martes, 22 de marzo de 2022

Río Arriba, un viaje por el pasado, el presente

Lo magnífico de este libro, es como la autora dibuja las estampas de la cotidianidad, y como traslada al lector por un viaje corto, pero intenso, por un canto general a la naturaleza; también tiene tristezas y lágrimas, ese rescoldo de la violencia que nadie puede ocultar.

Wilmar Jaramillo Velásquez/

EL PREGONERO DEL DARIÉN

La primera sorpresa al comenzar a leer el libro de Yadira Rosa Vidal Villadiego, “Río Arriba”, me la dio la prologuista, Nanny Zuluaga Henao, de quien había leído poemas sueltos hace ya varios años, cuando construía sus primeros versos.

Carátula de la obra
Me impresionó como hiló esa narrativa del Darién para llevar al lector desde las primeras y hasta las últimas líneas, casi que, sin respiro, uno no quiere que se agoten esas letras, quiere seguir, quiere más, no hay duda que, al lado de la autora de la obra, estamos frente a dos grandes promesas de las letras, forjadas en estas tierras letra por letra, verso por verso. Talladas y moldeadas bajo este sol abrazador.

Ya adentrándonos un poco, o mejor Río Arriba, nos encontramos con un juicioso y talentoso trabajo en el cual se destaca la mano de la antropóloga escarbando en sus raíces, párrafo por párrafo está la presencia de esa cosmovisión que encierra ese Chocó mágico, es como un canto general a la vida, a la naturaleza, al mestizaje, al génesis.

El libro es un puñado de experiencias que no por cotidianas dejan de sorprender ante la forma lúcida, diáfana y cristalina como la escritora las pone a correr, ella juega de local, se mueve con sus versos como pez en el agua, recorrió de niña por su pantanos, navegó por esas autopistas  sin fin, se trepó a los árboles y voló con sus pájaros, escuchó las historias de los viejos, al pie del pilón o del fogón de leña, convivió con indios, negros y mulatos, aprendió sus costumbres su dialecto, sus supersticiones, sus mitos y leyendas.

Bajo su prodigiosa memoria embarcó los lejanos recuerdos, para luego recogerlos en puerto seguro y llevarlos al papel convertidos en pulidos versos, allí plasmó paisajes de atardeceres cual policromas acuarelas; amores sobre la corriente de los ríos, al ritmo del aleteo de los remos, mañanas bajo conciertos de pájaros, inmortalizó a los Nadie de Eduardo Galeano, a los NN y convirtió su pasado en un poemario.

Río Arriba es un canto general a la vida, la naturaleza, nos transporta por aguas, quebradas y pantanos bajo el aspaviento de los pájaros, el colorido de las flores, pero con la figura humana en el centro, es un buen compendio entre sociología y antropología, genialmente tejido en verso, es el producto de una gran abrevadora, como dijo el académico Juan Carlos Bayona: “El poeta es un paciente observador” y este libro es un producto justamente de una paciente observación.

También está la mano de la educadora, la docente, la maestra, que nos traduce palabras extrañas a nuestra lexicografía, para una mejor comprensión de la lectura.

Pero hay un hecho trascendental en este libro y es la forma inteligente, poco usual de mostrar la violencia que se toma el territorio con toda su crudeza, la matanza, el despojo, el desarraigo; tampoco escapa la corrupción, ese cáncer que carcome la patria por los cuatro puntos cardinales con total impunidad. Los ataques del hombre a la naturaleza, en fin, otra forma de narrar esta tragedia, bajo recursos muy válidos y ahí está la magia de la literatura.

El libro también es un grito de rebeldía, de denuncia, de gran valor civil y es ahí cuando la poesía, las letras en su conjunto sirven más allá de aprender a preparar los garbanzos como decía irónicamente Gabriel García Márquez.

En este trabajo de Yadira Rosa Vidal Villadiego, hay un elemento hoy poco visible en nuestros literatos y es el compromiso social con la gente, más allá de un verso pulido entre rosas y alelíes, debe estar la denuncia, el grito de la gente, desde luego sin caer en el panfleto desabrido y doctrinario, entonces así recobraría valor la poesía de Bertolt Brecht, los mal logrados, Roque Dalton, Nazim Hihmet y el mismo García Lorca, entre muchos otros.

Yadira Rosa Vidal
Villadiego-la autora

Las tierras del árbol del pan

Mario Castaño, In Memoriam:

Líder del Consejo Comunitario

De los Ríos la Larga y el Tumaradó.

Como se fija el Abrazapalo

a los yarúmos del Tumaradó,

se fijaron los ojos de Mario

al Corazón de Edilia.

El amor

nació en la espesura,

florecieron hijos         

entre dorados cortes de arroz,

cultivados

por un hombre

de manos anchas y largas,

como el nombre

de la tierra que amó.


Árbol generoso

entre corrientes

del Bajo Atrato.


Ese día sombrío

los ángeles custodios

dormían

nadie, asió la espada de la justicia.


Densas nubes

oscurecieron el horizonte,

las estrellas del crepúsculo

se escondieron

Fue una noche larga

solitaria

en la espera de una luz

que no llegó.

 

¿Quién selló la boca de la justicia?

hay júbilo

en la casa del malo.

Un quejido

se esparce entre las aguas.

Velado está,

el canto de la boca de los niños.

El vendaval

arrancó de raíz el árbol;

se han caído los nidos al río;

esparcidos,

están los frutos en el lodo;

ocultos

en la podredumbre de la selva,

a la espera de la luz

para que la verdad

retoñe en la manigua.

Del libro Rio Arriba de Yadira Vidal Villadiego y como cuña, en la Liberia Argos de Apartadó, aún pueden comprar el ejemplar.

Urabá/marzo/2022.