La estructura institucional con la que actualmente opera el Estado data de mediados del siglo XX. En 1958.
Por: César Augusto Manrique S.*/Opinión/El Pregonero del Darién
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| César Augusto Manrique Soacha. |
Es por este motivo que, en el Gobierno del Cambio, encabezado por nuestro
presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, debemos
modernizar el Estado y desde Función Pública vamos a liderar dicha tarea. No
podemos enfrentar la tercera década del siglo XXI con una estructura
institucional que lleva más de 60 años sin reformarse de manera
sustancial.
Para que Colombia sea un Estado moderno y progresista, con la capacidad para
efectuar los cambios que el país necesita –y eligió democráticamente–
actualizar su arquitectura para la administración pública.
La estructura institucional con la que actualmente opera el Estado data de mediados
del siglo XX. En 1958, cuando Colombia entró en el Frente Nacional tras superar
el gobierno militar de Rojas Pinilla, se realizó una primera reforma incipiente
a la estructura de la Rama Ejecutiva. Esta pretendía dar mayor participación en
el ámbito institucional y posibilitar la apertura después del periodo de
rigidez política en el cual se vio inmerso el país en las décadas anteriores.
En esta etapa se promovieron iniciativas para que el Estado contara con
herramientas de planeación contundentes, así como un talento humano más
preparado y tecnificado. Sin embargo, estas reformas derivaron en el incremento
del número de entidades y en la duplicación de funciones. Adicionalmente, esta
transformación tuvo un enfoque de intervención estatal en los ámbitos económico
y social, y se consolidó con un modelo de prestación de servicios.
Vale señalar que el modelo de prestación de servicios se ha mantenido hasta el
día de hoy y ha precarizado el empleo público. Por esto una de las grandes
apuestas del Gobierno del Cambio es la Formalización Laboral para dignificar a
quienes trabajan con el Estado.
No obstante, la reforma más grande que ha tenido el Estado ocurrió diez
años después, en 1968, bajo el Gobierno de Carlos Lleras Restrepo. Durante su
mandato se corrigió la ambigüedad y duplicidad de funciones en las
instituciones y se puso en marcha la descentralización administrativa. Esto le
permitió a la Rama Ejecutiva ser más eficiente al delimitar las labores
misionales de las entidades y reducir su intervención en otros temas
transversales.
Con este ajuste institucional, los ministerios, departamentos administrativos y
entidades descentralizadas pudieron asumir funciones más claras en la
administración pública, el empleo público se organizó y la estructura
administrativa de la Rama Ejecutiva dio muestras de modernidad.
Pero, tras esa reorganización, pasó un cuarto de siglo antes de que se volviera
a revisar la estructura del Estado hasta la Constitución Política de 1991. Con
la nueva carta magna se realizaron una serie de reformas enfocadas en una
gestión estatal más eficiente y que garantizara una prestación de servicios
para proteger los derechos fundamentales de la ciudadanía. Estas reformas, en
mayor o menor medida, se implementaron a lo largo de la última década del siglo
XX.
Por esto, para generar el cambio que propuso el Gobierno y que apoyaron los
colombianos y colombianas en las urnas, es necesario modernizar el Estado y su
arquitectura, con un diseño que mire hacia adelante, tenga como eje central al
ser humano y responda a los desafíos de la Colombia del siglo XXI. No podemos
quedarnos mirando el espejo retrovisor con un modelo de Estado pensado para
mediados del siglo XX.
*Director
de Función Pública.

