martes, 10 de mayo de 2022

Juan Mares, simplemente el poeta

No sabemos si primero fue académico y luego poeta o las anteriores juntas, pero en ambas se mueve con facilidad, tal vez el bardo más prolífico de Urabá.


Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/El Pregonero del Darién

Terminando la tarea de leer un amplio paquete de libros que tengo en espera desde hace rato, hoy le tocó el turno a “La Ortiga Lunar, justamente de Juan Mares, un escritor que en esta parte del país no necesita presentación, toda vez que es un referente cultural.

El poeta/Juan Mares

La mayoría de escritores jóvenes de Urabá y hasta los viejos, han pasado por las puntadas que Juan les da a sus trabajos, su impulso, su ánimo y acompañamiento.

Al observar este reciente libro, uno se queda sorprendido con todo, su impecable presentación, la calidad del papel, la edición en general, en la que no se dejó escapar detalle alguno, trabajo que estuvo a cargo de la poetisa Marta Quiñonez, con portada de nuestro reportero gráfico insignia, Francisco Luis Barrientos, el popular Kico.

Luego el lector se encuentra   con un bellísimo prólogo escrito por Omar Gallo, quien nos deja muy poco por decir sobre la obra, allí lo dijo todo, bajo un limpio escrito literario, envidiable en el cual describe al poeta y su obra con finura, con un agradable estilo, que provoca, que invita a la lectura.

Omar Gallo deja entrever en este corto, pero ameno prólogo su vasto conocimiento de la poesía en todo su entramado mundo.

Siempre he afirmado que el poeta tiene que ser un gran observador, humanista por naturaleza, de lo contrario su poesía sería fría, insípida, poco digerible al gusto por las letras, porque la poesía es música, que ayuda comprender la vida, la existencia, que nos muestra humanos, sensibles, más sociables. Por ello es que nunca muere y acompaña al ser humano desde sus orígenes.

La Ortiga Lunar, es eso observación, desde los pálpitos más inimaginables, a veces casi insignificantes en la cotidianidad, pero que el poeta con la fuerza de su palabra levanta con ímpetu.

Esta es tal vez la obra más universal de Juan Mares, no solamente por la calidad del escrito, sino por la rigurosidad de su presentación estética y sonora.

El libro es también un compendio de los caminos cruzados por el poeta, allí está el paisaje tropical, su naturaleza viva con sus colores y sus ríos, todo junto en un solo verso, un solo poema, pero también hay retazos de otros mundos poco explorados, otras latitudes dispersas en un cosmos infinito.

Vengo del celta

Atravesando el tiempo

Soy el gran lobo.

 

Llovizna tanto

No deja de lloviznar

Alguien llora hoy.

 

¡Cómo aplauden hoy

¡Las aves en su vuelo!

Viento que cruza

 

¡Hay castañuelas!

Ronda de mariposas

¡Tarde florida!

 

Son gajos frescos

¿verdes astas de alce?

¡Helechos cuernos!


En rebanadas

Con acidez de estrella

Los carambolos.