Las elecciones del 2018 fueron relativamente pacíficas, pero esta vez hay un ambiente de zozobra que oscurece el panorama a pocos días de unas elecciones que podrían ser históricas.
Por
Daniela Garzón*/Razón Pública/El Pregonero del Darién
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| La amenaza y la violencia persisten |
Un ambiente turbio
El
sábado, durante un evento de cierre de campaña, A Francia Márquez le apuntaron
con un láser verde en la cara durante varios segundos, mientras se la oía un
poco atemorizada, casi con la voz entrecortada. Aunque en otros
escenarios −o tal vez en otros países más seguros− un láser no implica una
amenaza seria, este episodio muestra el ambiente caldeado que se está viviendo
a una semana de la primera vuelta presidencial.
El
temor que de algo le pase a Márquez, a Petro, o a otros candidatos no es infundado.
A Márquez la han incluido en al menos cuatro panfletos amenazantes y en los
últimos meses los miembros de la coalición del Pacto Histórico han sido los más
victimizados, según el sexto Informe y dinámica político-electoral de la
Fundación Paz y Reconciliación (Pares). En ese informe se registran hechos de
violencia político-electoral que se han podido documentar desde el 13 de marzo
de 2021, cuando se abrió el calendario electoral, hasta el pasado 13 de mayo.
El
informe se debe a que la violencia sigue siendo usada como un mecanismo de
competencia electoral, y el aumento de casos ocurridos en los últimos meses así
lo demuestra.
Dentro
del conteo no se tienen en cuenta las amenazas a los líderes sociales y
comunales, ni a los excombatientes de las FARC, sino aquellas que se producen
contra funcionarios públicos en cargos de elección popular, candidatos,
militantes o simpatizantes de partidos o movimientos políticos, y denunciantes
de corrupción, entre los cuales se incluyen a los periodistas.
Lo que dice el informe
El
informe muestra que durante los catorce meses que lleva la campaña se han
registrado 179 hechos de violencia político-electoral que han dejado 222
víctimas. Como hay víctimas que se repiten en meses diferentes, es decir, que
han sido amenazadas más de una vez, el conteo mensual reporta 248.
Entre
las víctimas que han sido amenazas más de una vez se encuentran Gustavo Petro,
Francia Márquez, el senador del polo Alexander López, la directora de la
Alianza Verde en Magdalena, Rosita Jiménez, dos diputados de la Asamblea del
Chocó a quienes después de amenazarlos con panfletos les hicieron atentados en
sus casas, y el gobernador del Caquetá, que sufrió un atentado después de ser
amenazado.
Las
cifras mes a mes muestran cómo desde diciembre de 2021 se ha registrado una
tendencia creciente de hechos de violencia política, que encontró su cúspide en
marzo de 2022, cuando se registraron 24 hechos y un saldo de 39 víctimas.
De
las 222 víctimas, 29 han sido asesinadas y 193 han sido amenazadas. Lo
alarmante de este último informe respecto de los homicidios, es que se cuentan
siete más en un periodo de dos meses. Entre esos homicidios se cuentan los de
tres exalcaldes, en Cauca, sur del Cesar y Antioquia.
Otro
hecho muy grave es el secuestro del alcalde encargado de El Charco,
Nariño, Jesús David Ureña, el 24 de abril, sin que hasta ahora se conozcan su
paradero o el pedido de sus captores. En la casa del alcalde elegido de ese
municipio, en líos judiciales, hace unos meses se provocó un incendio del
cual afortunadamente salió ileso.
Los
hechos reportados en el informe ocurrieron en Bogotá y en 28 departamentos de
Colombia. Los departamentos con más hechos reportados han sido Valle del Cauca
(20), Antioquia (18), Cauca (15), Magdalena (13); y Bogotá (12). En esta
ocasión se nota un salto en los hechos reportados en Valle del Cauca y en
Antioquia, particularmente. La semana antes de cerrar el informe, por ejemplo,
en el Valle asesinaron a dos funcionarios de la alcaldía de El Cerrito y a
un concejal conservador en Anserma Nuevo.
