No hay ciudadanos, son solo electores, se necesitan es los votos y a como dé lugar se hacen las piruetas para conseguir cautivar a unos y otros con tal de entrar a la pirámide.
Por: Diego Calle Pérez/El Pregonero del Darién
Excesos
políticos son aquellas maniobras y jugadas sucias, mezquinas y cochinas que
aplican esos llamados políticos de turno. Esos políticos que se creen dueños
del voto de los ciudadanos, creen que manejan, por una camiseta, una gorra, un
sánduche o sancocho en las elecciones. Excesos políticos, son los muchos casos
que se están denunciando, en la contratación de obras, que dejan a medio
terminar y luego se enredan en la fiscalía por buscar el culpable de tanto
desastre.
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| Diego Calle Pérez |
La
política democrática, la que nos hay hecho creer, corre muchos riesgos,
seguramente, ya se estarán inventando un seguro para venderle a los que están
en el capitolio nacional. Excesos políticos, son aquellos que pontifican al que ya
no se puede nombrar por múltiples razones, la historia contará detalle a
detalle, en una línea del tiempo, donde el propio tiempo pierde su cronología.
Allí, la democracia, así, se convierte en un ritual hegemónico del poder.
Estas
son algunas de las características del exceso político:
Simples
electores: no hay ciudadanos, son solo electores, se necesitan es los votos y a
como dé lugar se hacen las piruetas para conseguir cautivar a unos y otros con
tal de entrar a la pirámide de allegados al clan, a la empresa electoral, al
partido del aval.
Emociones
políticas: hay que buscar un tema que crea sintonía con los electores, aunque
se tenga que salir en la foto con el perro, el gato y el niño en el hospital.
Mientras más natural sea asistir a la eucaristía más credibilidad se puede
ganar.
Políticos
geniales: unos se mimetizan tanto que no se alcanzan a ver en los escándalos,
otros tienen equipos de apoyo que logran la votación es por la gestión de
otros, otros aportan con billete y con promesas para concejales y
alcaldes.
La política ética: escasa como la rama judicial en un país fracturado y en cuidados intensivos ante tanto voto de opinión que se expresa entre las calles sin mucha pasión, por aquel o tal candidato, la política ética es la que menos votos tiene y los poquitos que alcanzan a llegar casi nunca repiten su hazaña y si la repiten es porque han hecho mucho drama griego en las plenarias del congreso.

