que se termine el atraco a los recursos que
las EPS le están haciendo a la red pública
con 33 billones de pesos robados antes de declararse en quiebra.
Se
hacen los desentendidos confundiendo cobertura con atención para defender sus negocios
diciendo que nuestro sistema es el mejor del mundo, pero callan ante un millón cuatrocientas
mil quejas, ante la Supersalud, el 30 por ciento con riesgo de vida, ignoran
los miles de procedimientos represados y los pacientes que han muerto en las
puertas de una EPS, mendigando una cita.
Odian a
alcalde de Medellín, porque les destapó la olla podrida y el concubinato con el
GEA, les bloqueó los negocios turbios y su silla giratoria, les puso al
descubierto el atraco en Hidroituango y tuvo el valor de denunciarlos y
ponerlos a pagar, hasta llevar el proyecto a la generación de energía en su primera
fase.
La Secta
negó las grandes reformas que el país pedía a gritos, las aplazó, pero hoy hay
nuevo Congreso, nuevo presidente con la voluntad para sacarlas adelante, sigue
la salud, la educación, la justicia, la reglamentación del uso de la marihuana
en adultos, la reglamentación de la eutanasia, suplir este vacío institucional que
un congreso sumiso y obediente le dejó a la Corte Constitucional, ante su incapacidad
y falta de independencia para legislar.
Al uribismo lo ha invadido un desespero enfermizo de amor por la patria, a los jóvenes a los que le sacaba los ojos, por los pobres, por la educación, algo desbordante, un recorrido por el país ofreciendo todo lo que nos negaron cuando eran dueños absolutos del poder. Lo que produce la derrota en las urnas. La orfandad del poder los está hablando, tarde les despertó la sensibilidad social.
La
Secta ha dejado a Petro solo, retomar el poder con su vieja fórmula del odio,
la descalificación, la mentira y la confusión no les funcionará. Si tuviesen un
grado de inteligencia, al menos cambiarían la fórmula, pero para eso no tienen
cerebro, el progresismo llegó para quedarse por un buen tiempo, porque el
pueblo así lo ha decidido.
Medellín/diciembre/05/2020.