Los
perfiles de las personas más victimizadas siguen encabezados por los
funcionarios de elección popular, que son el 41% de las víctimas
contabilizadas. Los concejales, con 24 víctimas, puntean la lista, seguidos de
22 alcaldes, 14 diputados y 13 senadores. Un asunto para tener en cuenta en
este informe es que ya aparecen senadores y representantes a la Cámara electos
como víctimas, pues han sido amenazados mediante panfletos. Son los casos de
Ariel Ávila, Aída Quilcué, Alirio Uribe, Jahel Quiroga y Gloria Flórez.
"Las cifras mes a mes muestran cómo desde diciembre de 2021 se ha registrado una tendencia creciente de hechos de violencia política"
Al
mirar las filiaciones partidistas de aquellas víctimas que están vinculadas a
un partido o movimiento político, se encuentra que el 10% son miembros de la
coalición del Pacto Histórico, que reúne a la Colombia Humana, la UP y MAIS, el
10% pertenecen o pertenecieron al Partido Liberal, y los siguen los miembros
del Centro Democrático con el 9% de las víctimas, igual que las del Partido
Conservador. Esto muestra que la violencia político-electoral en muchos casos
no hace distinciones ideológicas y que hasta los miembros del partido de
gobierno han estado en riesgo.
En
cuanto a los agentes perpetradores de estas amenazas y asesinatos, como es
usual, en la mayoría de los casos son desconocidos. Apenas en el 32% de los
hechos se tiene algún indicio de un presunto culpable.
Dentro
de ese porcentaje se cuentan como posibles ejecutores los grupos armados
posfarc o disidencias, en 15 hechos, las autodenominadas Autodefensas
Gaitanistas o Clan del Golfo en 13 hechos, el ELN, que no suele aparecer pero
que ha tenido alguna relevancia en los últimos meses, cuando se han firmado
amenazas con su autoría, en 6 hechos; un grupo conocido como “Los Mexicanos”
que actúa en el Chocó, en 3 hechos; autodefensas como las que se hacen
llamar Conquistadoras de la Sierra Nevada, Unidas de Medellín o el Bloque
Capital Reorganizado de las AUC, cada uno con un hecho. Las Águilas Negras,
cuya forma de amenazar son principalmente los panfletos, aparecen en 13 hechos.
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| Foto: Twitter: María José Pizarro - Ojalá que ningún hecho empañe unas elecciones que definirán los siguientes cuatro años y donde por primera vez la izquierda tiene un protagonismo innegable. |
Otros hechos preocupantes
Finalmente
hay que decir que algunos hechos de constreñimiento electoral también se
recogen en este informe.
Son
los casos de Guachaca, Magdalena, en donde la presencia de grupos armados
ilegales impidió el desarrollo normal de las votaciones a Congreso y consultas
el pasado 13 de marzo, y las amenazas a un miembro del Consejo Nacional
Electoral, durante el escrutinio en Vichada.
Estos
hechos deben servir de alarma para que se revisen las múltiples irregularidades
que se presentaron durante la jornada electoral y los posteriores conteos, que
tienen hoy a todos los sectores políticos señalando al registrador Alexander
Vega. También deben servir para que se refuerce la seguridad y se garantice que
las personas puedan ir a las urnas.
En
esta última semana la incertidumbre será el plato de todos los días. Las
encuestas han puesto en competencia al candidato Rodolfo Hernández; y la
disputa entre él y Federico Gutiérrez podría aumentar la tensión durante los
conteos por ese segundo lugar rumbo a la segunda vuelta, que es casi segura.
Ojalá
que ningún hecho empañe unas elecciones que definirán los siguientes cuatro
años y donde por primera vez la izquierda tiene un protagonismo innegable. A
pesar de que esta es una época distinta de la de los 80 y los 90, el fantasma
de la violencia política no parece tener intención de quedarse en el pasado.
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| Daniela Garzón |
*Politóloga
e investigadora nacional de la línea de Democracia y Gobernabilidad de la
Fundación Paz & Reconciliación (Pares)




