Después de 23 años, Fanny de Jesús Montoya Ramírez volvió a su tierra, recibió un proyecto productivo, adelanta emprendimientos y dice que “duerme y se levanta feliz”
Apartadó,
08 de marzo de 2022 (@URestitucion). Un 15 de noviembre de 2019 fue la fecha
que le devolvió la esperanza a Fanny de Jesús Montoya Ramírez, de 61 años, al
recibir un predio de 11 hectáreas 344 metros, el mismo que se vio obligada abandonar
en 1996.
| Una mujer emprendedora |
Y
es que en la vereda Paquemás, ubicada en Turbo Antioquia, los jueces de restitución
de tierras han proferido ya 65 sentencias en firme, siendo Fanny una de las
mujeres beneficiadas.
Para
hacer efectiva su reparación integral, esta luchadora, pero optimista mujer,
recibió por parte de la Dirección Territorial Apartadó un proyecto productivo
de ganadería de doble propósito con 11 terneras preñadas de vientre para la
producción de leche y carne, así como el cerramiento del lote y un corral para
el ganado por un valor de 32 millones de pesos; proyecto con el que ha podido
salir adelante e invertir en nuevos emprendimientos.
Fanny
es una mujer de estatura mediana, cabello corto y de una sonrisa que contagia
de alegría; y quien camina con entusiasmo a sus 61 años, mientras recorremos
con ella su predio, al tiempo que nos cuenta su pasado y su presente. El terreno
es un lugar cuidado, se puede apreciar lo organizada que es y el amor por la
tierra de esta mujer a quien un Juez Especializado le restituyó su propiedad.
“Cuando
dejamos las tierras teníamos cultivo de plátano (que embarcábamos con Unibán),
ganado y quedaron 250 palos de borojó produciendo. Al regresar el plátano era
potrero y dejaron solo 15 palos de borojó” relata.
| Una mujer nacida para grandes retos |
De
los recuerdos que tenía de su predio poco quedaba. Pero decidió que haría algo
grande y empezó por sus 15 palos de borojó. Se capacitó a través de YouTube y
aprendió a producir la jalea de borojó, la envasó, la refrigeró, le puso marca
y la vende en el mercado local y con allegados a través WhatsApp. Además, la
comercializa en Aguachica (Cesar) y en Santa Marta (Magdalena). ‘Le he sacado
el jugo a mis15 palos de borojó’ enfatiza.
Empaca
en recipientes de 12 y 8 onzas la jalea de borojó. De esa cantidad salen hasta
diez jugos medianos, pero también puede ser consumida con galleta o pan. Un
gran número de compradores son adultos mayores que al estar decaídos se toman
un juguito y manifiestan sentirse bien.
Con
el acompañamiento del profesional del programa de Proyectos Productivos de la
Unidad de Restitución de Tierras, esta emprendedora es asesorada para tener la
papelería necesaria y comercializar el producto en supermercados y tiendas.
Sus
manos reflejan el amor por su tierra y con ellas levantó su predio que dejó por
23 años. Ahora relata cómo fue su regreso: “boleé machete, guadaña y fumigué. Sé
de todo eso, porque las mujeres de Paquemás, somos mujeres verracas, somos
mujeres de campo”. Poco a poco recupera su predio donde ya tiene pollos de
engorde, plátano, yuca, siembra potreros, cuida el ganado y tiene como meta
para este 2022 emprender un cultivo de pescado.
| Del campo a su mesa |
Fanny
Montoya nunca se ha quedado con las manos cruzadas. Durante los años en que
estuvo lejos de su tierra vendió tamales, morcillas, fue moto taxista por cinco
años haciendo rutas desde Turbo hasta San Pedro, Planeta Rica, El Tres y Tierra
Alta. Y afirma con mucha alegría: “yo me
acuesto feliz y me levanto feliz porque cuantas personas no quisieran tener un
pedacito de tierra para trabajar”